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Red Internacional
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CÓRDOBA // GREMIALES. Mientras aumenta el desempleo en Córdoba, los gremios se preparan para octubre

Según el INDEC, el desempleo en el Gran Córdoba es el más alto del país. Pero los sindicatos locales están más preocupados por las tratativas con los presidenciables que por sus afiliados.

Jueves 27 de agosto de 2015

Con el fin de instalarse como una alternativa peronista “amigable” en Córdoba, Daniel Scioli recurrió a distintas tácticas. Entre el glamour de las visitas de Karina Rabolini y el spot “cordobesista” que filmó el candidato del Frente para la Victoria, la conformación de la Mesa Sindical Scioli Presidente puede haber pasado desapercibida para muchos.

Ya a fines de julio, en una visita del Ministro de Trabajo de Buenos Aires, Oscar Cuartango, cerca de cuarenta gremios locales habían declarado su apoyo a Scioli. Los que tienen la mayor cantidad de afiliados son ATACC (Asociación de Trabajadores Argentinos de Centros de Contacto), UEPC (Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba), UOM (Unión Obrera Metalúrgica), UTA (Unión Tranviarios Automotor), STIA (Sindicato de Trabajadores de Industria de la Alimentación) y AB (Asociación Bancaria).

Muchos de ellos están dentro de la CGT Regional Córdoba, que conducen Omar Dragún del SMATA y José Pihen, del SEP (Sindicato de Empleados Públicos). Dragún fue Ministro de Trabajo de De la Sota durante muchos años, pero en el último tiempo se acercó al kirchnerismo. Pihen fue reelecto como legislador provincial por el delasotismo y sigue siendo fiel a su jefe político… al menos hasta octubre.

Según los integrantes de la Mesa, quieren “mantener como política de Estado los convenios colectivos, y no dejar que el neoliberalismo impulsado por la oposición tome como variable de ajuste al movimiento obrero”. Por eso le piden a Scioli que, más allá de cualquier acuerdo social con los empresarios, se mantengan las paritarias libres y sin techo.

Por otro lado, la CGT Rodríguez Peña y el sindicato de Luz y Fuerza, que no está en ninguna de las centrales locales, también apoyarán a Scioli. El lucifuercista Gabriel Suárez, según dice, es “por descarte”. Así le habría manifestado su elección a su amigo personal Hugo Moyano: “lo que tenemos claro es que no vamos a apoyar a Macri”.

Lejos de las bases

Lejos de las reuniones entre ministros y burócratas sindicales, la realidad de los trabajadores cordobeses es cada vez más frágil. Según el INDEC, el desempleo en el Gran Córdoba es el que más creció de todo el país y llega al 10,2%. Más allá del desprestigio de este organismo, que plantea un insólito 0% de desempleo en la provincia de Chaco, los despidos y suspensiones en las fábricas son moneda corriente, siempre ocultos tras el eufemismo de “cesación de contrato” o “paradas técnicas”.

Tanto De la Sota como los gremialistas y empresarios consultados coincidieron en que no se puede confiar en los datos del INDEC, pero admitieron que no tienen un registro propio del empleo. Pihen, como si fuera un meteorólogo, dijo que la “sensación térmica es que mejoró la situación en relación al parate que tenían las grandes industrias”, mientras Rubén Urbano, de la UOM, sostuvo que el empleo en el sector “está amesetado y no hay una hora extra más”. En un derroche de optimismo, remarcó que “no hay nuevos procedimientos preventivos de crisis”.

De más está decir que ninguno de estos burócratas, sean delasotistas o sciolistas, plantea medidas concretas para frenar el “amesetamiento” o para evitar que vuelva el neoliberalismo. Con sus declaraciones y pronunciamientos sólo quieren llevar a la clase obrera cordobesa detrás de variantes políticas que, con sus matices, terminarán aplicando un ajuste sobre sus bolsillos.

Mientras tanto, ellos se atornillan en sus sillones. Aprovechando que la campaña electoral municipal tapa otras noticias, las autoridades de la CGT Regional Córdoba resolvieron en un plenario el día lunes autoprorrogarse el mandato hasta el 23 de noviembre. Un día después del eventual ballotage que definiría al próximo presidente.