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Red Internacional
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24 DE MARZO. Muestra en la ex ESMA: 40 años sin saber

La artista María Cristina Álvarez expone en el salón Cuatro Columnas del Espacio Memoria y Derechos humanos, ex ESMA. La muestra inauguró el pasado 23 de marzo y se mostrara hasta el 26 de abril.

Domingo 25 de marzo de 2018 11:29

Reproducimos una entrevista que la artista dio al programa de radio de Radioteca, la emisora de radio del Congreso:

¿De qué trata la obra?

Es una serie de pinturas y dibujos que yo hago desde mí misma en homenaje a mis amigos y compañeros de la adolescencia y juventud que están desaparecidos. Y reflejan la historia de todos los desaparecidos de Argentina. Lo que quería era rescatar el amor y la alegría de vivir que tenían ellos en esa época que teníamos 18/20 años, los ideales, la pureza de espíritu, la integridad.
Empecé a tomar algunas imágenes, pocas, porque en los 70´ no había tantas fotos como hay ahora que todo el mundo tiene muchas más fotos, producto de los celulares, y es muy fácil tener imágenes, pero en esa época no, entonces algunas de las pinturas las hice a partir de imágenes de fotografías que los mostraban muy pujantes y alegres en la vida cotidiana, pero me di cuenta que no podía homenajear a todos mi compañeros y amigos desaparecidos a partir de generar una producción artística que se basara en una imagen real de sus fotos porque no las tenía, entonces así apareció una de las pinturas más dramática que es “sin fotos para recordarte”, que es el Río de la Plata, porque la mayoría de sus cuerpos descansan allí, se me planteo también como decir algo tan horroso en una pintura y donde está la belleza que estamos acostumbrados a pensar en una concepción clásica de belleza. Cuando uno piensa en el amor y en el homenaje piensa también en el concepto de belleza en algo que tiene una luz positiva y como podía ser eso yo pensaba porque me surgía la necesidad de pintar ese río y entonces pensé esta idea de que a pesar de que no sabemos quiénes son los que están en el Río de la Plata, no tenemos sus nombre, no tenemos sus restos, hay algo de belleza, yo lo pinté con una luna que se abre en el cielo y pensé que podía decirse que esa luna les regalo a ellos durante cuarenta años flores de luz, porque cuando uno tiene un muerto le lleva flores a su tumba, y no es posible en este caso, entonces de alguna manera el universo se configuró para que todos los meses de cada año haya una luna llena que les regale esa luz, en ese tenebroso escenario, porque así fue en ese momento. Fue el tema de pintar y transmitir el amor, la alegría, mezclado con lo terrorífico, la ausencia. En un principio me costó mucho encontrar un camino por eso en la muestra hay dos partes, una de ellos vivos, alegres, pujante y vigorosos y otra de lo que no pudo ser. Hay una parte de la serie que están las madres con su hijos de lo que ellas hubieran querido hacer “hubiera querido besarlo”, “hubiera querido abrazarlo” “hubiera querido protegerlo”

Y esto es un poco meterse en el plano íntimo, familiar…

_Yo me lo planteo desde ese lugar, rescataba una frase de Augusto Conte Mac Donell quien fue diputado en los años 80´, quien fue el padre de uno de mis compañeros que eta representado en alguna de mis pinturas, y decía que “si realmente la sociedad tiene idea y concebía lo que aplicaba este dolor permanente que no cesa, que continua a lo largo de los año y de las décadas, porque como no se tiene el cuerpo, el duelo es diferente, siempre estaba esa fantasía de que ellos estará en alguna parte, ese dolor permanece y es un dolor continuo a lo largo de los años. Y que creo un daño social muy grande.

A la hora de inspirarte para hacer estas obras has tenido contacto con los familiares, amigos…

Si, por su puesto, siempre estuve cerca de los organismos de derechos humanos, aun en las época difíciles, dando testimonio, porque antes la gente estaba tan destrozada que ni siquiera se podía acercar a testificar, cuando fue la CONADEP, por es agradezco tanto al Espacio Memoria y Derechos Humanos, que es el espacio público, que me dé la posibilidad de mostrar esto porque creo que es bueno para las generaciones nuevas, que no vivieron esto, y poder entender la dimensión de lo que significo en el plano íntimo y familiar, porque debatimos mucho el hecho político, que es fundamental, pero a veces viendo lo que implica en la intimidad de la familia se comprende mejor porque son delitos de lesa humanidad lo que se cometieron

¿Qué cantidad de obras?

