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Red Internacional
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DEBATE IZQUIERDAS. Neo-reformismo y anticapitalismo: Dos perspectivas ante la crisis del régimen

El neoliberalismo es la respuesta contrarrevolucionaria que se inició a fines de los 70, inicios de los 80, a los ascensos revolucionarios de los años previos. Por lo mismo, en un exceso de izquierdismo, muchos anti-neoliberales dicen que por luchar contra el neoliberalismo, luchan contra el capitalismo. ¿Es cierto?

Nicolás Miranda Comité de Redacción

Viernes 3 de marzo de 2017

La crisis de legitimidad de las instituciones del régimen; los persistentes y renovados procesos de lucha de clases, aunque aún sin triunfos, como por ejemplos la huelga de Escondida, el movimiento NO+AFP, la lucha de las mujeres con el movimiento NiUnaMenos, las incansables demandas estudiantiles; el nuevo ánimo social como el rechazo al empresariado, marcan la situación política desde el 2011. Y hay algo nuevo: la apertura de un mayor espacio a izquierda del régimen, la búsqueda de nuevas expresiones políticas, base del surgimiento de una nueva izquierda heterogénea, con dos sectores definidos: el neoreformista, que encarna el Frente Amplio, y el anticapitalista de la clase trabajadora, que marcan dos perspectivas para enfrentar este nuevo escenario político.

El fortalecimiento del Frente Amplio

Apareció como una irrupción: la actuación parlamentaria de Boric y Jackson, el primer lugar en las encuestas, el triunfo de Jorge Sharp en la alcaldía de Valparaíso. Posteriormente, algunas de sus figuras se fortalecen en sectores del movimiento sindical, como en el Colegio de Profesores.

Su fortalecimiento es una presión por izquierda en el escenario nacional. Despierta ilusiones en amplios sectores y plantea luchas que son sentidas por estudiantes, trabajadores y mujeres. Por eso, podemos, y debemos, “golpear juntos y marchar separados”, permitiendo combates conjuntos, con unidad en la acción en lo que tengamos acuerdo, como la lucha contra la represión, educación gratuita, NO+AFP, entre otras. Pero, es también una oportunidad, y una necesidad, profundizar el debate político y estratégico.

Objetivos, definiciones, debates y proclamas

Buscan aparecer como una real alternativa política, no testimonial, para terminar con, como dicen, el duopolio, comenzando por lograr una bancada parlamentaria significativa de al menos 10 o 15 diputados. El objetivo común (porque son ocho organizaciones políticas y varias sociales) que persiguen es terminar con el neoliberalismo para avanzar a un Estado de derechos sociales, un régimen renovado, más democrático, con mayor participación. Tienen al menos dos definiciones principales que han traído tensiones y debates: no definirse como de izquierda para lograr un frente verdaderamente amplio y no estrecho; y no luchar por la centralidad de la clase trabajadora en la lucha de clases, sino que la multiplicidad de “identidades” y movimientos sociales.

Estas definiciones están en la raíz de un hecho reciente que parece circunstancial, pero no lo es: que un ex Patria y Libertad fuera (no invitado) a sus reuniones abiertas en Temuco y se declarara parte del Frente Amplio; que esto se reprodujera en un medio afín (El Desconcierto); y que posteriormente en declaraciones se le “invitara a retirarse” en vez de expulsarlo y negarle la entrada. La negativa a definirse de izquierda, el anti-neoliberalismo, el rechazo a la centralidad de la clase trabajadora en la lucha de clases, permite una circunstancia como esta. Menos chocante, pero en el mismo sentido, es la integración del Partido Liberal, y sus exigencias, aceptadas, de no definirse como de izquierda para ampliar lo más posible su amplitud.

