En el debate presidencial Myriam Bregman fue la única que enfrentó con principios e información al candidato negacionista del genocidio. Él reivindicó a las Fuerzas Armadas que sólo habrían cometido “excesos”. Pero los propios genocidas reconocieron una cifra que, proyectada a 1983, es coherente con la denuncia histórica de 30 mil detenidos desaparecidos.

Rosa D’Alesio @rosaquiara
Martes 3 de octubre de 2023 19:14

Foto del debate presidencial: Myriam Bregman, Sergio Massa, Patricia Bullrich, Juan Schiaretti y Javier Milei
El espacio de Javier Milei lleva como candidata a vicepresidenta a una histórica defensora de los militares genocidas. Sin embargo, Victoria Villarruel viene tratando de eludir que se conozca esto -después de años de exposición pública defendiendo a los genocidas condenados por crímenes de lesa humanidad-. Incluso, en el debate entre los candidatos a vicepresidente, Villarruel llegó a sostener que visitaba a Jorge Rafael Videla cuando estaba detenido, dato que había trascendido en los últimos días, porque “estaba escribiendo un libro”. Públicamente su defensa actual de los militares se restringe a las llamadas víctimas del “terrorismo”.
En cambio, este domingo, durante el debate público, Javier Milei dijo lo que realmente piensa el espacio de La Libertad Avanza y repitió el relato de los militares. “Para nosotros en los setenta hubo una guerra, y en esa guerra las fuerzas del Estado cometieron excesos”, con esta frase quedó expuesto la justificación sobre lo actuado durante la última dictadura militar. Comenzó su intervención en el bloque que se exponía sobre derechos humanos negando las cifras de los desaparecidos: “No fueron 30.000 los desaparecidos, son 8753”.
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En primer lugar los “excesos”, a los que se refiere Milei, se tratan de matar y desaparecer a 30.000 personas. Previas torturas que se realizaron en, por lo menos 800 centros clandestinos, muchos de ellos ubicados en predios cedidos por empresarios y muchos directamente en las propias fábricas. Allí violaban a las mujeres, las torturaban, incluso a las que estaban embarazadas, a quienes le robaron los bebés y aun hoy 400 personas continúan con sus identidades apropiadas. En los supuestos excesos realizaron los vuelos de la muerte, que significaba arrojar al río desde los aviones militares, a los detenidos desaparecidos que aún estaban con vida. En los “excesos”, también robaban los bienes de las víctimas.
En segundo lugar, la guerra de la que hablaron los militares y retoma La Libertad Avanza, fue contra la clase obrera y la juventud que se enfrentaban al gobierno peronista -el mismo que inició la represión interna con bandas parapoliciales como la Triple A-. Las cifras de los detenidos-desaparecidos deja en claro este dato contundente: fue un genocidio de clase. Los integrantes de las fuerzas guerrilleras habían sido diezmadas previo al golpe. Un golpe militar que solo vino a derrotar a sangre y fuego el último ensayo revolucionario que protagonizaron obreros y estudiantes.
En tercer lugar, los datos de los desaparecidos no es una cifra. Se trata de un genocidio, de un plan sistemático para desaparecer a quienes se revelaban contra este sistema de opresión y explotación. Contra quienes se opusieron a las políticas represivas del gobierno de Juan Perón y María Estela Martinez de Perón -quien lo sucedió cuando luego de su muerte-.
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Para quienes intentan negar que son 30.000 los desaparecidos, como los Milei, Macri y compañía, lo que buscan es equiparar las víctimas provocadas por la guerrilla -sus jefes fueron juzgados y condenados por el gobierno de Alfonsín bajo la aberrante “teoría de los dos demonios”-, con los crímenes de Estado cometidos desde el gobierno constitucional de Perón y continuado bajo la dictadura militar. Crímenes de lesa humanidad, por lo tanto imprescriptibles.
Milei no solo dijo que no son 30.000 los desaparecidos, sino que tomó el discurso del macrismo -todos integrantes de la gran casta-, que instauró la idea de los “curros de los derechos humanos”.
Volvamos a las cifras, el 24 de marzo de 2006, el periodista de investigación Hugo Alconada Mon, publicó en La Nación una nota fechada en Washington que llevaba el siguiente copete: “Treinta años después del golpe militar, nuevos documentos desclasificados muestran que los militares estimaban que habían matado o hecho desaparecer a unas 22.000 personas entre 1975 y mediados de 1978, cuando aún restaban cinco años para el retorno a la democracia”.
