Un centenar de personas, en su mayoría armadas, mantiene ocupado un refugio de vida salvaje en Burns (Oregon, EE. UU.). Protestan contra el gobierno federal.

Celeste Murillo @rompe_teclas
Martes 5 de enero de 2016
Fotografía: Twitter @ashcapire
Miembros de milicias armadas ocupan desde el fin de semana un edificio gubernamental dentro de un parque natural de la localidad de Burns en el estado de Oregon. La acción se originó en protesta por la extensión de la condena a dos rancheros que habían realizado quemas de tierras federales.
En 2012, Steven Hammond y su padre Dwight fueron condenados y enviados a prisión por la quema de tierras que los Hammond alquilaban al gobierno (una práctica extendida en estados del Noroeste y Oeste del país). Recientemente, una corte federal dictaminó que sus sentencias originales fueron muy cortas y que deberían cumplir 5 años más de cárcel.
Quiénes son los ocupantes
Aunque los Hammond declararon no estar relacionados con las milicias que realizan la protesta, son enarbolados como la bandera contra “la intromisión del gobierno” en “sus” tierras. En la toma se encuentra Ammon Bundy, hijo del legendario Cliven Bundy, al frente de un litigio que lleva más de 20 años contra la Oficina de Administración de Tierras (BLM, por sus siglas en inglés) del gobierno de Estados Unidos por propiedad de tierras.
En abril de 2014 el gobierno intentó confiscar las tierras de Cliven Bundy. El ranchero alegaba ocupar las tierras desde el siglo XIX y desconocía la autoridad del Estado en ese territorio. La familia resistió el desalojo, y sumó el apoyo de más de mil personas que acudieron al rancho alzados en armas en defensa de la propiedad. Entre las organizaciones que apoyaron la resistencia de los rancheros se encontraban los Oath Keepers, antiestatistas y supremacistas blancos, que desfilaron con sus armas en el primer aniversario del asesinato de Michael Brown en Ferguson.
Cliven Bundy, presentado entonces como un adalid de la libertad, se hizo famoso también por afirmar cosas como que los ciudadanos negros “estaban mejor cuando eran esclavos”. Finalmente, el gobierno desistió del desalojo para evitar una confrontación superior y siguió la batalla por la vía legal. Hoy los rancheros vuelven a levantarse para, según ellos, “restaurar y defender la Constitución”.
Quiénes son los violentos
Ammon Bundy, vocero de la protesta en Oregon, asegura que el refugio que ocupan “es de la gente, estamos preparados para estar acá el tiempo que sea necesario”. Además había declarado al diario local The Oregonian que estaban dispuestos a matar y morir por sus tierras.
Ante la ocupación y la tensión en ascenso, el sheriff local David Ward aseguró que, “estamos realizando un esfuerzo colectivo con varias agencias para encontrar una solución”. Muy lejos de la retórica antiterrorista y antiviolencia que suele desatarse ante las protestas contra el racismo y la brutalidad policial, que atraviesan Estados Unidos especialmente después del asesinato de Michael Brown en Ferguson en 2014.
En ese entonces, la respuesta de las autoridades locales fue el pedido del ingreso de la Guardia Nacional para acallar las protestas de jóvenes y residentes de la pequeña ciudad de Saint Louis, que reclamaban justicia por el asesinato del joven de 18 años. Igual de violenta fue la respuesta en Baltimore para la juventud rebelada contra la policía asesina de Freddy Gray, que murió luego de agonizar durante horas bajo custodia policial.
El paralelo más escalofriante, señalado por miles de activistas en Estados Unidos es el de Tamir Rice. Tamir, de 12 años, jugaba con una pistola de juguete y fue fusilado por un policía que terminó siendo absuelto de culpa y cargo (como la mayoría de los efectivos). Lejos de esa respuesta rápida y brutal, los efectivos caminan entre hoy algodones para “garantizar la seguridad” de la gente que participa en la protesta y no se ven tanques del Ejército ingresando en la zona.
Otro tanto hacen los medios son los primeros en lanzar diatribas contra los “violentos” y señalar a la juventud que protesta contra el racismo y la violencia policial. Hoy esos mismos medios mantienen un silencio escandaloso, cuando no tratan con decoro y delicadeza la “protesta ciudadana” de los rancheros.
Control de armas y milicias armadas
En las protestas de Oregon participan miembros de “milicias auto-reguladas”, que inspiran su accionar en las fuerzas que se alzaron en la guerra de independencia en 1776 para poner fin al imperio británico. Pero las milicias armadas que actúan en 2016 no tienen nada de progresivo, son grupos conservadores, supremacistas blancos, racistas y su enfrentamiento con el gobierno federal es en defensa de los intereses de una minoría, centralmente la tierra.
El vocero de la Casa Blanca informó que el presidente Barack Obama estaba al tanto de la situación pero que al ser un “tema local” no opinaría en particular y aseguró que se respetaba el criterio de las autoridades locales.
Lo que sí hizo Obama fue avanzar en su agenda de control de armas, y se prepara para emitir un decreto ejecutivo (una medida casi excepcional) tras no lograr un acuerdo en el Congreso para la ley que impulsa hace meses. Una mayoría republicana y muchos demócratas se oponen a cuestionar la libertad de portar armas que garantiza la Constitución.
Los tiroteos masivos, cuyo último episodio sangriento fue el de San Bernardino, se han transformado en un lastre para el gobierno de Obama, junto con la brutalidad policial racista. Ante este problema, la Casa Blanca responde con un intento de restringir la libertad de portación de armas, pero nada dice de la principal violencia armada y amenaza para la juventud, especialmente la negra: las fuerzas represivas.
El discurso de mayor control estatal y el silencio sobre el racismo institucional solo ha fortalecido a los sectores reaccionarios, como los que se levantan hoy en Oregon.

Celeste Murillo
Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.