Se realizó la primera jornada de protesta nacional NO+AFP, y el gobierno anunció que a inicios de la próxima semana presentaría su proyecto de ley de reforma de pensiones.

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile
Jueves 25 de octubre de 2018
La reforma pro-AFP del Gobierno prepara el camino a nuevas reformas neoliberales
Mientras durante la noche se aprobó la autoritaria ley “Aula Segura” (tras un acuerdo entre Chile Vamos y la ex Nueva Mayoría en el Senado), durante el día hubo protestas contra las AFPs en diversas ciudades. El Gobierno anunció que a inicios de la próxima semana, en cadena nacional, Piñera presentará el proyecto de ley de pensiones.
Las medidas centrales serían: aumento tasa de cotización, de un 4% con cargo al empleador; “favorecer la extensión de la vida laboral” (para aumentar la edad de jubilación); fortalecer el pilar básico solidario. Sería progresiva hacia cuatro años y según el ministro Larraín “dentro de la responsabilidad fiscal”, un chantaje para no entregar ningún aumento cualitativo de las pensiones. Las AFPs que quiere proteger Piñera, son uno de los pilares del régimen económico de la dictadura, y hoy es ejemplo para el ultra-derechista Bolsonaro en Brasil para una reforma previsional de saqueo a los trabajadores en beneficio de grandes monopolios y banqueros. Piñera buscará fortalecer este sistema combinando ataques y concesiones.
Junto a esta, y a la reforma tributaria que favorece a los capitalistas hay anunciada una reforma laboral, ya no solo contra los sindicatos (pro-grupos negociadores) y el derecho a huelga (fortaleciendo “servicios mínimos”) sino a una “modernización completa del Código Laboral” como dijo Monckeberg: un ataque flexibilizador (jornadas laborales, flexibilidad salarial, precariedad de los contratos). El efecto Bolsonaro y el triunfo de Piñera, han animado a su gobierno a preparar mayores ataques. Hay que prepararnos. Las neoliberales reformas deben ser derrotadas para conseguir nuestras demandas.
Primera jornada de protesta NO+AFP
Tras liderar masivas movilizaciones (de cientos de miles) contra las AFPs el 2016 y 2017, la de ayer fue la primera jornada de protesta en este segundo Gobierno de Piñera, ad portas de la reforma.
Según la coordinadora, en 40 comunas del país hubo protestas. En Concepción fue la movilización más grande, con unas 2.000 personas. Cientos en Valparaíso. En Santiago una movilización de 300 personas reprimida por la policía, donde fue detenido el vocero de NO+AFP Luis Mesina, medida que denunciamos y rechazamos. Hubo una concentración en el GAM con los trabajadores en paro parcial, junto a despedidos de la multinacional metalmecánica Komatsu y estudiantes. En Plaza Brasil en la tarde unas 500 personas y organizaciones marcharon. Hubo concentraciones pequeñas en La Florida, Puente Alto, Renca, Huechuraba, San Miguel, La Granja, Ñuñoa y otras comunas.
También en Aysén y Puerto Montt. En Antofagasta, un corte en la mañana de los trabajadores despedidos en lucha del ferrocarril y NO+AFP y movilización de algunos cientos en la tarde. En Calama, algunas decenas desde la Federación Nacional de Pobladores (FENAPO). Desde algunos lugares de trabajo se sacaron fotos con banderas y lienzos, como trabajadores de la educación en liceos, obreros de Alto Maipo, trabajadores de Correos Chile, en supermercados Líder con carteles, hospital Félix Bulnes colgaron un lienzo.
Fue una jornada de protesta que muestra que el movimiento sigue vivo y tiene potencia. Sin embargo, fue una jornada baja en términos de masividad (muy distinto 2016 y 2017), en impacto y en movilización, con acciones relativamente pequeñas y aisladas. La movilización de ayer muestra que el estado débil del movimiento puede favorecer a Piñera para pasar la reforma sin grandes resistencias, con el concurso de la “oposición”. Es un peligro aquello. El ministro de Haciendo en su prepotencia percibió esta debilidad y dijo: "no gobernamos para la calle". ¿Por qué ha sucedido esto?