El cálculo -continuaba el artículo- aportado por militares y agentes argentinos que operaban desde el Batallón 601 de Inteligencia a su par chileno Enrique Arancibia Clavel, aparece entre los documentos que logró sacar a la luz el Archivo de la Seguridad Nacional de la Georgetown University.
“Arancibia Clavel elaboró una serie de memos entre la primera quincena de junio de 1976 y mediados de 1978 sobre identidades y número de víctimas y otras informaciones en la Argentina solicitadas por la dictadura de Pinochet”, relata en su edición de este lunes el diario Ámbito, quién logró acceder a los documentos que el Poder Judicial argentino consiguió del Archivo Digital de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington que lamentablemente no es pública (debería serlo) y que hasta el momento sólo algunos medios lograron acceder.
En otro de los informes que fue enviado a Santiago de Chile en julio de 1978, sostiene: "Adjunto lista de todos los muertos durante el año 1975. La lista va clasificada solamente por mes, es decir, en estas van tanto los muertos "oficialistas" como los "no oficialistas". Este trabajo se logró conseguir en el Batallón 601 de Inteligencia del Ejército, cito en Callao y Viamonte de esta Capital, que depende de la Jefatura II Inteligencia Ejército del Comando General del Ejército y del Estado Mayor General del Ejército", comunicó Arancibia a sus superiores de la DINA.
Cinco candidatos a presidente, una sola voz contra el negacionismo
“No puedo naturalizar que vuelvan las ideas del negacionismo” planteó Myriam Bregman en el debate, cuestionando las ideas de Javier Milei y Victoria Villarruel.
La candidata a presidenta por el Frente de Izquierda, fue la única que enfrentó al “liberfacho”. Recordó que esto es inadmisible para quienes hace años pelean por Verdad y justicia, como en su caso que es abogada en juicios de lesa humanidad, que junto a un grupo de abogadas lograron la condena a cadena perpetua de Miguel Etchecolatz. Además, lograron que sea juzgado y condenado por lo crímenes cometidos en el marco de un genocidio.
Durante el debate, Bregman recordó “Actué en el juicio contra Etchecolatz, en el que desapareció por segunda vez nuestro compañero, Jorge Julio López. Por eso me indigna, y no voy a naturalizar, que vuelvan las ideas negacionistas, y mucho menos que hablen de libertad aquellas personas que justifican los secuestros y los campos de concentración de la dictadura. Nuestra lucha nunca fue fácil, nuestra lucha no es ningún curro”.
La candidata del PTS-Frente de Izquierda Unidad, no solo denunció los crímenes de la dictadura, sino que mencionó los cometidos durante los gobiernos constitucionales, como los casos de gatillo fácil. “Y con la misma fuerza condenamos las desapariciones y asesinatos de los pibes a manos de las fuerzas de seguridad bajo gobiernos constitucionales. Luciano Arruga, Facundo Astudillo Castro, Lucas González, no son excesos, son parte de una política criminal sostenida desde el Estado. Hace muy poco, hace semanas, vimos una enorme violación de derechos humanos, la represión al pueblo jujeño. Bullrich lo avaló. Milei dijo que Gerardo Morales había actuado con tibieza. Y Sergio Massa dijo que si llega a ser gobierno va a invitar al represor Morales a conformarlo con él. A la derecha se le enfrenta siempre, porque si no, crece”. Estos casos que mencionó Bregman se llevaron adelante en gobiernos peronistas, radicales y macrista. Así fue como también denunció a Patricia Bullrich por los crímenes de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado.
Myriam Bregman, finalizó su intervención en el debate que se realizó este domingo en Santiago del Estero afirmando: “Este 22 de octubre, demostremos que somos muchos, somos muchas, los que no queremos pagar al FMI con el hambre del pueblo, quienes no queremos que los trabajadores sigan perdiendo, que no podemos seguir destruyendo al planeta porque no hay planeta B, que las mujeres no podemos seguir esperando. No te resignes. Votá con tus convicciones. Vamos con la izquierda en todo el país, en las calles y en el Congreso”.
Y finalizó “Fueron 30 mil y fue un genocidio”.

Rosa D’Alesio
Militante del PTS, columnista de la sección Libertades Democráticas de La Izquierda Diario; se especializa en temas de narcotráfico y Fuerzas Armadas.