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Red Internacional
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COVID19. En medio de la crisis sanitaria por el COVID19, Piñera sigue alardeando con las vacunas, y adjudicando los contagios al cuidado personal

El presidente Piñera no se pierde oportunidad para vanagloriarse por el proceso de vacunación ante los medios nacionales e internacionales, pero cuando tiene que hablar de los contagios y fallecimientos por COVID19, bastante escuetas son sus declaraciones, sobre todo adjudicándole la responsabilidad al cuidado personal ¿Se puede ser más hipócrita?

Miércoles 17 de marzo de 2021

FOTO: Agencia UNO

Cuando se trata de figurar el presidente Sebastián Piñera es el estandarte de los fanfarrones, y no es para menos cuando uno de los grandes salvavidas que le ha permitido salir a flote de su paupérrima aprobación popular, ha sido el proceso de vacunación contra el COVID19 que hoy completó las 5 millones de dosis.

Así quedó demostrado en punto de prensa efectuado en La Moneda donde señaló “Este logro es mérito y pertenece a todos los chilenos, por eso agradezco a los adultos mayores que nos han regalado la esperanza y sonrisa”, jactándose a su vez de haber cumplido con el objetivo 15 días antes de lo presupuestado.

Sin embargo lo que resulta incómodo de hablar para el presidente empresario, como para el conjunto de sus ministros y funcionarios del gobierno, es sobre las alarmantes cifras que se han disparado preocupantemente durante las últimas semanas, donde los nuevos contagios de las últimas 24 horas corresponden a 4.951 casos, y 17 fallecidos a nivel nacional, de acuerdo a los datos entregados por el MINSAL.

Y la situación resulta aún más crítica producto del cansancio del personal de salud, como también de los recursos materiales y sanitarios, como es el caso de las camas UCI para personas críticas, donde por ejemplo en la región del Biobío, solo cuentan 8, que corresponde a entre el 3% y el 8% de disponibilidad.

Frente a esto y como es de costumbre, el gobierno delega la responsabilidad ejemplar en el cuidado personal, atacando persistentemente al conjunto de la población que no sigue las medidas sanitarias, lo que habría significado este aumento catastrófico de contagios luego del retorno de periodo de vacaciones. Pero cuando es la Iglesia la que golpea la mesa, bastante más leve es el tonito del presidente y de sus ministros, tal como quedó demostrado con el ministro de la cartera de salud Enrique Paris, quien se refirió al discurso desobediencia de las normas sanitarias por parte del obispo de Magallanes, señalando apenas que “no es bueno que un obispo llame a no cumplir con las normas sanitarias”. Y si no fuera suficiente, lamentándolo ya que “se encuentra en conversaciones con la Conferencia Episcopal”.

El discurso hipócrita del gobierno en medio de los contagios

El gobierno busca aumentar su aprobación con el proceso de vacunación contra el COVID19, buscando todos los espacios y lugares para referirse a su plan, pero bastante pocas y paupérrimas son sus declaraciones cuando se trata de la crisis sanitaria y económica, que expande el contagio mientras el desempleo y la precariedad laboral de palpa en la distintas regiones del país, con decenas de comunas estando actualmente en cuarentena.

Y aunque el aumento en el precio del pobre también se ha presentado como un colchón que mejora las condiciones del gobierno, sabemos que su gobernabilidad es frágil cuando juega con fuego, y cuando el presidente sobre todo, es experto en quemarse.

La necesidad de un plan emergencia integral por medio del impuesto las grandes fortunas, resulta por tanto fundamental en la actual situación, donde se pueda garantizar un sueldo no menor de 500 mil pesos, sin despidos, y la suspensión de todas aquellas actividades laborales y económicas que no resulten esenciales.

Basta ya de que siempre sea el pueblo trabajador quien paga la crisis ¡Que la crisis la paguen los grandes empresarios!