Myriam Bregman, candidata a diputada por la ciudad, habló con jóvenes que se reunieron en el bar cultural de la Juventud del PTS en el centro porteño. También estuvo Patricio Del Corro, candidato a diputado nacional.
Sábado 8 de julio de 2017
En la ciudad gris, bares culturales. Pasadas las 19 hs del viernes se empezó a llenar el local del PTS ubicado en Alsina 975, a media cuadra de la 9 de Julio. Gris era el cielo también, que así estuvo toda la semana.
Violeta, rojo y adornado con guirnaldas, luces de colores, banderines y fotos. El bar abrió sus puertas para recibir a jóvenes estudiantes y trabajadores que venían en busca de una cerveza, un fernet, comer algo, charlar, escuchar música y también para discutir política.
Cantó Daniel para inaugurar la noche, mientras la gente se ponía cómoda. Entre pizzetas y fernet, las canciones de Pink Floyd, los Beatles y Spinetta acompañaban la charla.
En eso llegaron los candidatos del Frente de Izquierda, Myriam Bregman y Patricio del Corro y se acercaron al escenario para decir unas palabras. Los presentó Leo Deza, referente de la juventud -y también candidato a diputado porteño-, que además anunció que gran parte de lo recaudado por la venta de bebida y comida va a ser donado para los trabajadores de PepsiCo, que están en lucha por su reincorporación.
Patricio reflexionó sobre los grandes procesos históricos, momentos de cambios profundos en los que la juventud se convirtió en un gran actor social, poniendo en jaque al capitalismo. Recordó las movilizaciones en Estados unidos contra la guerra de Vietnam o por los derechos de los negros, el Mayo Francés, el Cordobazo, y tantas otras. Todos procesos en los que la juventud se levantó y peleó junto a la clase obrera.
“Si pensamos eso hoy, la situación política y social no es la misma, pero la juventud se sigue levantando. Incluso los analistas políticos lo dicen”, sostuvo. Tomó los ejemplos de las campañas de Bernie Sanders o Jeremy Corbyn, y de las grandes movilizaciones juveniles que se dieron en Grecia y en España. Todos fenómenos donde la movilización de cientos de miles de jóvenes fue clave. “¿Por qué no podemos levantar un gran movimiento, pero que en vez de terminar en una solución impotente, sirva para organizarnos, para cambiar de raiz la sociedad, cuestionar todo y tirar abajo al capitalismo?” se preguntó Pato.
Hoy hay miles de jóvenes que tienen bronca por cómo está la situación en el país. Que no se quieren conformar con lo que tienen y la vida que llevan: de cada cuatro estudiantes que se anotan en las universidades públicas, se recibe uno. Los demás, por lo general, abandonan porque no pueden sostener un trabajo y una carrera, o porque no tienen trabajo, y entonces no pueden bancar la cursada. Ni hablar de los millones que ni siquiera llegan a inscribirse. Y eso está invisibilizado.
“La campaña electoral del Frente de Izquierda queremos pensarla como una excusa para llegar a cientos de miles de jóvenes. ¿Por qué eso tiene que ser así? ¿Por qué se paga millones en deuda, en campaña publicitaria, se subsidia a mineras y petroleras pero no hay plata para educación y para los jóvenes?” Cuestionó. “Tenemos dos propuestas: una es la de las becas integrales, para que nadie tenga que abandonar y cualquiera que quiera pueda estudiar. Y la otra es la de reducir la jornada laboral a seis horas, cinco días a la semana, sin reducción de salario, para que trabajemos menos y trabajemos todos. Para llevarlas adelante, tenemos que mostrarles a esos cientos de miles que hay una alternativa. Que se pueden organizar y pelear para conseguirlo”.
Ahí tomó la posta Myriam Bregman, que puso el eje en que las elecciones son un momento de mucha politización, donde cualquiera está pendiente de los debates, de las ideas, de a quiénes van a votar los amigos o los familiares.
Es el momento para decirle a todos esos que salen a luchar por educación pública, por presupuesto, contra el 2x1, que no pueden darle su voto, su apoyo, a los candidatos que van a hacer todo lo contrario. Es en ese sentido que decimos que hay que disputar la conciencia política de millones.
“La CABA se ve como una ciudad progresista, culta, pero Macri la gobierna hace diez años sin grandes sobresaltos. ¿Por qué? Si nunca tuvo mayoría en la legislatura. El sistema de alianzas le permite gobernar: la complicidad de Ocaña y de Lousteau. Pero también está el FPV, que le dio los votos para bajar el presupuesto de educación y para recortar los recursos para la política de género, por ejemplo. Los grandes sindicatos de la ciudad: subte, telefónicos, docentes, los dirige el kirchnerismo y la centroizquierda. ¿Por qué nunca organizaron toda la bronca que hay desde abajo?” decía Myriam, denunciando a la “oposición” porteña.
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“Pero no solo nosotros miramos las elecciones. Macri apuesta a redoblar el ajuste. Quieren sacarle el jugo a los trabajadores. Por eso no es indistinto cuántos votos saque la izquierda. ¿Qué hubiera pasado con los grandes conflictos como Lear, AGR o Pepsico si no fuera por el apoyo de los diputados y legisladores del FIT? ¿Quién estaría con esos trabajadores?” planteaba la candidata. “La burguesía mira con atención cómo le va a la izquierda. Si hay miles que nos acompañan, es un gran mensaje para los poderosos”.
Según ella, hay que salir a pelear para que la vida no sea un negocio, para que la vida merezca ser vivida. Si pensamos cada voto como algo que le arrancamos a la burguesía, podemos pelear por esos objetivos.
Esta es la ciudad de Ni Una Menos, donde las mujeres salieron por millones. Es ejemplar lo que hicimos. ¿Por qué toda esa fuerza no se utilizó para pararle la mano a Macri? ¿Por qué las mujeres tienen que votar a candidatas mujeres que no les van a dar el derecho al aborto ni van a frenar la violencia de género?
La izquierda tiene ahí tiene el desafío de unir todas esas peleas. “Estamos en facultades, colegios, lugares de trabajo. No estamos solos. No somos candidatos aislados ni aparecemos solo cada dos años para las elecciones, pero tenemos que pegar un salto y transformarnos en una gran fuerza política”.
Para Myriam, este es el gran momento. Hay que romper con las viejas estructuras y con las viejas ideas. Queremos cambiar el mundo. Hay que estar dispuestos a romper con todo.
La noche siguió con más bandas, más charla, y más risas. Pero sobretodo, con más convencimiento. Después de las palabras de Myriam y Pato, los jóvenes decían al salir que la habían pasado muy bien, pero sobretodo comentaban que querían empezar a colaborar, a ser parte de esta campaña y multiplicarla por miles. Cada quién se llevó stickers para pegar por toda la ciudad y volantes para repartir en su barrio, a sus amigos y a sus familiares. Porque quieren convencer a muchos más de que tenemos que ser miles, que le hablemos a millones, para cambiar todo de raíz.