Los que no tienen cuenta bancaria y no tuvieron otra opción que "elegir" cobrar por Correo Argentino o por la red Link con sistema de Punto Efectivo, les pagarán durante junio. Más de dos meses después de no percibir ingresos.
Viernes 1ro de mayo de 2020 22:30
El Ingreso Familiar de Emergencia, que resultó un mínimo ingreso por única vez de apenas $10 mil, que no alcanza para llegar ni a mediados de mes, que lo recibe una sola personas del núcleo familiar, tan de "emergencia" no es.
Porque esa ayuda, para muchos, no llegará en forma urgente, sino que deberán esperar a recibirla entre el 4 de junio y el 1° de julio.
Son cinco las opciones que el ANSES estableció para anotarse, ingresando a su página.
Quienes se hayan anotado para la cuarta y quinta opción de cobro, serán lo que deberán esperar más. Una agónica espera si se tiene en cuanta que desde que comenzó el aislamiento social obligatorio no perciben prácticamente ningún ingreso.
Se sabe que para cobrar el IFE se anotaron más de 11 millones de personas, de las cuales más de 4 millones no fueron aceptados, quedaron afuera. Ahora el Gobierno dice que reconsiderará esas solicitudes, pero son muchos los obstáculos con los que esos millones se tienen que enfrentar.
En la página del ANSES dice que este ingreso está dirigido, por ejemplo a personas con residencia legal no inferior a 2 años. Se sabe de casos de trabajadores informales, residentes legales, de años en el país, que la página no les aceptaba la solicitud.
Otros figuran como que cobran planes sociales (no pueden solicitarlo quienes lo perciban -como si con un plan social alcanzara para vivir), y nunca se anotaron para recibirlos.
Muchas irregularidades y una larga espera para millones que nada tienen.
Frente a esta angustiosa realidad, diputados del Frente de Izquierda Unidad, como Nicolás del Caño, vienen insistiendo con la necesidad de un ingreso de cuarentena de $30 mil, que según el proyecto presentado en Diputados, se obtendría de impuestos progresivos a las grandes fortunas, que tocaría no solo a las fortunas personales, sino también a las ganancias empresariales, a los bancos y a grandes propietarios de tierra.
Los que siempre ganan, mientras millones con trabajos ultra precarios, informales, no saben cómo sobrevivir el día a día, en medio de esta crisis social y económica que disparó la pandemia.
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