Son 3,200 elementos vigilando los ductos de PEMEX por tierra y aire. Según el gobierno, las ventas en las zonas urbanas y a nivel nacional han aumentado respecto a la semana anterior y no existe desabasto, lo que contrasta con lo que se ve en las calles.

Gabriel Bagundo México | @g_bagundo
Jueves 17 de enero de 2019
El presidente Andrés Manuel López Obrador presentó durante su conferencia de prensa matutina los últimos avances del “Plan contra el robo de combustible”. Intervinieron el director general de Pemex, el secretario de Marina y otros integrantes de su gabinete. Han aumentado las ventas y no hay desabasto, aseguran.
El ingeniero Octavio Romero Oropeza, titular de la dirección general de Pemex, afirmó que haciendo un comparativo del primer día de esta semana con el primer día de la semana pasada, las ventas de gasolinas se han incrementado en las principales ciudades y en el país.
Aseguró también que se tienen 5,3 millones de barriles almacenados y cerca de 3.8 millones de barriles están siendo transportados por vía marítima; aunque no aclaró si éstos corresponden a importación.
¿Cómo están los ductos?
El ducto Tuxpan-Azcapotzalco ya está funcionando con regularidad, distribuyendo 170 mil barriles diarios. Se informó que sufrió un nuevo intento de pinchadura en la madrugada de este 16 de enero. Elementos militares llegaron sin poder detener a nadie pero evitando que se abriera el ducto.
Se informó también que existe una pinchadura en otro ducto que cruza la zona urbana del Estado de México, pero que por las características sociales y demográficas del terreno no se ha podido identificar. Se presume que debe haber una construcción que invade “el derecho de vía” de los ductos de Pemex y que es ahí donde se realiza la extracción del combustible.
AMLO afirmó que esto es necesario “para la regularización de la distribución” y que a la par “está trabajando con transportistas y empresas ferrocarrileras para aumentar el volumen de transportación de combustibles por otros medios”.
Asimismo afirmó que en las comunidades donde la población vivía del “huachicoleo” van a aplicarse programas “de bienestar”. Anunció que durante esta semana asistirá a algunas de las comunidades donde esta actividad es generalizada.
“El Ejército, la Marina, la Policía Federal; esto es una garantía: AMLO”
Las participaciones del presidente y de su gabinete, en particular sus integrantes militares, hicieron énfasis en la atención que se ha puesto a la vigilancia castrense, terrestre y aérea, de los ductos.
El Almirante José Rafael Ojeda Durán, secretario de Marina, informó que al día de hoy son más de 3,200 elementos de distintas fuerzas destinados a la vigilancia de los ductos. Afirmó también que esta cantidad va a aumentar en los próximos días.
En total los elementos de la Marina, Ejército y Fuerza Aérea están cubriendo 11 de los principales ductos del país. Para su labor tienen destinadas 14 aeronaves. Se trata de una nueva muestra de una política de militarización que ya estamos viendo con la creación de la Guardia Nacional, en este caso bajo la justificación del “combate a la corrupción”.
La pieza clave de la política de AMLO es la confianza en las instituciones militares, a quienes en el presupuesto de egresos para el año corriente fue de las pocas dependencias a las que otorgó un importante incremento pese a que antes había anunciado la desmilitarización de México.
En contraste, han sido despedidos y forzados a jubilarse en los últimos años, fruto de la Reforma Energética, decenas de miles de trabajadores de Pemex que conocen bien las instalaciones y los procesos de producción y distribución. Pero AMLO no contempla en su plan involucrar a los trabajadores en activo e injustamente despedidos. Como decimos antes, el apoyo fundamental en su plan contra el robo de gasolinas es el Ejército. Por eso es que sus palabras fueron “El Ejército, la Marina, la Policía Federal; esto es una garantía” de que el plan saldrá bien.
Por el contrario, son los trabajadores de Pemex, organizados democráticamente y desde la base, enfrentando el control charril de sus direcciones sindicales, quienes pueden discutir cómo garantizar el abasto de combustible en función de las necesidades sociales y de las grandes mayorías populares, enfrentando la corrupción en la que están envueltos altos funcionarios de Pemex, autoridades del Estado y la burocracia del sindicato.