El 21 de marzo se dio a conocer al candidato de la alianza del Morena y el Partido Sinaloense (PAS) a la alcaldía del municipio de Ahome, Sinaloa.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Miércoles 24 de marzo de 2021
Sinaloa actualmente está integrado por 18 municipios a los que se estarán sumando dos regiones más que se encuentran en proceso de municipalización. De dichas circunscripciones, tres destacan concentrando la mayor parte de la actividad económica de la entidad: nos referimos a las municipalidades de Ahome, Culiacán y Mazatlán.
Ahome se encuentra en el extremo noroeste, colindando con el Golfo de California (también conocido como “Mar de Cortés”) y con el Estado de Sonora, y tiene como cabecera municipal a la tercera ciudad más grande de Sinaloa: Los Mochis.
Dentro de la delimitación territorial de dicho municipio está también buena parte del Valle del Fuerte, que se caracteriza por la gran fertilidad de sus tierras, lo cual, aunado a su proximidad a la costa, lo convierte en un punto geográfico de intensa actividad económica; un gran flujo de mercancías de todo tipo, legales e ilegales, es movilizado a través de trasbordadores, ferris, ferrocarriles, tráilers y aviones diariamente desde esa zona costera hacia destinos tanto nacionales como internacionales en América y Asia.
Para obtener la alcaldía de este municipio, el Morena Sinaloa, en alianza con el ultraderechista Partido Sinaloense, han decidido postular como candidato a Gerardo Vargas Landeros. ¿Quién es ese personaje?
Es originario de Los Mochis, Ahome, Sinaloa (21/10/1962). A los 18 años inicia su trayectoria política en la organización juvenil del nefasto Partido Revolucionario Institucional (PRI), formando parte de su Comité Nacional a mediados de los años 80’s. Luego (1986-1988), fue Secretario Coordinador de Ligas Municipales de la priista Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) en Sinaloa.
A principios de los 90’s, funge como Secretario Coordinador del Comité Estatal del PRI en distintos municipios del mencionado estado norteño, y para el año 2000 es nombrado Delegado Especial del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI en varias entidades de la República.
De 1985 a 1988, en la LIII Legislatura, fue Diputado Federal suplente, y para la LX Legislatura (2006-2009) logra ser Diputado Federal propietario; en ambas ocasiones por el PRI. Para el 2010 forma parte de una desbandada de priistas que se brincan a Acción Nacional siguiendo al líder de su grupo político, Mario López Valdez (Malova), mismo que buscaba la gubernatura de Sinaloa, candidatura que el priismo le había negado.
Una vez que Malova logró la victoria electoral, nombró a Gerardo Vargas como secretario de gobernación del Estado. Durante su campaña López Valdez decía “no infundiré temor a la sociedad ni aceptaré amenazas, y me conduciré con honor y respeto a la ley, porque los sinaloenses quieren paz y armonía”.
Nada más lejos de la realidad; el sexenio malovista (2011-2016) fue un periodo sumamente oscuro para Sinaloa: plagado de corrupción e injusticias contra sectores populares y de trabajadores (dos casos en los que se ejerció represión y a la fecha siguen sin solución justa; el de los obreros despedidos sin liquidación del ingenio azucarero de Los Mochis, y el de los comuneros desplazados por la construcción de la presa Picachos, en el sur del Estado), así como de desapariciones forzadas.
Malova y Vargas fueron dos personajes que defendieron a capa y espada a una de las figuras más siniestras en la historia reciente del Sinaloa: Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, conocido como “Chuy Toño”. Jefe de la policía ministerial del Estado durante el malovismo, cuyo nombre salió a relucir en las declaraciones que hizo Vicente Zambada (Vicentillo) en el juicio contra Joaquín Guzmán Loera.
Vicentillo mencionó que, por órdenes de su padre (el Mayo Zambada) Chuy Toño recibió el nombramiento en cuestión; como secretario de gobierno el responsable de las corporaciones policiacas en ese sangriento sexenio fue Gerardo Vargas Landeros.
Vargas también es empresario dueño de la constructora Santa María, la cual, como es de esperarse, a lo largo de su historia ha sido favorecida con jugosos contratos con el Estado. En contraparte, esta ha establecido relaciones contractuales sumamente precarizadas para sus trabajadores.
Apenas en diciembre de 2019, Gerardo decía "en estos momentos he encontrado afinidad con Redes Sociales Progresistas (de la cacique sindical Elba Esther Gordillo), de donde soy coordinador nacional zona noroeste y que es una asociación política que está por convertirse en partido”.
Sin embargo, en meses recientes, Vargas, profesional del “chapulineo”, vuelve a hacer lo suyo declarando públicamente su intención de ser gobernador, ahora por Morena… Empero, tampoco logró esa candidatura e inmediatamente busca ser abanderado para la alcaldía de Culiacán, intento en el que fracasa nuevamente: hecho frente al que el morenismo de a pie en el Estado celebraba prematuramente, pues pensaban que Gerardo había quedado fuera de toda posibilidad de ser abanderado por el Morena.
Pero… ¡Oh sorpresa!, el domingo 21 de marzo este impresentable personaje posaba cínico, feliz de la vida, formalizando su candidatura para la presidencia municipal de Ahome: de nada valió que las bases morenistas dieran conferencias de prensa en repudio a Vargas, pues este cuenta con el apadrinamiento de dos actores políticos de la 4T bien identificados por su carácter neoliberal y antidemocrático: Julio Scherer Ibarra y Marcelo Ebrard.
Esta situación no es exclusiva de Sinaloa: a lo largo y ancho del país los militantes y simpatizantes de base del morenismo ven con frustración cómo el Morena encumbra en candidaturas a personajes completamente nefastos, estableciendo también alianzas aciagas con actores y partidos políticos bien conocidos por sus orientaciones francamente reaccionarias y derechistas.