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Red Internacional
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Genocidio e impunidad. Negar que son 30.000 es negar el terrorismo de Estado

El mismo Gobierno que niega la dimensión del genocidio sistemáticamente elude la apertura de los archivos que tiene en su poder y que podrían echar luz sobre éste y otros hechos.

Maine García

Maine García Hija de desaparecides | Miembro del CeProDH y de Justicia Ya!

Jueves 17 de noviembre de 2016

La semana pasada un informe oficial de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación aseguró que las personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-eclesiástica-militar fueron 7.010, más 1.561 asesinadas desde 1973 hasta el retorno a la democracia.

Dado el accionar clandestino de la represión de la dictadura genocida, como el terror desatado por el Estado que caló profundamente en nuestra sociedad, es sabido ampliamente que no todos los casos fueron denunciados.

¿Por qué no se abren los archivos?

El mismo Estado que descaradamente niega la dimensión del genocidio en relación a las personas desaparecidas es el que sistemáticamente elude la apertura de los archivos que tiene en sus manos y que podrían echar luz sobre estos y otros hechos como las apropiaciones y las complicidades de sectores empresarios y eclesiásticos.

Es una falta de respeto a la memoria de los desaparecidos, los familiares, los sobrevivientes, los organismos de derechos humanos que venimos reconstruyendo los hechos, que se ponga en duda que nuestras compañeras y compañeros realmente desaparecieron. No sorprende de un gobierno cuyo personal, en un número no menor, se enriqueció durante la dictadura genocida, como la familia del mismo presidente Mauricio Macri, y la apoyó activamente, que busca el fin de los juicios de lesa humanidad y la reconciliación con las fuerzas represivas y que quiere volver a reivindicar la teoría de los dos demonios como relato oficial de la historia reciente.

Esto no sólo se demostró a través del informe oficial mencionado, sino también en los dichos del propio Mauricio Macri cuando afirmó que no tenía ni idea “si fueron 9.000 o 30.000”, y también recientemente a través de las declaraciones del ministro de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, Gustavo Ferrari, quien en el marco de las Cuartas Jornadas Provinciales de Métodos de Prevención, Gestión y Resolución de Conflictos, “Mediar para construir una sociedad pacífica”, llevadas adelante en Mar del Plata los días 3 y 4 del corriente manifestó ante la presencia de cientos de mediadores de toda la provincia que la violencia de los años 70 nos traía en la actualidad violencia, delitos y tráfico de drogas, para luego agregar violencia de género.

Nefasto. La violencia es la que ejerció el terrorismo de Estado y se sigue ejerciendo a través de la impunidad y la negación de la verdad.

En la ciudad de La Plata, recientemente la gestión macrista del intendente Julio Garro destruyó los sobres colgados de los árboles en Plaza Rocha en homenaje a nuestros 30.000 en el marco de una actividad organizada por la Escuela de Estética N°2 y acompañada por varias escuelas públicas en la que participamos cientos de niñas, niños y adultos.

Negacionismo

Según el especialista en el genocidio argentino, Daniel Feierstein, la negación de la verdad de parte del Estado es una situación que se puede encontrar en los procesos negacionistas de muchos genocidios previos. El equipo de investigación que él dirige echa luz sobre la complejidad que rodea aún hoy la construcción de listados concluyentes dada la falta de denuncias en muchos casos durante décadas.

Por poner solo un ejemplo, en Tucumán en 1984 había registrados 609 casos en el informe de la Conadep y hoy en día esa cifra asciende a 1.005 y aún quedan casos por verificar. Una hipótesis que manejan es que el crecimiento de las denuncias está en relación a la existencia de nuevas condenas a los responsables o la apertura de nuevos tramos de las causas judiciales.

Debería costarles también los cargos a estos funcionarios que pisotean la memoria de nuestras desaparecidas y nuestros desaparecidos.