En el medio de la mayor crisis política que atraviesa el Gobierno nacional, Macri y sus funcionarios hacen gala de un negacionismo absoluto.

Celeste Vazquez @celvazquez1
Sábado 12 de mayo de 2018
En los últimos días el Gobierno nacional ha perfeccionado un estilo al que ya tiene acostumbrada a la población: negar la realidad, lo que además de resultar inexplicable a esta altura del partido, causa más malestar y bronca popular.
Lo que algunos periodistas, y también dirigentes políticos llaman “fallas” o “errores” en las vías de comunicación del Gobierno es algo más que eso. Es un estilo que se ha transformado en una marca registrada de Cambiemos que insiste en negar lo que es evidente: que atraviesan la mayor crisis política y económica desde su asunción y que sus “recetas”, ya conocidas y de nefastas consecuencias, no hacen más que llenar de angustia y preocupación a amplios sectores de la población que vienen sufriendo sus políticas de ajuste desde hace más de dos años.
La certeza de que “lo peor” está por venir y mientras el presidente Mauricio Macri y sus funcionarios “están mirando otro canal” causaría risa, sino es porque las terribles consecuencias de esta crisis caerán sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo.
En el día de ayer, haciendo gala de un negacionismo extremo, Macri hizo un alto entre su reunión con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que llegaba recién de su visita al Fondo Monetario Internacional (FMI) y las posteriores reuniones de las que participó con empresarios y funcionarios de su Gabinete.
En ese cuarto intermedio se vio cómo el helicóptero, en el que se traslada por lo general el presidente, salía de la Quinta de Olivos pero no se sabía hacia donde se dirigía. “Seguramente irá hacia la Casa Rosada” se lo escuchó decir a un movilero apostado desde temprano en las afueras de la paqueta residencia presidencial. Pues no. El helicóptero, que efectivamente trasladaba al presidente, se dirigía hacia la ciudad bonaerense de Bragado, para que Macri pueda participar de la inauguración de unos talleres ferroviarios con la gobernadora bonaerense, Maria Eugenia Vidal, y el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.
“Este es el camino que hemos tomado. Estamos convencidos de que por acá hay futuro, que por este camino hay futuro”, dijo Macri en el acto. Los lectores se preguntarán: ¿se referirá a la “vuelta” anunciada y en vías de concreción al FMI? No.
Como si viviera en una realidad paralela, Macri manifestó una serie de generalidades que forman parte de su estilo y que en ningún punto se conectaron con la coyuntura política y económica. "Poniendo sobre la mesa la verdad. Poniendo en la mesa un Estado que trabaja para la gente, no para un grupito que se apropia del Estado. Este es el camino de verdad que lleva a la creación de empleo de verdad, que nos permite a todos renovarnos e ir reduciendo sistemáticamente la pobreza", afirmó el jefe de Estado. Insólito.
Un estilo que se perfecciona
Acorde a la profundización de la crisis gubernamental, Macri y sus ministros profundizaron su estilo. Veamos algunos ejemplos:
1 - Lunes 7 de mayo: los medios anuncian conferencia de prensa gubernamental luego de una cumbre de Cambiemos a nivel nacional. El dólar ya llevaba casi dos semanas de alza y faltaban unas horas para que la oposición votara la media sanción del proyecto que le pone límites al tarifazo. La conferencia, inexplicablemente, fue en las afueras de la casa de Gobierno, bajo unas palmeras que se movían al son del viento, y sus portavoces fueron: Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, y Humberto Schiavoni, presidente del PRO. Ningún funcionario nacional a la vista. “Ratificamos que los tres partidos (UCR, CC y PRO) estamos muy unidos para rechazar el proyecto”, dijo Cornejo.
2 – Martes 8 de mayo: apenas unas horas después de esa rara, como mínimo, pseudo conferencia de prensa, Dujovne y Macri comunican que Argentina volverá a solicitar un préstamo al FMI. Pero no hay nada de qué preocuparse porque “el Fondo de ahora es muy distinto al de hace 20 años” y porque la meta de inflación del 15 % se mantenía. Negacionismo puro, ese mismo día el dólar superaba los $ 23.
3 – Miércoles 9 de mayo: conferencia de prensa del jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien eligió el camino, una vez más, de decir generalidades, eludir y negar de manera contundente la realidad. “No ha habido ningún planteo, hasta el momento, del Fondo Monetario para condicionar la posibilidad de obtener un crédito”. Nosotros reiteramos nuestra convicción profunda, no basados en voluntarismos, de que este camino termina en el desarrollo y en el crecimiento que tanto venimos esperando”, fueron algunas de las frases de Peña. Además, de negar los contactos con el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, responsable de políticas nefastas para los trabajadores y el pueblo.
4 – Jueves 10 de mayo: los medios nos informaban que al final Dujovne y Peña habían mentido: el Fondo no eran tan bueno y algunos condicionamientos exigían. El crédito para el que calificaba Argentina era “Stand By”. O sea, el ajuste se profundizará.
Por si fuera poco, ese mismo día se vieron imágenes de Cavallo ingresando muy sonriente al Museo del Banco Central, comandado por Federico Sturzenegger.
5 – Viernes 11 de mayo: Vuelve Dujovne de Washington, pero no se conocen los detalles de las negociaciones. En cambio, eligieron comunicar otras cosas. En primer lugar, el acto que compartió Macri con Vidal y Dietrich en Bragado al que ya hicimos referencia. Y en segundo lugar, una conferencia de prensa brindada por el ministro de Producción, Francisco Cabrera, que informó de la reunión que mantuvo el presidente con algunos de los empresarios más poderosos del país. Según el ministro, en la reunión no se habló del tema de la inflación y la escalada del dólar se trata de “un tema coyuntural, que en pocos días va a ser historia”. Lo único más cercano a la realidad fue su afirmación de “no vamos a hacer política de control de precios porque fracasó en los últimos cuatro mil años”. ¿Un adelanto de lo que vendrá?
Cambiemos y sus espejitos de colores ya no convencen a nadie. Ni a sus aliados, como Elisa Carrió, que responsabilizó a Durán Barba de los desaciertos comunicacionales del Gobierno. “Mátenlo a Durán Barba, tienen mi aval”, dijo la diputada sin filtro.
Pero, ¿por qué matar al mensajero? El error de Cambiemos no es comunicacional. Lo que resta por saber es cuánto tiempo podrán seguir manteniendo este negacionismo. Lo que parecieran no advertir es que están jugando con fuego. Porque la bronca y el mal humor social crecen y considerablemente.