Posibles consecuencias si gana Biden o si Trump se mantiene en el poder. Por qué ambos escenarios son negativos para las mayorías obreras y populares de México.

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3
Jueves 1ro de octubre de 2020
Hasta ahora las encuestas dan ventaja a Joe Biden de 8 a 10 puntos por encima de Trump. Aunque en el primer debate, México no estuvo en la agenda, la cuestión migrante y el T-MEC están en el horizonte de ambos partidos imperialistas. Si en las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre cambia de signo político el gobierno del imperialismo estadounidense, ¿qué puede pasar?
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La cuestión migrante
Trump, el xenófobo presidente estadounidense que apoya el supremacismo -como lo reafirmó en el debate-, durante la pandemia sigue y profundiza con sus políticas antimigrantes como parte de su campaña electoral. Según dio a conocer The Washington Post, se preparan redadas en ciudades santuarios para ejecutarse durante este mes de octubre.
La detención de niños en jaulas y luego aislados en habitaciones de hotel, la separación de familias, la aberrante esterilización forzada de mujeres migrantes, los millonarios negocios de las cárceles privadas a las que Trump apoya, la amenaza constante contra los jóvenes dreamers, llegados a EEUU durante su niñez, así como obligar a los solicitantes de asilo a esperar la respuesta en países como México y Guatemala fueron algunas de las más terribles medidas del magnate devenido en presidente. Así profundizó la zozobra en la que vive la comunidad latina en EEUU, y en particular los migrantes sin papeles, a quienes sus empresas solían contratar.
Y AMLO, desde que llegó al gobierno, aceptó hacerle el trabajo sucio en territorio mexicano, con la creación de la Guardia Nacional, la detención, persecución y hostigamiento constante a los migrantes para impedir que lleguen a territorio estadounidense. De esta forma continuó la política llevada adelante por los anteriores gobiernos priistas y panistas.
En cuanto a Biden, experiencias previas con el partido demócrata en el poder, como fue el período de Barack Obama donde aquél fue vicepresidente, no garantiza un escenario mejor para los migrantes. Por algo Obama fue calificado como el “deportador en jefe” por las organizaciones de defensa de migrantes, y fue también un gran benefactor de la “industria de la deportación”, donde las empresas administradoras de cárceles privadas fueron las grandes beneficiarias.
Y se espera que un nuevo gobierno demócrata mantenga la militarización de la frontera entre EEUU y México, aunque Biden, para atraer el voto latino, mencionó una posible reforma migratoria y la regularización de los dreamers.
Las perspectivas para el T-MEC
Trump enarbola la firma e implementación de este tratado, que implicó la modernización del TLCAN, como un triunfo de su administración. AMLO aceptó todas las condiciones que impuso Washington. Se ha cuadrado en los momentos claves ante su jefe de la Casa Blanca y hasta aparece en un video de campaña del magnate republicano. Esto a pesar de las múltiples ofensas de Trump hacia el pueblo mexicano. El presidente mexicano repite su mantra de respeto y amistad con Trump. Impresentable.
Se espera que el T-MEC se mantenga ya que profundiza la subordinación de México y favorece a las trasnacionales. Probablemente Biden buscará implementar las inspecciones “laborales” en las fábricas que operan en México. Posiblemente se agiten un poco las aguas porque querrá explicaciones ante algunos cuestionamientos a contratos de empresarios estadounidenses en el marco de la reforma energética.
A su vez, otro elemento que abre una incógnita es que Biden apuesta a la industria de automóviles eléctricos, mientras en México las autopartistas producen insumos para los de combustión interna. En ese sentido, hay analistas que consideran que el abandono de los compromisos internacionales en materia de reducción de emisiones de carbono -medidas formales que en nada resuelven la crisis ambiental- puede ser motivo de roce entre AMLO y una nueva presidencia demócrata.
Sin embargo, tanto en EEUU como en México se está observando un patrón de recuperación que los economistas llaman “K” -algunos sectores repuntan, y otros se hunden, como hotelería y restaurantes-, y aún no se puede avizorar qué tanto impactará la crisis económica en la cadena de valor extendida entre ambos países.
Mientras que tanto el partido demócrata como el partido republicano ante las crisis apuestan a los rescates millonarios de las grandes empresas, coinciden también en perpetuar las condiciones de explotación para la multiétnica clase trabajadora estadounidense y que la crisis caiga sobre sus espaldas. De igual forma, buscarán mantener la relación de subordinación de México respecto a Estados Unidos.
Ambos partidos apuestan a continuar el saqueo de recursos al sur del río Bravo y a profundizar la degradación de las condiciones de trabajo para que hacer de nuestro país la línea de ensamble más económica para las trasnacionales de su bandera. Como sostienen nuestros compañeros de Left Voice, tanto Biden como Trump están a favor del virus más amenazante para la humanidad: el capitalismo.
Frente a eso, los aliados de las y los trabajadores y el pueblo de México, están entre la clase obrera y la juventud combativa en Estados Unidos, y en las movilizaciones que cimbraron en los meses previos las calles del imperio.
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