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Red Internacional
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Reajuste sector público. Miserias para las y los trabajadores: Gobierno ofrece un reajuste de 2,3% al sector público

La oferta realizada por el gobierno es totalmente lejana a lo que estaban exigiendo las y los trabajadores del sector público, de 4% para los ingresos bajo $3.000.000 y de 3% para quienes ganen sobre ese monto. Es además un ofrecimiento por debajo del IPC y del real costo de la vida de las familias trabajadoras, las que se han visto afectadas producto de la pandemia y la crisis financiera con suspensiones de sueldo y despidos.

Miércoles 9 de diciembre de 2020

El ministerio de Hacienda y el gobierno de Piñera declararon su primer ofrecimiento en la sexta reunión realizada para negociar sobre el reajuste de sueldo del año 2021 para el sector público. Este es un 2,3% de aumento de sueldo para quienes ganen un millón de pesos, y quienes obtengan un sueldo mayor no tendrán reajuste. Se pretende presentar este proyecto durante el fin de semana, por lo que las negociaciones se realizarán hasta el viernes.

Esta propuesta, lejana al pliego de demandas realizado por las organizaciones partícipes de la Mesa del Sector público, donde exigen un alza de “4% para los ingresos bajo $3.000.000 y de 3% para quienes ganen sobre ese monto”. Así como un sueldo mínimo de “$409.000 para auxiliares, $455.000 para administrativos, de $484.000 para técnicos y de $850.000 para profesionales”.

Las diversas organizaciones que forman parte de la Mesa del Sector Público, como la CUT, la ANEF, la Fenats Nacional, entre otras, rechazaron la propuesta y hoy, jueves, se propusieron seguir reunidos negociando con el Gobierno.

Sin embargo, y pese a la sorpresa de Bárbara Figueroa que criticó la falta de diálogo de Piñera, es evidente que el Gobierno desde inicios de la pandemia ha buscado afectar a las y los trabajadores para beneficiar a los empresarios. Así lo muestra la ley de “protección del empleo” que permitió la suspensión de cientos de empleos sin pago de sueldo, impulsada por Piñera pero votada por partidos de oposición como la ex Nueva Mayoría y el PC; y los casi 2 millones de despidos que se registran hasta la fecha.

Las intenciones de Piñera son claras: Buscan que sean las y los trabajadores quienes carguen en sus hombros la crisis. Por eso, hoy ofrecen un aumento de sueldo muy por debajo de lo necesario para vivir. Eso es algo que no se revertirá confiando en la negociación entre cuatro paredes con el Gobierno, sino que en asambleas de base de los sindicatos del sector público, discutiendo sus exigencias y un plan de movilización permanente en unidad con las y los trabajadores de la Salud, y con otros sectores productivos, avanzando a un paro nacional que permita doblarle mano a Piñera.

La CUT debe decidirse a dar esta pelea y organizar, convocar e impulsar una paralización activa; y en unidad con los sectores que ya vienen luchando como las y los familiares de presos políticos de la rebelión, que hasta ahora se encuentran encarcelados por movilizarse contra la constitución de Pinochet.

Hoy, en la jornada nacional de movilización del 10D, esta unidad debe forjarse, es en ella que radica la fuerza en conquistar demandas salariales, de salud o la libertad de las y los presos políticos. Pero también con esa fuerza es posible pelear por más, por salarios mínimos iguales a la canasta familiar, o por repartir las horas de trabajo para trabajar menos y trabajar todos con mayores sueldos.