Pero, hay algo más. Pequeñas muestras de su acción, pruebas de la realidad. En la alcaldía de Valparaíso, tienen una responsabilidad ejecutiva. El alcalde Sharp hizo del problema de la basura, una bandera; al asumir, habla de la participación ciudadana, pero deja intacto el problema estructural: la externalización, es decir, la entrega a las empresas privadas, de esta tarea municipal; en lugar de, por ejemplo, terminar los contratos y formar una empresa municipal, bajo control de sus trabajadores. Aquí hay un problema más general.

Neoliberalismo y capitalismo

El neoliberalismo es la respuesta contrarrevolucionaria que se inició a fines de los 70, inicios de los 80, a los ascensos revolucionarios de los años previos (por ejemplo, el de Chile con los Cordones Industriales). Por lo mismo, en un exceso de izquierdismo, muchos anti-neoliberales dicen que por luchar contra el neoliberalismo, luchan contra el capitalismo. ¿Es cierto?

No, porque hay que completar la definición. Es la respuesta contrarrevolucionaria de una fracción de la burguesía que se hizo hegemónica, y que se basó en general en aplastar o debilitar las organizaciones de la clase trabajadora, políticas y sindicales; en redoblar la explotación (con la precarización del trabajo); en redoblar la dominación imperialista; en mercantilizar la vida social.

Se puede luchar contra el neoliberalismo, sin liquidar el capitalismo, que es la madre y el padre del neoliberalismo, y de todas las respuestas y regímenes sociales y políticos que defiendan sus intereses.

Y hay que preguntarse, por ejemplo: ¿puede recuperarse como un “derecho social” el sistema de pensiones sin terminar con las AFP, y devolver un sistema de reparto bajo control de sus trabajadores? ¿Se puede financiar la educación gratuita, sin renacionalizar el cobre, bajo control de sus trabajadores, y sin terminar con los subsidios a las empresas privadas de la educación? Todo esto, ¿se podrá hacer sin despertar, y enfrentar, la resistencia de los capitalistas que se enriquecen con estos negocios?

La lucha anti-capitalista

Para salir de ese callejón sin salida, hay un programa y una estrategia que se plantea la lucha por un gobierno de los trabajadores de ruptura con el capitalismo. Un programa para resolver las demandas más sentidas y democráticas: educación gratuita para todos financiada por el Estado a sus instituciones, poniendo fin al subsidio a los empresarios educativos; terminar con las AFP para sustituir el modelo de capitalización individual por un sistema de reparto solidario, con aporte tripartito y administrado por los trabajadores y jubilados; acabar con el Código Laboral de la dictadura para conquistar la negociación colectiva por rama, el derecho efectivo a huelga sin restricciones y el fin al subcontrato; aborto legal, libre, seguro y gratuito garantizado por el sistema de salud pública; el derecho a la autodeterminación del pueblo mapuche. Y también que todo funcionario gane lo mismo que un trabajador calificado; la revocabilidad de los cargos de elección popular; la abolición del Senado y la figura autoritaria del Presidente de la República; la elección directa de los jueces y la instauración de jurados populares; la Asamblea Constituyente Libre y Soberana basada en la movilización de los trabajadores y el pueblo.

Todo lo anterior debe articularse con consignas transicionales que ponen en cuestión al capitalismo, como la nacionalización de los recursos naturales bajo control de los trabajadores; la nacionalización sin indemnización y bajo administración de los trabajadores, de la banca y el comercio exterior; el reparto de las horas de trabajo con igual salario para terminar con el desempleo, entre otras. Y que tiene como norte la conquista de un Gobierno de los Trabajadores.

El proceso de inscripción legal y la participación en las elecciones del Partido de Trabajadores Revolucionarios tiene como objetivo agitar, instalar y luchar por un programa y una política independiente a toda variante empresarial. Lucha que va de la mano con la construcción de una fuerza material en los lugares de trabajo y estudio que se prepare para estas batallas como “tribunos del pueblo”, que logren ser portavoces del conjunto de las contradicciones políticas y sociales.