La concentración, que se convocó a través de las redes sociales con el título "Tomemos el acuerdo en nuestras manos-Abajo la austeridad", reunió a cerca de 7.000 personas en la céntrica plaza de Syntagma, sede del Parlamento.
Jueves 18 de junio de 2015
Fotografía: EFE
"Fin de la austeridad", "Nuestra vida no pertenece a los acreedores" o "La soberanía de Grecia es innegociable" fueron algunas de las pancartas que se podían leer en la protesta que congregó a simpatizantes del partido gobernante Syriza, personas independientes y a miembros de plataformas contra la austeridad como Ilias, que pertenece al movimiento "No pagamos".
"Estamos aquí para protestar contra la Unión Europea y el FMI y para apoyar al Gobierno que trata de salvar a los griegos, pero también le pedimos al Gobierno que cumpla sus promesas electorales y desobedezca las órdenes de los acreedores", afirmaba un joven economista de ese colectivo, presente en la plaza.
El movimiento "No pagamos" apuesta por no hacer frente a la parte de la deuda pública que se considera "ilegal" y, en opinión de Ilias, "la mayoría de la deuda lo es".
La comisión internacional de expertos que lleva a cabo una auditoría de la deuda pública griega aseguró este miércoles que Grecia no debe pagar la deuda contraída desde 2010 a 2015, porque es fruto de unos acuerdos que infringen los derechos humanos.
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— HIβΑΙ (@Hibai_) junio 17, 2015
Los sentimientos eran contradictorios, por lo que se pudo conocer a través de los medios. La manifestación, según periodistas presentes, era claramente contra las exigencias de la Troika, y favorable al gobierno, pero con un sentimiento más contradictorio o crítico, de exigirle o presionar para que no “les falle” a los que lo votaron.
Durante el día, varios diputados del “ala crítica” de Syriza estuvieron convocando a la manifestación. Pero también lo hicieron diputados afines con Tsipras.
Algunos manifestantes consideraban que el gobierno está haciendo “lo que puede”.
"Están haciendo lo que pueden dadas las circunstancias. Les apoyo en cualquier decisión que tomen, porque sé que tomarán la mejor decisión para los griegos", aseguraba Stavrula, una de las manifestantes, que incluso apoya la salida de Grecia del euro, si las negociaciones llegan a ese punto.
"Será una decisión difícil durante los dos o tres primeros años, pero después la economía volverá al camino del crecimiento. De esta forma no lo conseguiremos nunca", señala en alusión al aumento del IVA en la factura de la electricidad y otros servicios que exigen las instituciones (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional).
Stavrula es autónoma y explica que trata de sobrevivir como el resto de trabajadores de su sector, aunque admite sentirse "estrangulada" por la situación económica.
Otros como María, una contable de 47 años, reconocen que tienen miedo a que las negociaciones fracasen.
"Claro que tengo miedo, pero es un miedo bajo control. Estoy harta de vivir cinco años de esta manera", aseguraba.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, dijo este miércoles que no cederá a las pretensiones de los acreedores que pretenden un recorte en el sistema de pensiones y aumentar el IVA en servicios básicos como la electricidad. El gobierno de Tsipras ya ha realizado muchas concesiones a la Troika, como postergar el aumento del salario mínimo, abandonar la paga extra para los pensionistas, continuar con las privatizaciones y asegurar que cumplirá con los compromisos de la deuda, aunque pide una renegociación de la misma.
Parece poco probable que se llegue a un acuerdo en el Eurogrupo de mañana, pero las negociaciones continúan. El Gobierno griego ha recalcado que espera la invitación de las instituciones para sentarse de nuevo a negociar.
Por su parte, el Banco de Grecia emitió un informe advirtiendo que si las negociaciones fracasan, Grecia podría entrar en quiebra, y verse obligada a salir del Euro. El presidente del Banco de Grecia es Yannis Stournaras, el ex ministro de Economía de Samaras, enemistado con Tsipras.