El escritor, fotógrafo, guionista y cineasta Hervé Guibert se dio a conocer, por estos lares, por la traducción de esas dos novelas en las que narraba, de forma descarnada, la evolución y los efectos del desarrollo del SIDA sobre su cuerpo y sus relaciones sociales.

Eduardo Nabal @eduardonabal
Martes 1ro de septiembre de 2020
Pero ya con anterioridad Guibert tenía en escritos en francés una serie de libros que lo convirtieron, a su manera, en una suerte de “enfant terrible”, influido por Genet, Thomas Bernhard o el que fuera también su compañero sentimental, Mattieu Lindon, autor del libro “El asesinato de Jean-Marie Lepen”.
Amigo de Foucault y Roland Barthes, nunca militó en el movimiento de liberación homosexual francés, aunque su prosa derribó muchos muros y tabúes generacionales.
La traducción de “Mis padres” nos devuelve la prosa inédita e intrépida de este autor todo-terreno, que, sobre todo, practicó casi desde el comienzo, la autobiografía como provocación, así como una manera muy particular de entender el lenguaje literario, desde la prosa poética hasta la crudeza no exenta de ráfagas de lirismo, siempre dotado de un vocabulario estremecedor.
Guibert tiene una inmensa obra escrita. Trabajó como actor, fue coguionista de la película de Patrice Chereau “Mon frére”, pero solo le dieron fama sus dos novelas, “El ánimo que no me salvó la vida” y “El protocolo compasivo”, donde narraba con su habitual impudor y punto de vista pesimista el desgaste que el desarrollo, en primeros tiempos de la pandemia, tuvo el efecto del VIH sobre su cuerpo que, de pronto, dejó de ser joven y esbelto.
En “Mes parents” desnuda unos sentimientos contradictorios y oscuros hacia los que suponemos fueron sus padres y también su hermana, con su traslado de París a La Rochelle, sus primeros éxitos como escritor y su vivencia, cada vez menos oculta, del amor homosexual y una visión, poco complaciente, de la tradicional familia burguesa, en esta ocasión en la Francia de clase media, donde sus parientes intentan, casi siempre, alcanzar o aparentar, un mejor estatus social.
Intimista y desgarrada, a ratos brutal, negra y sombría, a ratos tierna y cálida, “Mes parents” es un incisivo retrato autobiográfico sobre la soledad de un joven que, ya desde adolescente, se enamora de las estrellas masculinas de la gran pantalla y, dejando de lado las matemáticas, empieza a acudir al grupo de teatro de la Universidad.
También narra, desde una perspectiva algo surreal, episodios como la operación de “cáncer de mama” o la tiranía que de pequeños sufrieron él y su hermana cuando no se ajustaban a los dictados paternos.
Guibert es un narrador que experimenta con las formas, largas y breves, con el estilo del diario íntimo y de la confesión impúdica, siempre dotado de un vocabulario estremecedor, lo que le granjeo tantos admiradores como detractores en la Francia de los años setenta y ochenta.
“Mis padres” es una de sus grandes novelas, donde de nuevo mezcla los estilos y los saltos espacio-temporales, deshaciendo la narración lineal en un juego expresionista sobre el efecto que tienen sobre su retina, distintos episodios de su vida.

Eduardo Nabal
Nació en Burgos en 1970. Estudió Biblioteconomía y Documentación en la Universidad de Salamanca. Cinéfilo, periodista y escritor freelance. Es autor de un capítulo sobre el new queer cinema incluido en la recopilación de ensayos “Teoría queer” (Editorial Egales, 2005). Es colaborador de Izquierda Diario.