Las negociaciones entre Grecia y los acreedores internacionales (la troika más el Mecanismo de Estabilidad Europeo) para un tercer rescate, comenzaron este martes oficialmente en una guerra de nervios y desmentidos.
Miércoles 29 de julio de 2015
Fotografía: EFE-YANNIS KOLESIDIS
Una docena de técnicos de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, el Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) - los equipos del nuevo cuarteto, bautizado ya como la "cuadriga"- visitaron en la mañana del martes la Secretaría General de Contabilidad.
El objetivo de la visita era la recopilación de datos sobre el estado de las finanzas públicas griegas después de las restricciones bancarias impuestas hace un mes sobre la evolución financiera.
Pero a poco de andar, la guerra de nervios entre Atenas y Bruselas se hizo evidente con una serie de declaraciones contrapuestas y desmentidos, que dejaron al descubierto la profundidad de la desconfianza mutua ante una nueva ronda de negociaciones sobre un rescate de 86.000 millones de euros que comenzó esta semana.
Entre las diferencias están el ritmo y la conducción de las reuniones, si Grecia necesita aprobar más leyes antes de un acuerdo y la reapertura de la bolsa de Atenas, sobre la cual en la tarde del martes el BCE dio luz verde para su reapertura “con limitaciones”, las cuales contemplan que los inversores extranjeros podrán hacer transacciones ilimitadas en la Bolsa de Atenas, pero los inversores griegos, en cambio, no podrán por el momento vender acciones y las compras estarán sujetas a severas limitaciones.
También las “actividades” del ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, que sigue acumulando críticas contra los acreedores en su blog, fueron objeto de debate. Entre las críticas del exministro se destacó hoy su afirmación de que “la troika controla la Secretaría General de Ingresos Públicos de Grecia”, ventiladas este fin de semana por el diario conservador "Kathimerini".
"Las alegaciones de que la troika controlaba la Secretaría General de Ingresos Públicos son falsas e infundadas", se apresuró a decir la portavoz comunitaria Mina Andreeva en la rueda de prensa diaria de la CE.
Las dos partes no fueron capaces en un principio siquiera de acordar cuándo comienzan los encuentros, según la agencia Reuters. Aunque está previsto que los cuadros técnicos finalicen sus tareas hasta el viernes y que solo continúen el fin de semana si se plantea "alguna cuestión específica".
Un funcionario del Ministerio de Finanzas heleno dijo que los líderes de las delegaciones de la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional llegarán el miércoles para discutir un tercer programa de rescate que mantenga a Grecia dentro de la zona euro.
Las negociaciones técnicas podrían estar concluidas para el viernes, con discusiones de "seguimiento" durante el fin de semana bajo circunstancias excepcionales, agregó.
"Ambas partes quieren alcanzar un acuerdo lo antes posible", aseguró el funcionario.
Desde la Comisión Europea se rechazó el calendario, afirmando que los jefes de la misión europea están ya sobre el terreno y que las reuniones comenzaron el lunes.
Además, dejaron claro que los acreedores no se apresurarán para lograr un acuerdo rápido sin tener los compromisos de reforma detallados por escrito.
La portavoz de la Comisión, Mina Andreeva, indicó que "no hay un plazo fijado" para la conclusión de un memorando de entendimiento, y que si todas las partes mantienen los compromisos contraídos en la cumbre europea del 13 de julio, "es posible un acuerdo para la segunda quincena de agosto".
El Gobierno de Alexis Tsipras quiere intentar cerrar un acuerdo en tiempo récord antes del 20 de agosto, fecha en la que vencen nuevos pagos al Banco Central Europeo para los que no hay fondos disponibles.
Si ya los dos paquetes de reformas, un verdadero pacto de coloniaje cuya legislación había exigido la Troika antes de iniciar formalmente las negociaciones, se aprobaron una semana con un altísimo costo político para el gobierno de Tsipras, el reto ahora es aún mayor, pues se trata de cerrar un acuerdo con una vigencia de tres años y un volumen de 86.000 millones de euros.
Tsipras quiere evitar que haya que firmar un nuevo crédito puente para afrontar este pago, lo que sería necesario si no se ha llegado a un acuerdo definitivo, pues este préstamo iría nuevamente vinculado a medidas que deberían aprobarse en el Parlamento.
Según informaciones de la prensa local, para el 11 de agosto se ha reservado la posibilidad de convocar un Eurogrupo extraordinario, en el que o bien se daría ya luz verde al rescate o se hablaría sobre un nuevo crédito, calculado a priori en 5.000 millones de euros.
El primer ministro ha recalcado que su objetivo es sacar adelante el rescate sin dilación, para, a continuación, buscar una solución al cisma abierto en el seno de Syriza después de que el Gobierno abandonara los principios políticos que defendió al asumir el mandato.
Para que la firma sea posible, el Gobierno debe hacer una nueva serie de compromisos y concesiones a las instituciones imperialistas acreedoras, como la revisión de todas las leyes aprobadas "unilateralmente" en los últimos seis meses, continuar con la reforma de las pensiones, así como la eliminación de las rebajas en el gasóleo y en el impuesto sobre la renta que tienen los agricultores.
Agencias: EFE, Reuters