El Frente Amplio a medida que se acercan las elecciones ha tenido que ir clarificando sus figuras y contornos, uno de los más cuestionados.
Jueves 30 de marzo de 2017
En palabras de Karina Olivo, vocera del Frente Amplio (FA), "para nosotros la dicotomía izquierda-derecha no hace sentido. Entonces, más allá de nuestra historia personal, los conflictos de la sociedad están superando esa dicotomía". Entre los argumentos del FA, hay dos que se han planteado con claridad:
Una idea "novedosa" basada en la derrota
Lo que parece novedoso de esta idea, es sólo en apariencia; es más bien un lugar común que se utilizó luego de la caída del muro de Berlín, y la "derrota del socialismo", con el surgimiento de las ideologías que hablaban del fin de la historia y de una sociedad posmoderna, donde la contradicción entre el capital y el trabajo dejaba de estar en el centro, como también las demandas del pueblo trabajador.
Ciudadanos o explotados y oprimidos
Los choques entre los empresarios y trabajadores dejaron de ser un problema central, que luego de la enorme ofensiva neoliberal producto de las derrotas impuestas por las dictaduras en América Latina y la restauración del capitalismo en prácticamente un tercio del mundo, dieron por resultado la fragmentación de los trabajadores y que estos llegasen incluso a dejar de reconocerse como tales.
Con lo cual hay quienes dejaron de considerarlo como el sujeto clave para la revolución, sino más bien como uno más, mientras otros fueron más allá y llegaron a afirmar que hasta ya habían dejado de existir. Adaptándose a este marco, no es raro que el FA meta a todos en el vasto espectro de los ciudadanos, sin distinguir con claridad entre empresarios y trabajadores, y los diferentes intereses y necesidades que existen entre estos dos sectores.
¿Una dicotomía superada?
En particular en Chile, la dicotomía de izquierda y derecha estuvo marcada por quienes apoyaron la dictadura de Pinochet versus quienes la enfrentaron; pero esta simplificación, no es tan precisa, ya que por ejemplo es sabido que un sector dirigente de la DC apoyó el Golpe, y también que esta izquierda anti-golpe, tenía un sector de centro que fue moderándose y adaptándose en función de las grandes transformaciones sociales internacionales, como la caída del muro y los llamados socialismos reales.
Cuestión que junto a otras cosas dio forma a la ex Concertación, una coalición que está más al centro que a la izquierda, que administró y profundizó el neoliberalismo.
Una tradición de la izquierda revolucionaria
Pero existe también una tradición de izquierda revolucionaria, de la cual sacar lecciones. Existe una tradición repleta de luchas heroicas que van desde los grandes acontecimientos como la Comuna de París; la Revolución Rusa de la cual ya se cumplen 100 años; el ascenso revolucionario de los 70’ en Chile y los Cordones Industriales; acontecimientos de los cuales hay mucho que aprender. Es esta tradición la que quiere enterrar el FA, haciéndole un gran favor a la Nueva Mayoría y la derecha, que para sus planes, mientras más lejos y enterrados estén estas tradiciones mejor.
¿Una sociedad mejor?
El problema que sigue de esto es que toda transformación social, toda lucha por una sociedad mejor, no lo es en abstracto. En una sociedad de intereses contrapuestos, siempre es mejor para un sujeto en concreto, para un sector; en el caso del marxismo, se trata de luchas por construir una sociedad mejor para los trabajadores, para todas y todos los oprimidos, sin explotación, opresión y violencia; realmente sin diferencias y discriminaciones sociales.
Una alternativa de izquierda revolucionaria de los trabajadores
Para dar estas batallas, es necesario construir una organización que pueda concentrar estas lecciones y debates, que se enraíce entre los trabajadores, entre las y los oprimidos. Esta alternativa es la que buscamos construir quienes militamos en el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR); que se nutra de las distintas experiencias y luchas por terminar con el capitalismo y lograr una sociedad libre de explotación y opresión.