En la Plaza de Mayo, conmemorando el Día Internacional de los Trabajadores, la abogada del CeProDH, dirigente del PTS y candidata a Jefa de Gobierno porteño por el FIT subió al escenario acompañada por las obreras y obreros de Lear y de MadyGraf (ex Donnelley). El siguiente es su discurso.
Sábado 2 de mayo de 2015
Fotografía: Rodrigo Wilson // Enfoque Rojo
“Qué escenario, compañeras y compañeros. Un fuerte aplauso para todas las obreras y los obreros combativos que me acompañan.
Quiero saludar a los compañeros del Partido Obrero, de Izquierda Socialista y de mi partido, el PTS, así como a las otras organizaciones presentes. En particular, quiero felicitar a toda la militancia con la que hemos llevado una gran campaña en la Ciudad de Buenos Aires.
También un saludo especial a las delegaciones de compañeros de las organizaciones hermanas del PTS de México, Chile, Bolivia, Brasil, Venezuela, Uruguay, el Estado Español, Francia y Alemania; que están aquí participando de una conferencia de nuestra corriente internacional, que tiene como norte la discusión de las vías para avanzar en la reconstrucción del parido mundial de la revolución, la Cuarta Internacional.
¡Viva la lucha por la reconstrucción de la Cuarta Internacional!
Quiero también expresar mi satisfacción por la presencia en este acto de importantes delegaciones de mujeres trabajadoras, como las compañeras docentes del SUTEBA Tigre y de todos los SUTEBA combativos; las compañeras de Kraft, de PepsiCo y de otras fábricas de la alimentación; las compañeras de la Comisión de Mujeres de Madygraf, la ex Donnelley, ese ejemplo de lucha en serio contra los buitres.
Quiero levantar en esta plaza la voz de esa “mitad invisibilizada”, como escribió mi compañera Andrea D’Atri, la mitad de la clase trabajadora son mujeres, con peores salarios, con menos derechos, sometidas a la explotación y también a la opresión de género.
¡Viva la lucha de la mujer trabajadora!
En este día en que homenajeamos a los Mártires de Chicago, también quería recordar que hace cuarenta años, el sábado 30 de abril de 1975 quedó en la historia la imagen del último helicóptero retirándose de la Embajada de Estados Unidos en Saigón. Fue el fin de la guerra de Vietnam y constituyó la mayor derrota militar de Estados Unidos, la principal potencia imperialista del planeta.
Hoy, cuando la población afroamericana se levanta contra la brutalidad y el racismo policial como en Baltimore, gritamos bien fuerte:
¡Abajo el imperialismo!
Pero aquella victoria antiimperialista en Vietnam, que fue parte del ascenso obrero y popular que empezó a fines de los años 60, no fue la antesala de la derrota del imperialismo, como muchos pensaban.
Después de la victoria, la dirección de esa enorme lucha, como tantas otras, emprendió un camino de conciliación con el imperialismo, que la llevó a la restauración capitalista, al igual que en China, Rusia y los distintos estados que controlaba el stalinismo. Un camino que se adaptó a la ofensiva neoliberal lanzada en los 80 y significó un gran retroceso para el movimiento obrero mundial.
La crisis capitalista en curso desde 2008 está dejando un mundo más desigual, con más precarización del trabajo, desempleo y miseria social.
Como dato: en el año 2014 las 85 personas más ricas del planeta tenían la misma riqueza que los 3mil millones de personas más pobres. Imagínense que si Bill Gates, uno de los hombres más ricos del mundo, se gastara un millón de dólares por día necesitaría 218 años para acabar con su fortuna.
Hasta el momento el capital y sus gobiernos han logrado superar la resistencia de las masas agravando sus penurias con planes de ajuste y austeridad y aumentando el endeudamiento de los Estados.
En Egipto, que había sido la avanzada de la primavera árabe, triunfó un golpe contrarrevolucionario apoyado por Arabia Saudita, Israel y el propio gobierno yanky.
Es que si algo ha vuelto a quedar claro en esta crisis es que el capitalismo no se va a caer por sí solo sino que requiere de la acción revolucionaria de las masas obreras y populares para ser derrocado.
Porque no es con variantes reformistas, al estilo de Syriza y de Podemos, quea su vez se referencian en el kirchnerismo o el chavismo, como vamos a derrotar la ofensiva del capital. No necesitamos una política de regateo en la aplicación de los planes de ajuste, sino una estrategia para terminar con la dominación imperialista a nivel mundial.
En América Latina estamos viendo cómo intentan cambiar el fin del nefasto bloqueo a Cuba por una profundización de la restauración del capitalismo en ese país. Como símbolo, lo vimos en la reciente cumbre de Panamá, Raúl Castro, darle la mano a Obama, presentándolo como un “amigo”. Esa política es acompañada por todos los gobiernos del llamado “populismo latinoamericano”, incluyendo a todo el bloque bolivariano. Gobiernos que tuvieron frecuentemente un discurso antiimperialista, pero fueron incapaces de sacar a nuestros países de la dependencia y el atraso y de integrar política y económicamente a nuestro continente.
Por eso, hoy más que nunca nos toca a quienes nos reivindicamos de la izquierda obrera y socialista, levantar bien algo las banderas de la lucha antiimperialista y la pelea por gobiernos de trabajadores y la Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina.