Son 10 obras, algunas telas, en acrílico, algunas técnicas mixtas y otras son dibujos en pasteles.
En las técnicas mixtas aparecen algunas figuras que están vivas, y coloque en sus ropas papel de seda, para significar el extremo cuidado con el que creo que uno tiene que tomar estos temas, porque cuando uno los muestra en estos espacios, en estas escenas, está entrando a algo muy privado

¿Diez obras, son diez historias?

Si, son diez historias, algunos dedicados a mis amigos de la infancia, compañeros del colegio desde muy chicos como el caso de Marta Vaccaro, Hernando Dieria. Marta estaba embarazada de su segundo hijo que no sabemos si nació. Ella fue secuestrada de la casa de sus padres, donde vivía. Mis padres fueron testigos de su secuestro durante la madrugada, vieron todo y esto permitió que mi padre después pudiera testificar en el caso “Suárez Mason” y fue el caso de Marta Bacaro uno de los que permitió la codena, ya que fue uno de los nueve o diez que fueron probados y permitieron la condena de Suarez Mason.
Después hay otros casos que fueron muy impactantes, como el de Luisito Castro Montero que era un chico Scout que conocí en un campamento en Neuquén, a donde íbamos a trabajar en el verano. Él era de la parroquia San Francisco de Asís. Allí nos hicimos amigos, la obra en la que lo recuerdo se llama “volver a los 17”. Era una hermosa persona. Él es uno de los 19 chicos que desaparecieron de esa Parroquia, todo el grupo completo, incluyendo su hermano.
Después otro caso es el de Claudio Di Rosa, que yo conocí por el nombre de Pablo, que fue novio de una amiga mía y amigo de otro amigo. Él era un chico del Colegio Otto Krause y de este colegio hay un montón de desaparecidos. Pintándolo, me doy cuenta que en la fotos de las que estoy tomando la imagen también hay otros chicos que están desaparecidos.
Y bueno. Son historias que se fueron encadenando, porque uno conocía a otro y por eso puse un límite de diez pinturas sino era demasiado.
Otros amigos como Adolfo Fontanela, cuya mamá ya falleció. Era padrino de mi hijo y presidente del Centro de Estudiantes de Ciencias Políticas en la Universidad del Salvador. Todos militantes políticos. Rubén Palermo, el Hijo de Augusto Conte, Darío Baliño, Nora Ballester que fue compañera del profesorado que me enteré hace poco que está desaparecida porque no recordaba su apellido. Son muchos, podrían haber sido más, es la marca de mi generación.

¿Que significa para vos en lo personal estar exponiendo en el Espacio Memoria y Derechos Humanos en este contexto político en el que los mismos Organismos de DDHH se encuentran distanciados de alguna manera con la ideología del Gobierno actual?

Mira, para mí es muy significativo exponer en este espacio público de memoria que es la ex ESMA, un lugar de horror. Sobre este lugar espantoso erijo sus nombres y los honro a través de eta forma de arte en la que me expreso porque para que haya justicia tiene que haber verdad y para que haya verdad tiene que haber memoria y rescatar la memoria y volverlo a decir es fundamental, la gente más joven, como t decía antes no sabe, no tiene la vivencia que hemos tenido los que hemos vivido esas épocas de horror y hay que contársela para que no se pierda este hecho histórico tan terrible que ha vivido nuestro país para que no volvamos a cometer los mismos errores. No es algo menor, es algo que marcó profundamente la historia de nuestro país y me parece fundamental estar en este espacio, hay que luchar mucho para que no se pierda ni se desvirtúe la lucha de los organismos de DDHH que son reconocidas mundialmente.
También es cierto que el dolor hace que algunas personas quieran olvidar porque resulta muy desagradable. Hay gente que quizás no pueda ver esto porque lo confronta mucho con el dolor y prefiere justificar cosas injustificables como “ya paso”, “ya está” y a para mí no es bueno. Lo que es una marca en nuestra historia tan profunda tiene que ser siempre recordada para que pueda haber verdad y pueda haber justicia y no volvamos a cometer los mismos errores.