Los millones de las empresas a parlamentarios vuelven a la luz pública, ahora al PPD Insunza, mientras el Gobierno ofrece chauchas al salario mínimo y la directiva CUT apenas se queja. Corrupción y explotación, recubierta de represión con la ley anti-encapuchados.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Miércoles 22 de junio de 2016
Millones para los parlamentarios
A la “bancada Penta”, la “bancada SQM”, la “bancada Corpesca”, se suma ahora la “bancada Luksic”.
Parlamentarios y funcionarios se venden al mejor postor. Viven como ricos, con los millones que les proveen los empresarios para asegurarse leyes, como se vio con el manual para votar la Ley de Pesca que Corpesca envió a Orpis, o el artículo del royalty minero que envió SQM. Además de las propias dietas parlamentarias, millonarias, los viáticos, los privilegios inaceptables.
Es el turno ahora del ex ministro y ex diputado presidente de la Comisión de Minería Jorge Insunza, investigado por la Fiscalía por cohecho, negociación incompatible y delitos tributarios, al recibir millones de una empresa minera, Antofagasta Minerals, propiedad de uno de los dueños de Chile, el grupo Luksic.
La inefable UDI, que festejaba su ínfima votación en las primarias, autoproclamándose el partido más grande de Chile, tiene a su reciente ganador para la alcaldía de Zapallar, Gustavo Alessandri Bascuñán, a punto de ser formalizado por el caso SQM.
Se vienen nuevas investigaciones de los millones de otras empresas: Ripley, el grupo Saieh con Inversiones Caburga y el grupo Hurtado.
Un parlamento de bancadas empresariales.
No son manzanas podridas: la directiva UDI, encabezada por su presidente Hernán Larraín, visitó el condenado con prisión preventiva Orpis en la cárcel para expresarle su solidaridad.
Chauchas para los trabajadores
Salarios de hambre son los que ganan los trabajadores, a pesar de producir toda la riqueza. Además de pensiones de hambre, y de una educación, salud y vivienda de segunda, por las que también hay que pagar.
Escandalosas condiciones de trabajo y de vida, tanto que nuevamente el obispo Goic arrojó hace semanas las cifras de un nuevo salario ético: 400.000 pesos. En contraste, y según la Fundación SOL, 53,5 % de los trabajadores chilenos gana menos de $300.000 y el 70 % menos de $426.000 líquidos.
Aún así, el Gobierno ofrece chauchas para los trabajadores: aumentar el sueldo mínimo en solo 10.000 pesos, de 250 a 260 mil. Un insulto, que se suma al retroceso de la reforma laboral.
La cúpula burocrática de la CUT, además de un moderado rechazo, no mueve un dedo.
¿No falta otra “revuelta de la chaucha”? No se descarta. Por eso se preparan.
Represión para blindarse
No son solo ajenos al pueblo trabajador. Están en la vereda de enfrente. Son sus enemigos, en defensa de sus riquezas y privilegios, de los empresarios y sus partidos.
Y como tales, se blindan. Ahora, repusieron la aspiración del Gobierno de Piñera, una ley anti-encapuchados, que ya encontró aprobación, por diputados de la derecha y de la Nueva Mayoría, en la Comisión de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Diputados.
Y así, dan aire también a grupos reaccionarios: en la toma de la UNAB de Viña del Mar, grupos anti toma, atacaron a los estudiantes movilizados, destruyendo sus lienzos. En el desalojo de la UTEM del campus Macul, guardias de seguridad con aspecto de neonazis, dispararon para forzar el desalojo.
Elementos de polarización que pueden extenderse, fortaleciendo la movilización con la organización contra la represión y los ataques reaccionarios.