La DC decide restarse de conmemoración, tras polémica con el PC, generada por su previo rechazo a invitarlos a la conmemoración.
Martes 4 de septiembre de 2018
El presidente de la DC, Fuad Chahín, informó que la DC se restará de organizar el acto de conmemoración de los 30 años del No, tras la polémica que generó su previo rechazo a invitar al Partido Comunista.
La DC y el partido Radical invitaron al PPD y PS a conmemorar los 30 años del triunfo del NO, sin invitar al PC bajo el argumento de que "el objetivo era reunir colectividades que “creyeron en la Democracia”, ante lo cual Guillermo Teillier respondió:
"Nosotros, por lo menos, no nos vamos a autoexcluir de una celebración del No, vamos a participar de todas maneras. Nosotros fuimos partícipes del No, es mentira lo que se está diciendo, de que nosotros no participamos del No, no estuvimos en el plebiscito, que no votamos o que no inscribimos partido, todo eso lo hicimos”
Es entonces que este lunes, Chahín declaró que la idea inicial era:
“reivindicar el rol de los partidos que junto al mundo social, estudiantil, sindical, permitieron una salida democrática a la dictadura, una salida institucional”
y agregó:
"no tenemos un diagnóstico común. Escuchamos a Juan Andrés Lagos del PC que califica a la transición, de la cual nosotros nos sentimos orgullosos, como una negociación con la derecha, que reivindica la lucha armada y nosotros fuimos partidarios de la salida institucional".
El movimiento contra la dictadura de Pinochet
En la década de los 80’s fue protagonista el movimiento social contra la dictadura, donde el movimiento sindical cumplió un papel importante, levantando movilizaciones y otras formas de lucha. Se formó la Coordinadora Nacional Sindical, el Comando Nacional de Trabajadores y la refundación de la Central Unitaria de Trabajadores recibiendo duros golpes tras la Reforma Laboral de Piñera donde se perdían derechos sindicales como la negociación colectiva y el derecho a huelga.
Mientras organizaciones sindicales coincidían en reivindicaciones básicas como la derogación del Plan Laboral, la atención y satisfacción de las necesidades básicas de la población y el fin a la dictadura mediante la acción unitaria de la oposición, donde tomaban importancia las protestas como principal herramienta de lucha contra la dictadura y por su desestabilización, pero que sin embargo, la fuerza sindical para defender su voz propia y clasista fue desplazada por la acumulación de fuerzas en una alianza amplia para lograr el objetivo de “recuperación de la democracia” (sin eliminar los enclaves impuestos), negociando con sectores del régimen.
DC: Orgullosos del pacto de transición
La DC nació a partir de quiebres del Partido Conservador, movimiento de juventud conservadora y la asociación nacional de jóvenes católicos que se agruparon en la Falange Nacional.
Se planteaba como una alternativa al liberalismo y al marxismo, ligándose a la oligarquía y buscando su presencia en los sectores populares como dirigentes de algunos sindicatos. Durante el gobierno de la unidad Popular, la DC asume un rol de oposición haciendo bloque con los partidos de derecha y el empresariado que tenían como objetivo impedir el avance de la lucha de clases y la auto organización de las y los trabajadores que estaba poniendo en cuestión su propiedad privada, buscaron desestabilizar al gobierno a través del boicot económico y el acaparamiento de mercaderías de primeras necesidades, medidas que utilizaban para atacar al pueblo trabajador.
¿Qué significó el pacto de transición?
Son medidas para asegurar el legado de los enclaves de la dictadura (entre los que encontramos el Plan Laboral, la Subcontratación, la Constitución de 1980, sistema AFP, privatización de la salud y educación) en una “democracia protegida” con el objetivo de mantener el modelo neoliberal impuesto y que fue legitimándose en los gobiernos concertacionistas.
Según esos antecedentes, la transición de la que la Democracia Cristiana siente orgullo, no es más que la legitimación de la instalación y afianzamiento del modelo neoliberal, que ataca la vida de las y los trabajadores, estudiantes y al mundo popular, precarizando sus vidas.
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