El gobierno se excusa en los vaivenes de la economía, para justificar su nefasta reforma educativa, ¿pero qué tan cierto es que no hay recursos para la educación gRatuita y universal?
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Martes 5 de julio de 2016
Este lunes se ingresó al Congreso el proyecto de reforma educativa elaborado por el MINEDUC. Sin embargo, luego del mensaje en cadena nacional que dio la presidenta Bachelet, el rechazo de distintos sectores estudiantiles no se hizo esperar. Básicamente, la Presidenta manifestó la reforma educativa como una apuesta al fortalecimiento del sistema mixto de educación, donde colocó respuestas que distan de las demandas planteadas por el movimiento estudiantil, el año 2011. Más apoyos y beneficios en becas, mejor acceso, repensar la PSU, fueron solo algunos puntos que colocó como victorias, siendo que no responden a las demandas estructurales que sustentan la educación de mercado.
Por su parte, el gobierno señaló que buscarán avanzar gradualmente hacia una gratuidad universal en el futuro, pero que dicha tarea dependerá de los vaivenes de la economía. Frente a tal aseveración salta la duda: ¿la educación gratuita universal y 100% financiada por el Estado, depende de la economía? Sin duda, la economía es la base sobre la cual se consiguen instaurar la mayor parte de nuestros derechos como la educación, la salud o la vivienda, pero lo que no se dice es que la economía en nuestro país se encuentra profundamente controlada por los empresarios y al servicio de sus intereses de clase.
La billetera apretada y la caída del cobre como excusas del gobierno
Un argumento que han señalado distintos referentes del gobierno de la Nueva Mayoría, es la inviabilidad de poder llevar a cabo la reforma educativa levantada por los estudiantes, por la apretada billetera del gobierno, en un año marcado por la desaceleración económica. Sin embargo, contradictoriamente las ganancias de los grandes empresarios se perpetúan, mientras los derechos de los trabajadores y estudiantes, están por el suelo.
En Chile, el cobre es la base económica del país, la cual desde el año pasado ha venido sufriendo los embates del fin del súper ciclo de las materias primas, manteniéndose permanentemente en cifras cercanas al 2 y el 2,3%, lo cual ha llevado al despido de más de 12 mil trabajadores en la minería, y a una serie de recortes. Sin embargo, esto demuestra que los empresarios de la minería están lejos de pagar las consecuencias de las contracciones, y por el contrario es el pueblo trabajador a través de las medidas de explotación y usura quienes se terminan haciendo cargo.
Dictadura militar y la privatización de la minería
La privatización de la minería luego de instauración de la dictadura militar, significó al mismo tiempo el aniquilamiento de importantes derechos sociales conseguidos por la clase obrera chilena, como es el caso de la nacionalización de la minería, permitiendo la entrada de descomunales empresas extranjeras y la inversión de capital.
Hoy día, las grandes empresas de la minería recaudan billones de dólares en ganancias, con un mísero aporte al presupuesto fiscal, y con un ínfimo impuesto a la extracción por medio del royalty.
Nacionalización del cobre una respuesta a la demanda de la educación gratuita
Sin embargo, desde hace unos años distintos sectores de trabajadores, como de estudiantes, han venido planteando la necesidad de renacionalizar el cobre, y que vuelva a estar en manos del Estado, como una respuesta concreta hacia las necesidades del pueblo trabajador en su conjunto. En el caso de los estudiantes señalan la importancia de esta demanda, entendiéndola como una salida a la gratuidad universal de miles de estudiantes, la cual podría ser perfectamente resuelta con esta clase de conquista. Sin embargo, esto significa una gran batalla en contra de los mega empresarios y sus partidos políticos - tanto de la derecha como de la Nueva Mayoría- que hoy en día se encuentran sepultados en casos de corrupción con empresas como SQM.
Control obrero de la producción, un salto en la conciencia de clase
Tanto los trabajadores como los estudiantes deben salir a luchar por la nacionalización del cobre, pero debe venir de la mano del control obrero de la producción. Solo con la gestión de los trabajadores con independencia de los empresarios y sus leyes de explotación, no solamente la minería cobrará todo su potencial a través de la socialización de la riqueza, sino que también será un salto para pensar un nuevo tipo de sociedad.
Las distintas experiencias que ha mostrado la clase obrera a través de la historia, nos señalan que es posible acabar con el régimen de explotación, y colocar las riendas de una fábrica bajo control de los trabajadores. Junto con ello colocar su trabajo, al servicio de los miles de oprimidos y explotados, como los miles de estudiantes que hoy salen a la calle a exigir una educación 100% gratuita, universal, financiada por el estado y no sexista.