En esta semana el Presidente de la República ha estado en reuniones con miembros de las fuerzas armadas, donde pidió la profesionalización de las fuerzas armadas y reconoció su gran labor por México.
Viernes 18 de septiembre de 2015
Enrique Peña Nieto (EPN) participó en el curso del sistema educativo castrense y en la comida de las fuerzas armadas después del desfile militar. En las dos instancias EPN reconoció la labor de las fuerzas armadas en su gobierno y llamó a los integrantes de diversos cuerpos armados a seguir con esta tarea y a profesionalizarse.
Según la Jornada, el General Cienfuegos aseveró “que los ciudadanos ‘‘pueden y deben’’ confiar en sus fuerzas armadas, porque los mexicanos ‘‘han sido, son y seguirán siendo el eje de nuestro accionar’’; además, recordó que los soldados tienen la premisa de actuar con pleno respeto a la ley y a los derechos humanos. Además agregó “que de las 13 reformas puestas en marcha por la presente administración, ‘‘la educativa es la más importante, la más trascendental’’.
EPN aseguro “que el aprecio de los mexicanos hacia sus fuerzas armadas se refleja en que cada vez más jóvenes se suman a las filas del Ejército y de la Fuerza Aérea, y dirigiéndose a los nuevos estudiantes les dijo que aceptaron el reto de prepararse continuamente, de estar a la vanguardia en la técnica, la ciencia, la tecnología, en la táctica y la estrategia”.
País militarizado y violaciones a DDHH como política de Estado
Mientras, según datos oficiales en el gobierno de EPN, entre 35,000 y 45,000 soldados patrullan el espacio público e intervienen contra la delincuencia organizada, una de las principales consignas del movimiento democrático es el alto a la militarización del país y el regreso de los militares a sus cuarteles.
Parece que el General y el Presidente viven en otro país, al declarar que los soldados respetan los derechos humanos y que en México se siente aprecio por la fuerzas castrenses. Desde la “guerra contra el narco” ha habido más de 200, 000 muertos, 250,000 desplazados de manera forzada, 30,000 desaparecidos, 20,000 huérfanos y 5,000 niños asesinados, más la tortura, los feminicidios, es evidente que en este país no se siente un aprecio por los militares.
Los militares son los principales responsables en el caso Tlatlaya donde 22 personas fueron ejecutadas extrajudicialmente en manos de elementos de la (SEDENA). En Calera, desaparecieron a 7 jóvenes jornaleros, que fueron encontrados sin vida y con signos de tortura. El Ejército y la Marina dispararon contra indígenas de la comunidad de Ostula, donde asesinaron a cuatro integrantes de la comunidad, entre ellos un niño de 12 años.
También están implicados en la desaparición de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa. Sobrevivientes han denunciado la participación del Batallón 27 de Infantería, hasta el momento el gobierno no ha permitido que la comisión GIEI se entreviste con los militares.
¿Por qué felicitar a los principales violadores de los derechos humanos de la población?
El presidente los felicita porque realizan su trabajo, están en las calles y cumplen con el objetivo de atemorizar, cercenar libertades democráticas elementales y preparar las condiciones para la persecución, el aislamiento y el asesinato de luchadores sociales, de derechos humanos y la población en general. Son los encargados de mantener intacta la asociación entre el narco y el Estado, por eso asesinan, torturan, amenazan y mantienen el control de varios estados del país.
Están en las calles y son fundamentales para implementar las reformas estructurales, en especial la educativa como explicaba el general Cienfuegos. Reformas que sumergen al pueblo mexicano en la miseria y liquidan las conquistas de derechos sociales ganados hace décadas, reformas dictadas desde el imperialismo norteamericano y las instituciones internacionales.
Son los militares, marinos, la gendarmería, la policía federal y local, y todos los cuerpos represivos los que implementan la política de terror en contra de la población para garantizar la implementación de todas las políticas del Estado. Así ha sido como la violación a derechos humanos se ha vuelto política de Estado.
¿Qué salida?
Ante esta situación de barbarie y cadena de crímenes cometidos por el Estado es necesario ampliar la exigencia de la presentación de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el castigo a los responsables políticos y materiales, así como exigir el alto a la militarización y la disolución de todos los cuerpos represivos del Estado.
Se vuelve menester retomar las calles y crear un gran movimiento que sea capaz de unificar todas las luchas, un movimiento que termine con esta democracia bárbara y que logre arrancar al régimen el regreso de los militares a sus cuarteles y terminar con este sistema que no tiene nada que ofrecernos más que asesinados, violaciones a derechos humanos y miseria.