Lo advierten los sindicatos. En Reino Unido un movimiento llama a boicotear el pago de las facturas y en Italia un grupo de desocupados hizo un acto quemando las boletas de luz y gas. Ante la llegada del otoño y el invierno muchos señalan que tendrán que elegir entre calefaccionarse o comprar comida.
Martes 6 de septiembre de 2022 12:42

El aumento de los precios de la electricidad y el gas hace que las facturas de energía se tornen impagables para millones de trabajadores en toda Europa. Lo advirtió este martes la Confederación Europea de Sindicatos (CES) en un comunicado.
"Alrededor de 9,5 millones de trabajadores ya estaban teniendo dificultades para pagar sus facturas de energía" antes de que la inflación se disparara a un máximo histórico del 9,1% interanual en agosto en la zona euro, afirmó la CES, con base en un estudio del Instituto Sindical Europeo.
De julio de 2021 a julio de 2022 el costo del gas y la electricidad aumentó un 38% en toda Europa "y sigue aumentando", destaca el estudio.
Como resultado, en dieciséis estados miembros de la Unión Europea (UE) "los trabajadores que cobran el salario mínimo deben reservar el equivalente al salario de un mes o más para tener luz o calefacción" en sus hogares, advirtieron los sindicatos.
Según el CES, en 2022 un trabajador estonio debe trabajar veintiséis días más que en 2021 para pagar su factura anual de energía, y un trabajador holandés veinte días más.
En Eslovaquia, Grecia, República Checa e Italia "la factura anual promedio de energía ahora representa más del salario de un mes para una persona que reciba el salario promedio".
"Cuando la factura anual [de energía] cuesta más que el salario de un mes, no hay trucos para ahorrar dinero", apuntó la Secretaria General Adjunta de la CES, Esther Lynch, en un comunicado.
Por lo tanto, los sindicatos piden a los gobiernos europeos -cuyos representantes se reunirán al final de esta semana en Praga para hablar de temas energéticos- que "pongan fin a unos aumentos de precios que son insostenibles".
La inflación y el aumento de tarifas, que creció exponencialmente desde el inicio de la guerra en Ucrania a comienzos de este año, se profundizará tras el anuncio de este lunes por parte de Rusia de cortar definitivamente el envío de gas al resto de Europa.
Sin embargo, ya antes de esta medida, los precios de la energía, especialmente la del gas, eran desorbitados. A finales de agosto, Francia e Italia veían como el MWh alcanzaba los 700 euros, un nivel récord.
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Esta situación ya ha generado reclamos en distintos países. En el Reino Unido el movimiento Don’t pay UK llama a no pagar las facturas masivamente a partir del 1 de octubre y puso en alerta al Gobierno británico. Se calcula que el costo medio de la luz y el gas en el Reino Unido subiría un 250% en tan solo un año.
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Por su parte en Nápoles, Italia, el Movimiento 7 de Noviembre que agrupa a los desempleados realizó una protesta contra las tarifas, que se han disparado. La misma acción la realizarán en los mítines electorales de las principales fuerzas políticas. Fue el viernes pasado en las oficinas centrales de correos de Nápoles, donde cientos de personas encendieron una hoguera con las facturas de electricidad, agua y gas, por los grandes aumentos que las hacen impagables, especialmente para los desempleados.
🇮🇹🔥 #Italia | Al grito de "No pagaremos las facturas" un grupo de personas reaccionó en Nápoles contra los aumentos de luz y gas quemando las boletas.
Un fenómeno que se puede extender a otras ciudades.— Juan Andrés Gallardo (@juanagallardo1) September 3, 2022
Como señala Josefina Martinez en un artículo del suplemento Contrapunto "El modelo energético europeo se basó en una “liberalización” total de los precios a la especulación del mercado, después del proceso de privatizaciones y flexibilización del sector que fue una de las bases para la constitución de la UE. El mercado energético funciona con un sistema de “pool” de diferentes productos, donde el precio final lo determina la fuente de energía más cara. En los últimos meses, esta ha sido el gas. Y la crisis con Rusia ha provocado precios desorbitados."
Este escenario ya ha provocado huelgas por aumentos salariales y bonos que permitan no solo hacer frente a una inflación que ya bordea los dos dígitos en la eurozona y que en Reino Unido podría llegar al 18 % anual, sino también por el aumento desmedido de las tarifas en manos de una pocas empresas que lucran con las necesidades populares ante la escasez provocada por la guerra.
Sin dudas es el Reino Unido donde esto se ve más claramente, con casi un millón de trabajadoras y trabajadores de sectores estratégicos votando ir a la huelga. El único motivo por el cual las empresas y el Gobierno británico aún no dan el brazo a torcer es que los sindicatos mayoritarios se vienen negando a realizar una acción unificada y por tiempo indeterminado.
A medida que se acerca el otoño y el invierno, y muchos expresan que deberan elegir entre calefaccionarse o comprar comida, estas tendencias se agudizarán día a día.
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