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Red Internacional
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Elecciones EE.UU.. Mitin en Phoenix: Trump promete deportaciones y mano dura contra migrantes

Tras el golpe de efecto de la entrevista fugaz con Peña Nieto en México, Trump ratifica el muro, las deportaciones y la negativa de amnistía.

Viernes 2 de septiembre de 2016

Un Trump exultante luego de haber sido recibido por un sumiso presidente de México, salió de nuevo al escenario pocas horas después de la entrevista con Peña Nieto.

En Phoenix, Arizona, tuvo lugar el mitin que tantas expectativas levantó. Ante la caída de su popularidad, ¿el candidato republicano suavizaría su discurso antimigrante?
Pues no, ratificó su política xenófoba en todos sus términos: si es elegido presidente, construirá un muro, que pagará México. “Pero aún no lo sabe”, se burló el magnate. “México colaborará con nosotros, así lo creo. Después de reunirme con su maravilloso, maravilloso presidente, estoy convencido de que quieren solucionar este problema”.

Claro, cómo no va a ser “maravilloso” Peña Nieto si, con recibirlo y entrevistarse con él, le demostró que puede ser de confianza, aun en las condiciones adversas que ambos enfrentan, con altos índices de impopularidad. Pero, además, el presidente mexicano es un modelo de obediencia y efectividad -con algunos “pequeños excesos” como la corrupción y masacres como la de Nochixtlán- para aplicar los planes del imperialismo estadounidense: las reformas estructurales y el hostigamiento y criminalización de los migrantes para evitar que lleguen a Estados Unidos.

Además del muro, Trump prometió una deportación masiva de todas las personas que ingresaran en suelo estadounidense ilegalmente o que haya expirado su visado temporal. Todas las fuerzas represivas del gigante del norte, en especial las policías locales -que saltaron a la “fama” por su brutalidad contra negros y latinos-, serán los encargados de aplicar esta política antimigratoria.

Hombres, mujeres y niños serán detenidos si cruzan ilegalmente la frontera, hasta que sean deportados a sus países de origen. A su vez, quienes quieran residir en Estados Unidos legalmente deberán aplicar un "examen ideológico" para "asegurar que todos los que entran en nuestro país comparten nuestros valores y aman a nuestra gente".

El magnate, que hizo su fortuna explotando a trabajadores blancos, negros y latinos, declaró “Los que quieran tener un estatus legal solo tendrán una vía. Volver a su casa y solicitar la vuelta legal como todo el mundo. Lo harán a través de los cupos que estableceremos. Vamos a romper el ciclo de inmigración ilegal y amnistías. No habrá amnistía. Nuestro mensaje al mundo es este: no puedes tener estatus legal si entras ilegal en nuestro país”.

Para los 11 millones de migrantes sin estancia legal se apagará hasta la pequeña sombra de esperanzas que despertaron en ellos las medidas ejecutivas de Obama, que podrían beneficiar a unos 5 millones de personas y hoy están congeladas. Trump prometió revocarlas.

Las ofensas de nuevo protagonizaron el discurso del magnate devenido candidato de los republicanos: tachó de “ilegales criminales” a todos los migrantes, afirmó que hay “dos millones de ilegales criminales en las calles”, una cifra que no se sabe de dónde sacó. Declaró a sus seguidores que identificará a migrantes sin papeles dentro de las prisiones, una verdadera caza de brujas y aseguró que cualquier “indocumentado” que cometa un delito tendrá una pena de prisión mínima solo por no tener papeles de estancia legal.

Mientras tanto, para reforzar su discurso de odio y xenofobia, Trump se presentó con familias que se supone perdieron a algún ser querido por obra de un migrante sin documentos. Y aprovechó para responsabilizar de esas muertes a Barack Obama y Hillary Clinton por su “política de fronteras abiertas”.

Un verdadero contrasentido: con el despliegue de la Iniciativa Mérida, en la que Hillary Clinton tuvo su parte, la militarización de México y Centroamérica junto con el florecimiento del crimen organizado, fueron la causa no sólo de cientos de miles de muertos, desaparecidos y torturados. También fueron el factor que provocó el desplazamiento de cientos de miles de personas que se vieron obligadas a huir de sus países de origen para intentar salvar sus vidas, aun con el riesgo de una travesía incierta a través de México.

Y además, el mismo Obama batió récord en deportaciones durante sus dos gobiernos. Más que las administraciones republicanas de Bush. Cárcel, abusos, violencia y una explotación cada vez más sofisticada fue su paquete de políticas migratorias. Incluyendo la transformación de cárceles privadas en fábricas donde las personas detenidas laboran en condiciones de semiesclavitud.

En cuanto a política migratoria, Donald Trump y Hillary Clinton se diferencian porque el primero promete mano dura y deportación y la segunda promete alivio migratorio para un sector de los migrantes. Pero ambos coinciden en la militarización de la frontera.

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