¡Viva la Unidad Socialista de América Latina!
En nuestro país estamos viendo un giro político a la derecha de todo el sistema. Como venimos denunciando en la campaña electoral, todos se disponen a suceder al kirchnerismo por derecha.
Macri y el PRO, el nuevo menemismo, ya gobiernan en una ciudad de Buenos Aires donde lo que crece es la trata de personas, el trabajo semiesclavo y el narcotráfico. Donde a la crisis de la vivienda se le respondió con las represiones brutales del Parque Indoamericano y el Barrio Papa Francisco. Donde miran para otro lado mientras mueren los pibes en los talleres clandestinos de los que se vale la industria de la moda de la que es parte la esposa de Macri, Juliana Awada. El PRO y su colectora de Martín Lousteau son los que se proponen gobernar el país. Nada bueno pueden esperar los trabajadores de ellos.
Sergio Massa y De La Sota, con el devaluador De Mendiguren y con el defensor de la mano dura y millonario De Narváez, una combinación de menemismo político y kirchnerismo económico, como alguien dijo por ahí. Aliados a los burócratas sindicales más rancios como Cavallieri, Daer y Barrionuevo, con los que se está reuniendo este 1° de Mayo.
Burócratas que son tan antiobreros como los que están aliados al gobierno. Los compañeros que me acompañan pueden dar cuenta de quién es Pignanelli. Igual que Caló o el buchón de la dictadura militar Gerardo Martínez.
Por eso saludamos en este acto, a todos y cada uno de los trabajadores y trabajadoras que cada día enfrentan a la burocracia sindical. Y quienes me acompañan en este escenario son un ejemplo de ellos.
¡Fuera la burocracia sindical!
Pero también el propio recambio electoral que prepara el kirchnerismo es por derecha, con Daniel Scioli, Sergio Berni y todo tipo de personajes que se preparan para aplicar un nuevo ajuste, y para seguir sosteniendo a genocidas como Milani al frente del Ejército. Por eso decimos que quienes creyeron que el kirchnerismo era una alternativa nacional y popular, votando a esos candidatos más que tragarse un sapo, se van a tragar un elefante.
Lo importante de haber constituido el Frente de Izquierda no es sólo que logramos sacar votos o conseguir diputados, legisladores, concejales, sino que nos permite dar batalla en el terreno electoral desde una unidad construida con un programa anticapitalista, antiimperialista y por un gobierno de los trabajadores, sosteniendo el camino de la independencia de clase respecto de todas las variantes patronales. Ese es uno de los grandes méritos del Frente de Izquierda, señalar la necesidad de la independencia política de los partidos patronales, de la burocracia y de los empresarios.
Esto lo hacemos dialogando con los millones de trabajadores que aún confían en las variantes patronales, como se viene viendo en las elecciones recientes.
Hemos conquistado una franja que comienza a confiar en esa perspectiva que defendemos desde el Frente de Izquierda, una franja inferior a la que nos votó en el 2013 pero superior a la del 2011, que nos ha permitido triplicar los resultados obtenidos en Salta y Mendoza en aquel año, obtener dos diputados provinciales en Neuquén, superar el piso proscriptivo en Santa Fe y quedar como una de las cinco fórmulas en Capital.
Aprovecho para traer el saludo de nuestro compañero del PTS Nicolás de Caño, que no puede estar acá porque este domingo hay elecciones en Mendoza
Este avance es muy valioso porque se da en una situación donde han logrado contener la crisis capitalista y la burocracia sindical ha frenado la lucha de los trabajadores.
Por eso en esta plaza redoblamos nuestro compromiso de que cada banca que obtengamos estará al servicio de las luchas de los trabajadores y el pueblo,
como lo hicimos estando en la Panamericana con los indomables de LEAR;
para pelear por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito; para pelear por los derechos de la juventud, contra el gatillo fácil y la represión. Verdaderas bancas al servicio de la movilización extraparlamentaria de los explotados, porque sólo con miles en las calles pueden lograrse nuevas conquistas y nuestro objetivo final: derrotar a los capitalistas y conquistar un gobierno de los trabajadores.
Para terminar, compañeras y compañeros, les quiero contar algo que me emocionó profundamente en estos días. En la Legislatura bonaerense se votó la media sanción de la ley de expropiación del Quincho de la FORD, donde funcionó un centro clandestino de detención, a partir de un proyecto presentado por la banca del Frente de Izquierda que ocupa mi compañero Christian Castillo. En las gradas estaban los exdetenidos de la Ford, junto con despedidos de Lear, entre ellos nuestro compañero Damián González y Rubén Matu, ratificado como delegado por un fallo judicial hace pocos días, y otros activistas de la oposición a la burocracia del SMATA. ¡Fue un verdadero símbolo de la unidad de dos generaciones!
Ese hilo entre la experiencia histórica de la vanguardia que protagonizó el ascenso obrero de los ’70, y fue la víctima central de la dictadura genocida, y el nuevo activismo clasista es algo que preocupa a las patronales y los burócratas.
Para los 30.000 detenidos desaparecidos, para las comisiones internas entregadas a los genocidas por patronales y burócratas, va también nuestro homenaje en este Día Internacional de los Trabajadores.
¡Viva la clase obrera mundial!
¡Viva el Frente de Izquierda y de los Trabajadores!"