×
×
Red Internacional
lid bot

Testimonio. Mi trabajo peligra por haber ido a servicios médicos tras un accidente laboral

Son muchos son los riesgos de trabajar en una metal metálica, y ante un accidente laboral, nos pueden correr.

Martes 24 de octubre de 2017

Al entrar a trabajar en una empresa del área metal mecánica de la zona norte de la Ciudad de México nos dieron un pequeño reglamento sobre seguridad y la frase “la empresa se preocupa por ustedes, pídanos lo que necesiten para eso estamos” de parte de un miembro del área de seguridad e higiene.

Mi primer sorpresa fue al recibir mi equipo de protección personal de acuerdo a mi área una camisola, casco sin barbiquejo y un arnés con una línea de vida obsoleta, nueva pero obsoleta. Al indicar esto a mi líder de cuadrilla sólo dijo “¿Qué esperabas equipo de alpinista o qué?”. Debido a que mi trabajo constante mente necesito estar en las alturas (más de 1.8 m es considerado un trabajo en las alturas) me preocupaba mi seguridad y la de mis compañeros.

Después de una semana al terminar el turno nos avisan que teníamos una reunión con el supervisor del área de seguridad.

El sujeto muy amable nos indicó que estaba iniciando un programa de capacitación en seguridad para los elementos más jóvenes del área de seguridad, en términos de cuánto tiempo llevábamos en la empresa.

Inició definiendo que es un accidente y demás teoría sobre el asunto y nos explicó que para poder realizar un trabajo en alturas siempre se debía solicitar un permiso en servicio médico así como para utilizar equipos como plantas de soldar fuera de los talleres o para trabajar en espacios confinados. Nunca nos volvieron a llevar a dicho curso una vez que empezamos a rolar turnos.

Nos explicaron también que la ley federal del trabajo dice que para que un trabajador realice un trabajo en alturas, de flama expuesta o calor o en espacios confinados este debe estar debidamente capacitado o haber avisado al patrón. Que hizo la empresa creo el sistema de permisos lo cual hace más tediosos el trabajo en vez de capacitarnos adecuadamente.

Mi primer accidente serio

Después de algunas semanas en esta empresa, mi primer trabajo en el área de mantenimiento, los incidentes empiezan a ocurrir un rasguño aquí un pequeño golpe allá nada relevante o fuera de lo común.

Hasta que en una ocasión bajando de un trabajo sobre un horno de fundición de aluminio encendido entra en mis ojos una mezcla de polvos y me irritan de una manera que nunca antes había sentido. Me deja temporalmente ciego del ojo derecho.

Llamé a mis compañeros y uno de ellos dijo “ay, ya no seas niña“. Me dirigí a un baño y lavé mi rostro y ojos tratando de aliviar el ardor.

Después de media hora no había recuperado la vista totalmente y el ardor aún seguía al comentar esto con otro compañero me dijo “no vayas a servicios médicos te pueden chingar”, lo cual ignoré.

El riesgo de ir a servicios médicos

Al llegar a servicios médicos me encontré con otro trabajador en camilla le habían puesto oxígeno, había sido golpeado por una grúa y tardaron media en reaccionar los supervisores de seguridad que son los únicos capacitados para realizar el traslado de un obrero herido que no se puede mover por sí mismo y un supervisor de seguridad que me preguntó porque estaba yo ahí.

Después de comentar lo sucedido me preguntó “¿Y por qué no estabas usando tus lentes protectores?” Contesté que sí los tenía puestos pero aún así el polvo entro en mis ojos y siguió con un “no te creo” la doctora me indico cómo lavar mis ojos y después prosiguió el interrogatorio sobre que estaba yo haciendo cuando el polvo cayó en mis ojos y siempre tratando de culparme por lo ocurrido.

Al regresar al siguiente día al taller encontré a varios compañeros platicando sobre lo ocurrido el día anterior y me preguntan que me pasó. Al contarles lo sucedido se ríen y dicen prosiguen a contar sus historias de accidentes de mucho mayor gravedad descalabros, cortadas, quemaduras y demás sin atender médicamente como si fueran las batallas ganadas de algún guerrero.

Entre sus historias más increíbles está una herida abdominal atendida con thiner y pegamento para piezas mecánicas, un descalabro por un tubo atendido en las regaderas con jabón Roma y playo y una quemadura cubierta con guantes de tela. Y comentan “no pues por eso podrían negarte el contrato de planta porque te consideran una persona insegura”.

Al entrar a trabajar me dijeron las personas de seguridad que no dudará en acudir a ellos ante cualquier herida y ahora mis compañeros me dicen que mi trabajo peligra por haberme atendido apropiadamente.

El peligro de aceptar atención en un hospital privado

Las semanas siguen y el tema vuelve a salir a flote entre las conversaciones en esta ocasión nos cuentan que sigue después de los accidentes. En los casos graves, que causan amputaciones y discapacidades, al llegar al IMSS el sindicato al igual que el departamento de recursos humanos se acercan al trabajador para ofrecer una “mejor atención” en un hospital privado.

Si el trabajador acepta debe firmar una responsiva ante el IMSS, el cual ya no se hace responsable ante cualquier complicación posterior, no solamente médica si no de seguridad social. El trabajador recibe una atención médica mejor pero es despedido posteriormente por cualquier causa sin responsabilidad para la empresa, es decir, sin liquidación. Esto siendo la forma estándar de lidiar con los accidentes laborales.

La semana pasada un compañero sufrió un accidente. Nunca había yo hablado con el más que para intercambiar saludos a lo lejos, y no me había sentido tan mal por alguien a quien conociera tan poco. El hombre perdió la uña y parte del tejido del dedo pulgar su destino seguramente será el desempleo al terminar su incapacidad laboral.

Poco les importan nuestras vidas y han naturalizado esto entre los trabajadores que prefieren ahora mal atenderse heridas y lesiones con tal de que esto no perjudique próximamente para una mejora salarial o les cause un despido. Tan bajos son los salarios y tanto el desempleo que los obreros prefieren soportar el dolor y arriesgar su vida antes de recibir atención médica adecuada.

Transformaron un servicio básico humano en una medida de represión. No puedes sufrir accidentes porque entonces no podrás alimentar a tu familia. No puedes pedirnos el equipo que marca la ley porque entonces eres un grillo y aquí no queremos esa gente, dicen los de seguridad industrial. Trabajamos con miedo no de perder un miembro o quedar discapacitados, sino más bien con el miedo de lo que suceda después al volver a su normalidad.

¡Nuestras vidas valen más que sus ganancias!