En un sorpresivo movimiento político, Benny Gantz, líder de la oposición, fue elegido presidente del parlamento en Israel con el apoyo del bloque de Netanyahu, que ve la chance para seguir en el poder. ¿Se resuelve la crisis política en medio de la pandemia de covid-19?

Santiago Montag @salvadorsoler10
Viernes 27 de marzo de 2020 17:55
La crisis política israelí atraviesa uno de los momentos más insólitos. Luego de tres elecciones ante la imposibilidad de ninguno de los líderes de formar gobierno (sumar 61 de los 120 escaños del parlamento), la crisis sanitaria que sembró la pandemia del coronavirus pareciera venir a resolver el problema.
Benny Gantz, el general de la Guerra en Gaza en 2014 y candidato de la coalición de cantro-derecha Azul y Blanco (Kahol Lavan), tuvo la encomienda del presidente Reuven Rivlin de la formación de gobierno. Las idas y vueltas que cumplen más de un año, desgastaron al halcón israelí que vio la posibilidad de maniobrar ante la dimisión este miércoles del presidente del parlamento (Knesset), Yuli Edelstein, del bloque de derecha Likud. Su dimisión fue por la presión del Tribual Supremo a que abra las sesiones del parlamento a pesar de la pandemia, acusándolo de evitar que se desarrolle el proceso judicial contra Netanyahu por causas de corrupción.
Ante esta eventualidad, la Knesset que se encontraba clausurada por la pandemia de covid-19, tuvo que hacer una sesión extraordinaria para votar un nuevo presidente. Benny Gantz consiguió una mayoría aplastante para este puesto con 74 votos contra 18, obteniendo particularmente el apoyo de sus contrincantes del partido de derecha, Likud.
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Un acuerdo aparente
El movimiento de Gantz, es leído por la prensa insraelí como un principio de acuerdo con el actual primer ministro israelí Benjamin Netanyhahu, líder del bloque de derecha Likud, para la formación de un gobierno de “emergencia nacional” bajo el argumento de la crisis sanitaria que suma al menos 3000 infectados en el Estado de Israel.
De esta manera, Benny Gantz sería presidente de la Knesset (parlamento) con un apoyo divido por parte de su partido, y el total apoyo de sus rivales, incluido Benjamin Netanyahu, en un sorprendente giro en la trama de la crisis política que ya cumple un año.
El argumento de la crisis sanitaria del covid-19, fue la vía de escape para Benny Gantz al empantanamiento político para abandonar su promesa campaña de no sentarse a gobernar con un premier acusado por corrupción. La situación que sólo beneficiaba a Netanyahu, también le dio sobrevida, logrando el mando del “gobierno de emergencia nacional” y blindándose frente a las acusaciones.
“Estos son tiempos inusuales y requieren decisiones inusuales. Es por eso que tengo la intención de explorar la formación de un gobierno nacional de emergencia ", dijo Gantz al Knesset.
Gantz se enfrentaba a tres posibilidades: podía continuar por una cuarta elección al margen de una alarmante crisis sanitaria, económica y social; o podría establecer un gobierno minoritario que sufriría una deslegitimación salvaje con las repercusiones sociales y económicas de la pandemia de coronavirus; o podría optar por la opción que finalmente eligió: dividir a Kahol Lavan y darle a Netanyahu su respaldo en un gobierno de emergencia.
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Sólo trascendieron algunos detalles de los acuerdos ya alcanzados para la formación del gobierno. El partido de Gantz, Azul y Blanco tendría a su cargo los ministerios de Relaciones Exteriores, Justicia, Economía y Defensa donde asumiría, un militar condecorado por su participación en operaciones Líbano y Gaza. El bloque del Likud, comandaría los ministerios de Hacienda, del Interior y Salud. Mientras que el partido "Nueva Derecha", se le ofreció el Ministerio de Educación.
Si bien no se confirmó oficialmente el gobierno de “unidad nacional”, el ultraderechista, Naftali Bennett, felicitó públicamente a Gantz por dar "el valiente paso de entrar en un gobierno de unidad bajo Netanyahu". También el presidente Donald Trump, y admirador de Netanyahu, lo felicitó por el avance.
Por supuesto, ninguno confirmó que ya existía un acuerdo previo, pero de tantas veces que se han sentado a discutir, los escenarios sugeridos siempre han incluido un sistema de rotación entre Gantz y Netanyahu al cargo de primer ministro. De esta manera hizo honor a la máxima “si no puedes vencerlos, únete a ellos”.
Crisis del Azul y Blanco
La maniobra de Gantz generó un terremoto interno en su bloque, donde al menos dos partidos boicotearon con su ausencia para la votación del jueves en el parlamento, mientras otros se abstuvieron. Por esto el Azul y Blanco está sufriendo una fractura que lo deja al borde de la desintegración.
Acusan a Gantz de haber roto su promesa de campaña de no formar un gobierno con Netanyahu que tiene una causa judicial abierta por tres casos de corrupción.
Los partidos Yesh Atid y Telem, que tienen más de la mitad de los escaños de Azul y Blanco, se presentaron para abandonar la alianza acusando al líder de rendirse ante Netanyahu "sin luchar". Por esto es que se han negado rotundamente a cooperar con Netanyahu, y le advierten Gantz que éste no cumplirá su palabra de cederle la jefatura de Gobierno en los próximos 18 meses. Los del partido Meretz, el ala “izquierda” del bloque Azul y Blanco, acusaron a Gantz de abandonar a millones de votantes que buscaban una alternativa a Netanyahu.
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Aún no está claro cómo será ese gobierno de “coalición nacional”. Las dos partes todavía no se han puesto de acuerdo en todos los temas, aunque ya se sabe que dividirán los ministerios a pesar de que Gantz aportaría sólo 15 de los 70 escaños que sumarían del parlamento, los suficientes para gobernar. Ante este escenario los partidos que rompieron con Azul y Blanco quedarían como bloque de la oposición en el parlamento.
Crisis política y coronavirus
Este acuerdo, que le faltan un par de firmas, significa un reacomodamiento enorme dentro del Estado de Israel. Lo cuál, implicaría mayores padecimientos para las masas palestinas donde ambas coaliciones políticas no tienen grandes diferencias en cuanto al colonialismo israelí. En principio ha implicado una derrota política para la oposición del Azul y Blanco que no logró destituir al Rey Netanyahu, sino más bien terminaron por arrodillarse ante él.
En lo aparente, la crisis del coronavirus habría “ayudado” a resolver la crisis política en Israel concretando un “gobierno de unidad nacional”. Pero ante los 3000 infectados confirmados, los 13 muertos por el virus, a pesar de los métodos de espionaje legalizados a civiles, y una situación de crisis humanitaria inminente en Gaza y Cisjordania por el coronavirus, hacen parecer que el último año en Israel sea un juego de niños.

Santiago Montag
Escribe en la sección Internacional de La Izquierda Diario.