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Red Internacional
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Medio Oriente. Miles de manifestantes exigen la caída del Gobierno en Líbano

Miles de manifestantes marchan este viernes en el segundo día de protestas contra el Gobierno producto de un impuesto a las llamadas de WhatsApp y por la abrumadora crisis económica que atraviesa el país.

Viernes 18 de octubre de 2019 14:12

Los manifestantes se concentraron nuevamente este viernes en la plaza Riad al-Solh en el corazón de Beirut, la capital del país. Además bloquearon las rutas con piquetes en varios puntos de la ciudad.

Se trata de la mayor protesta en el Líbano desde la finalización de la guerra civil en 1990. La concentración de miles de personas frente a la sede del gobierno en el centro de Beirut el jueves por la noche, obligó al gabinete a retroceder en los planes para aumentar un nuevo impuesto a las llamadas de voz de WhatsApp. La policía reprimió la protesta lanzando gases lacrimógenos en los primeros enfrentamientos el jueves.

Los manifestantes bloquearon carreteras en el norte, el sur y el valle de Bekaa, entre otras áreas el viernes, según la Agencia Nacional de Noticias. Las escuelas tuvieron que cerrar siguiendo las instrucciones del gobierno.

Los miles de manifestantes cantaban "¡Revolución, revolución!". Uno de ellos decía, "somos un pueblo unido contra el Estado. Queremos que caiga el régimen". El periódico libanés an-Nahar describió la situación como "una intifada de impuestos" (levantamiento) en todo el Líbano. Otro diario, al-Akhbar, lo declaró "la revolución de WhatsApp" que había sacudido al gobierno de unidad del primer ministro Saad al-Hariri.

Es la segunda ola de protestas a nivel nacional de este mes a pesar de ser un país fracturado por las líneas sectarias religiosas. El alcance geográfico inusualmente amplio de estas protestas es expresión de la ira cada vez más profunda con la casta política que han llevado a Líbano a la crisis económica.

El Gobierno, que incluye a casi todos los principales partidos del Líbano, está forcejeando con las masas para implementar reformas económicas que consideran como vitales para comenzar a resolver la crisis. Un ministro del Gobierno anunció entre esas medidas el plan de implementar una nueva tarifa de 20 centavos por día para llamadas a través del protocolo de voz sobre Internet (VoIP), utilizado por aplicaciones que incluyen WhatsApp propiedad de Facebook.

Libano está destrozado por la guerra civil entre 1975 y 1990, que implicó también guerras con Israel. Esto llevó al país a tener una de las cargas de deuda más altas del mundo en su economía.

Su crecimiento económico está afectado por el conflicto regional y la creciente inestabilidad de casi 20 años de incursiones militares imperialistas que sacudieron la zona. El desempleo entre los menores de 35 años es del 37 por ciento, incluso teniendo en cuenta el trabajo precario sostenido por la diáspora palestina.

Mientras tanto, los políticos sectarios, varios prestiogiosos veteranos de la guerra civil, han usado durante mucho tiempo recursos estatales para su propio beneficio político y son reacios a ceder concesiones.

La crisis se ha visto agravada por una desaceleración de los flujos de capital hacia el Líbano, que durante mucho tiempo ha dependido de las remesas de su diáspora para satisfacer las necesidades financieras, incluido el déficit del estado.

Por ahora el gobierno retrocedió en la medida del impuesto a las llamadas Whatsapp. Sin embargo, las manifestaciones derivaron sus demandas en la "caída del régimen" manteniéndose en las calles. Esta situación se suma a la de otros países de Medio Oriente y Norte de África que rememoran los años de la Primavera Árabe.