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Red Internacional
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Trabajadores U Chile. Movilización de trabajadores del archivo Andrés Bello contra la precariedad laboral y negligencia de las autoridades

El día miércoles 9 de agosto, las trabajadoras del Archivo Central Andrés Bello de la Universidad de Chile comenzaron un paro en contra de las arbitrariedades y malos tratos por parte de Alejandra Araya, quien desempeña el cargo de dirección del archivo.

Martes 22 de agosto de 2023

Las trabajadoras realizaron una denuncia pública a través de un comunicado donde se señalan las malas condiciones en las que se encuentra el edificio en el que deben realizar sus labores. Comentan que hace años aguantan temperaturas bajas que han llevado a las trabajadoras a enfermarse constantemente de afecciones respiratorias, sumando a esto las precarias condiciones en la que se encuentran los baños que afectan su higiene personal.

Existe una constante inoperancia para resolver los problemas de las condiciones materiales en la que se encuentra el edificio. El único ascensor que tenían para subir al quinto piso, en el que desempeñan sus labores, estuvo varios meses sin funcionamiento, provocando que las trabajadoras debieran subir todos los días los 5 pisos por la escalera. Esto generó problemas en la rodilla de una trabajadora de aseo y ornato del archivo.

Además, problemas relacionados con desperfectos en las cañerías del edificio, tanto de las que transportan agua potable como las que llevan agua contaminada con fecas. Estos desperfectos producen filtraciones en el edificio, afectando tanto a los trabajadores como los archivos que deben resguardar.

Una grave denuncia señalada por las trabajadoras es que los días que se han filtrado las cañerías que transportaban fecas se les ha obligado a no abandonar las instalaciones del edificio.

Esta situación es completamente ilegal según el Código del Trabajo, puesto que el artículo 184 dispone que el empleador estará obligado a tomar todas las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y salud de los trabajadores, manteniendo las condiciones adecuadas de higiene y seguridad en las faenas, como también los implementos necesarios para prevenir accidentes y enfermedades profesionales, el trabajador tendrá derecho a interrumpir sus labores y, de ser necesario, abandonar el lugar de trabajo cuando considere, por motivos razonables, que continuar con ellas implica un riesgo grave e inminente para su vida o salud.

No contentos con ello, se les obligó a las trabajadoras a limpiar el agua con fecas, labor que no les corresponde, además no se les entregó herramientas para el correcto cuidado de la salud, exponiéndolas a afecciones que se pueden contraer a través del contacto con caca humana.

A estas problemáticas se le suma la inoperante respuesta de Alejandra Araya, quien no sensibiliza con las condiciones y preocupaciones de los trabajadores, minimizando la problemática, incluso haciendo mofa de la situación, demostrando falta de criterio profesional y un desinterés por mejorar las malas condiciones en las que se encuentran sus trabajadoras.

Las trabajadoras denuncian una gran carga laboral, dado que les es imposible terminar la planificación anual que reciben, ya que constantemente les están sumando labores distintas a la planificación.

El año 2019 después de movilizaciones por parte de los trabajadores, lograron que pasaran a contrata a los trabajadores. Si bien fue una ganada en la estabilidad laboral, los trabajadores vieron disminuidos sus sueldos, ya que el líquido que se les entregaba se les restó los cobros por previsión social.

Las trabajadoras denuncian que la arbitrariedad de Alejandra Araya no solo se presenta en el trato con los trabajadores, sino que también se extrapola a la selección de proyectos de investigaciones que dependen del archivo, no articulando una base sólida de argumentos que justifiquen sus elecciones. Señalan que ella decide los proyectos que se llevarán a cabo en base a cómo podrá beneficiarla a ella misma.

Alejandra Araya es académica de la Facultad de Filosofía y Humanidades, donde se desempeña como profesora de algunos cursos de la carrera de Licenciatura en Historia. Fue puesta en el cargo de directora del archivo de la universidad por parte de Sonia Montecinos, vicerrectora de ese momento.

Otro aspecto que genera indignación por parte de los trabajadores, que en su mayoría son mujeres, es que la académica se abandera como feminista, al igual que la rectora de la universidad, pero vemos claramente que su feminismo solo queda en la academia y en discursos morales, ya que en el momento de demostrar apoyo a sus propias trabajadoras mujeres en sus justas demandas, las infantiliza tratándolas de niñas que realizan berrinches y que simplemente no hay recursos para solucionar sus afecciones, obviando la precarización laboral promovida por las instituciones que replican idearios machistas y patriarcales donde las labores feminizadas son consideradas por debajo que otras labores.

La asamblea de trabajadores de Archivo Bello llaman a firmar una declaración de apoyo hacia sus demandas, por sueldos justos y mejores condiciones laborales.

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Las y los trabajadores movilizados demandan el despido inmediato de Alejandra Araya y una reestructuración del archivo, además de que se solucione de una vez por todas las problemáticas de infraestructura, las cuales solo han recibido medidas parches que no resuelven la problemática estructuralmente.

La precarización laboral en la Universidad de Chile no es nueva, sino que es una práctica reiterada en el tiempo. Solo el año pasado hubo asambleas y tomas biestamentales (entre funcionarios y estudiantes) en los campus Juan Gómez Millas, Andrés Bello y Beauchef por mejores condiciones de trabajo y justicia. En este ultimo, Beauchef, se lucha contra la impunidad en que se mantienen los responsables administrativos del asesinato de Margarita Ancacoy, cuyo caso demuestra que la precarización en la U de Chile cobra vidas.