Hay que superar las medidas aisladas de presión y avanzar a un plan de lucha y verdadero paro activo nacional
Con la ex Nueva Mayoría, y la práctica del Frente Amplio coqueteando con la estrategia totalmente parlamentarista “para enfrentar a la derecha”, ya hemos visto qué cosas se “negociarán” (mísero salario mínimo; aprobación del corazón de Aula Segura). Dejarán pasar, con “indicaciones”, las reformas neoliberales y las medidas autoritarias, contrarias ambas a los intereses de trabajadores, mujeres, estudiantes. La política de las burocracias y cúpulas sindicales, de movilizaciones aisladas de “presión” para negociar en mejores condiciones en el parlamento (buscando aliados en la “oposición”), desmoviliza y abre el camino a que pasen las reformas.
Para derrotarlas, debemos superar esa estrategia institucional impotente; debemos ser millones en las calles, en un gran movimiento nacional de trabajadoras y trabajadores, jubilados, estudiantes, mujeres, pobladores. El paro nacional convocado por la CUT el 8 de noviembre es una primera fecha para el frente único en la acción en las calles y lugares de trabajo.
Pero la política de las direcciones es desmovilizadora, pues lo “activo” ha sido una frase para los medios o las cúpulas mientras por abajo no se activa nada y se llama a acciones donde se pueda y como se pueda, sin siquiera poner una movilización nacional común. Los enormes recursos y fuerzas que podría movilizar la CUT no estuvieron al servicio de una gran jornada de movilización el día de ayer por NO+AFP (más que mover algunas decenas de dirigentes). Tampoco están al servicio de un paro activo y del frente único, sino de una protesta de “presión” parlamentaria a la “oposición” para negociar con el Gobierno y la gran patronal (CPC), no para derrotarles en las calles. La cúpula de la coordinadora NO+AFP, su estrategia parece ser la misma que la dirección de la CUT: movilizaciones aisladas para “presionar para que los congresistas se comprometan con nuestra demanda” (Luis Mesina) y conseguir reformas legales mediante negociación parlamentaria. No casualmente esta primera jornada de protesta mostró mucho más las debilidades que las fortalezas del movimiento, en gran parte producto de esta política de sus direcciones.
Nos movilizamos en diversas ciudades del país, en concentraciones, cortes y marchas, uniendo la lucha contra las AFPs y por un sistema de reparto solidario y tripartido, gestionado por trabajadores y jubiladas/os, junto a la lucha contra los despidos, como desde el sindicato del ferrocarril FCAB y los despedidos en Antofagasta, que se movilizaron en la mañana y en la tarde, o de Komatsu en Santiago, acompañando el paro parcial de las y los trabajadores del GAM, junto a estudiantes, por la solidaridad y coordinación de las luchas como Subus, pues todas enfrentan enemigos poderosos amparados por el Gobierno y sus reformas, de tiempos mejores para los empresarios, mientras buscan atacar el trabajo y debilitar la organización sindical.
Exigiendo a las direcciones un plan de lucha nacional para hacer el paro realmente activo, con asambleas en los lugares de trabajo, comités de base y agitación, piquetes y movilización, para que el 8 de noviembre sea un paro verdaderamente activo y de lucha, contra las reformas neoliberales y los despidos, contra las AFP, por salario acorde a la canasta familiar y el fin de la precariedad laboral, entre otras medidas, junto al movimiento de mujeres que ha sido activo este año y que de organizarse por parte de las organizaciones de mujeres el paro activo entre las mujeres trabajadoras del país que constituyen casi la mitad de la fuerza laboral, sería un poderoso impulso a la organización de los trabajadores y de las mujeres (condición para hacer efectiva una "huelga general" el 8 de Marzo).
El movimiento estudiantil que está en una crisis, puede salir de la pasividad que la tienen las direcciones. La Confech y organizaciones estudiantiles deben convocar a este paro activo en unidad con los trabajadores, buscando recuperar ese revulsivo movimiento de lucha contra la educación pinochetista y por la educación pública y gratuita del 2011, un fantasma al cual teme Piñera.
Para derrotar las reformas neoliberales de Piñera y la ofensiva de la derecha, necesitamos superar la política de las direcciones y encaminar un verdadero plan de lucha nacional para que seamos millones organizados en las calles y en los lugares de trabajo y estudio. El 8 de noviembre es una oportunidad para ello.

Pablo Torres
Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.