La Guàrdia Urbana ha aprovechado las fechas navideñas para seguir endureciendo la persecución y acoso policial sobre uno de los colectivos más desprotegidos, los “manteros”. Una mujer fue golpeada cuando intentaba grabar una de las intervencione policiales.
Marc Ferrer Barcelona
Viernes 8 de enero de 2016
En plena época navideña, los vendedores ambulantes de Barcelona han visto como se volvía a incrementar la campaña de persecución que vienen sufriendo desde el pasado verano por parte de la Guàrdia Urbana y los mandos políticos de Barcelona en Comú. En una entrevista realizada por el periódico ‘La Directa’, Aurea Martín activista de Tras la Manta denunciaba que “despues de la murte de Mor Sylla en Salou llegó esta campaña mediàtica de criminalitzación del fenomeno de la venda ambulante. De repente , parece que los manteros son el motivo por el cual se ha derrumbado toda la economía a Catalunya”.
El colectivo ‘Tras la Manta’, una plataforma desde la que se brinda ayuda a los trabajadores del llamado “top-manta” y que mantienen una red de alarma para cuando los “manteros” son identificados, agredidos o intimidados por la policía, ha denunciado diferentes incidentes durante estas fechas.
La campaña de compras navideñas es, junto a la época estival, clave para el substento económico de los vendedores ambulantes del “top-manta”. A pesar de ello, la Guàrdia Urbana a las ordenes del nuevo Ayuntamiento de Ada Colau, ha aprovechado para decomisar material de venta de estos trabajadores e incrementar el acoso en las calles del centro.
Como afirmaba Pape, un vendedor ambulante que ha sufrido la persecución policial, en la presentación de ‘Tras la Manta’ hace unos meses “Nosotros nos ganamos la vida de una forma que no nos gusta, cogiendo la manta, corriendo delante de la policía y recibiendo palizas. Nos gustaría ganarnos la vida de una forma más digna, pero es difícil encontrar trabajo”.
Además, los agentes de la Urbana han levado a cabo una práctica totalmente mezquina: requisar los carnets acreditativos del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes a todos los “manteros” que retienen. Una forma de abuso policial en toda regla, que busca mantener atemorizados a un colectivo de por si sumamente desprotegido y atacar los intentos de organización y lucha que vienen llevando adelante desde el verano.
Como parte de esta ofensiva, el pasado 27 de diciembre una integrante de la Plataforma Afectados por la Hipoteca -PAH- fue agredida en el andén del metro de Plaza Catalunya mientras realizaba una grabación con la cámara de su movil de actuación contra un grupo de vendedores ambulantes. En esta ocasión fueron los agentes de seguridad de la estación los que le fracturaron un dedo a Lucía Navarro.
Ante el recrudecimento de la campaña persecutoria hacia los “manteros” y los colectivos solidarios, ‘Tras la Manta’ hizo pública una campaña para difundir durante las fechas navideñas la persecución policial que se viene llevando a cabo y conseguir ampliar la solidaridad hacia los vendedores ambulantes. En ella un irónico cartel que ha circulado por las redes sociales dice “Espero que el Rey Baltasar tenga papeles... quizá lo confundan con un manter (negro y con un saco de regalos por las Ramblas)”.
La política del Ayutamiento de Barcelona en Comú, después de una campaña estival de persecución cargada de racismo insitucional y la aplicación del Código Victor Alfa redoblar esta persecución, decidió a mediados de noviembre poner en marcha un macro-operativo de seguriad para vaciar el centro y la zona del puerto de vendedores ambulantes. Sigue así, anteponiendo los intereses del “lobby” turístico y las grandes cadenas comerciales del centro, a las necesidades de uno de los sectores más desprotegidos de la sociedad como son los inmigrantes y los vendedores ambulantes.
La misma alcaldesa ha asumido el discurso tradicional que hasta ahora escuchñabamos en boca de los anteriores alcaldes del PSC y CiU. Escudándose en los intereses del pequeño comercio -que por cierto es casi inexistente en las zonas donde trabajan los “manteros”- declaraba en una entrevista a eldiario.es : "Pero luego también hay una cuestión que afecta al comercio, que la venta ambulante irregular supone un agravio para pequeños comerciantes que cumplen con todas las normas, y por tanto no pueden aceptar que haya tolerancia por parte de ninguna administración, porque das el mensaje de que no es obligatorio cumplir las normas. Finalmente está el tema de un uso intensivo del espacio público, que genera muchas quejas de ciudadanos." Y seguía en la reproducción de un discurso de gobernante de “orden”: "Ahora mismo tampoco hay una gran presión, pero lo que tampoco puede haber es una situación de tolerancia, porque entonces lo que pasa es que crece y se consolida una situación que es ilegal y genera otros problemas."
Hoy sigue siendo de vital importancia aumentar la solidaridad y la movilización popular en defensa de este colectivo para echar atrás la política del “sentit comú” del Ayuntamiento de Barcelona en Comú y conseguir una verdadera e inmediata solución para los vendedores ambulantes.