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Red Internacional
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DERECHO AL ABORTO EN BRASIL. Miles en las calles de Brasil contra las restricciones al derecho al aborto

Miles de mujeres salieron en las calles de las principales ciudades de Brasil en protesta por la enmienda constitucional recientemente aprobada en comisión especial de la Cámara de Diputados que permitirá el avance de la prohibición del aborto.

Jueves 16 de noviembre de 2017

Avanza la prohibición del aborto incluso en casos de violación en Brasil - YouTube

Esquerda Diário de Brasil informó en directo desde las movilizaciones.

Se trata de la enmienda constitucional bautizada "caballo de Troya", que introduce por la ventana en un proyecto sobre la licencia maternidad la prohibición del aborto en todos los casos.

Frena cualquier avance a la descriminalización del aborto y puede prohibirlo incluso en aquellos casos actualmente garantizados por ley, como en caso de violaciones, fetos con anencefalia y riesgo de muerte para las madres.

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Las movilizaciones del miércoles demuestran la disposición a la lucha de los sectores que más sufren con los ataques reaccionarios que el congreso sigue implementando: así como los sectores LGBT han organizado grandes actos contra la reaccionaria "cura gay" que permite la realización de tratamientos psicológicos a la homosexualidad, las mujeres han marcado una fuerte presencia en la lucha por la defensa por sus derechos en el último período.

Cerca de 22 millones de abortos clandestinos e inseguros se realizan cada año en todo el mundo y 47.000 mujeres mueren por complicaciones de estos procedimientos realizados en condiciones insalubres y peligrosas. Los datos de la Organización Mundial de la Salud no traen la nota ninguna novedad, además de ser valores subestimados, ya que el aborto es criminalizado en algunos países, como en Brasil.

Cuando se trata del aborto, el debate pasa por diferentes éticas: religión, biología, moralismo o punitivismo. Sin embargo, ninguna de esas ópticas dialoga con la realidad de las mujeres en los países donde el aborto es considerado un crimen. Las estadísticas reflejan que el debate sobre el aborto debe hacerse bajo bases concretas, como la cuestión de la clase a la que la aplastante mayoría de las mujeres pertenece y el debate sobre Salud Pública.

Criminalizados o no, los abortos se llevan a cabo. En Brasil, el aborto es considerado crimen y por este motivo los métodos para la realización de este procedimiento están en manos de médicos y del mercado ilegal. El procedimiento de aborto quirúrgico puede llegar a costar a una mujer más de 4.000 reales (alrededor de 1.200 dólares). Los que se benefician con el aborto criminalizado son las clínicas clandestinas que cobran precios absurdos y que a menudo están en condiciones completamente insalubres para la realización del procedimiento, poniendo en riesgo la vida de muchas mujeres.

Muchas mujeres abortan. Sin embargo, las mujeres ricas consiguen garantizar un procedimiento mínimamente seguro a la salud. Las mujeres pobres son las que cosechan la carga del aborto ilegal, recurriendo a estrategias que hieren su propio cuerpo, sin ninguna seguridad física y ningún soporte emocional. Aquellas que no pueden pagar para tener un procedimiento mínimamente seguro, apelan a procedimientos que pueden llevar a secuelas graves, hemorragias e incluso la muerte.

Por ser considerado un delito, muchas mujeres realizan abortos clandestinos y tienen complicaciones, recurriendo al hospital público y no asumiendo haber realizado el procedimiento, por miedo de ser presas.

En Brasil, el aborto es legal en casos de violación, cuando la madre corre riesgo de vida o en casos de fetos con anencefalia. La enmienda constitucional bautizada "enmienda Caballo de Troya" (PEC 181) quiere incluir en la constitución un trecho que enfatiza la seguridad de la "dignidad de la persona humana desde la concepción". El cambio no tiene relación con el texto de la ley que está siendo votada, o sea, lo que se quiere es abrir una brecha en la ley para castigar a mujeres por procedimientos abortivos, aún en las condiciones permitidas en ley. La enmienda profundiza el retraso en el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo, que en término de aborto es prácticamente inexistente en Brasil, aumentando el estigma y penalizando a las mujeres no sólo por embarazo no deseado, sino por la violación sufrida, haciendo que generen un feto fruto de una violencia.

En Brasil, cada minuto una mujer realiza un procedimiento abortivo. Este procedimiento ocurre en las condiciones más violentas contra el cuerpo y la mente de esas mujeres.

Sabemos que la criminalización del aborto no impide que los abortos ocurran y sigan sucediendo. La cuestión es garantizar que las mujeres dejen de morir por realizar un proceso que sea seguro y hacerlo accesible a todas las mujeres. La legalización del aborto debe superar el debate sobre la vida, que mezcla la concepción científica con religiosa, y debe profundizarse en las cuestiones de clase y género. La maternidad obligatoria e indeseada, así como impedir a las mujeres de hacer un aborto seguro y gratuito, es una herramienta de castigo y control sobre los cuerpos femeninos, justificados en una lógica machista y conservadora.

La PEC 181 representa un profundo retroceso y un ataque brutal al derecho de las mujeres. Las mujeres en Brasil están realizando una fuerte lucha contra esta enmienda, por la legalización del aborto, en defensa de las mujeres y por la libertad a la elección y al cuerpo.