Más de 15,000 maestras y maestros conmovieron las avenidas de la ciudad de los palacios, en una nueva manifestación multitudinaria contra la reforma educativa y la represión.
Jueves 30 de junio de 2016
Fotografías: Tania Vonki
En el marco del estancamiento del diálogo y nuevas amenazas del gobierno, la movilización inició la tarde de este jueves bajo un cielo gris que prometía una lluvia inclemente.
La solidaridad con las y los pobladores de Nochixtlán, y con el magisterio de Oaxaca y Chiapas, los más acosados por la represión, se hizo sentir.
Decenas de miles salieron a expresar públicamente su repudio a la feroz represión desatada por el gobierno el pasado 19 de junio, así como el rechazo total a la llamada reforma educativa, diseñada según los intereses de los organismos internacionales y el empresariado.
Llegaron a la cita numerosos maestras y maestros de la sección 9ª., que agrupa a profesores de primaria, preescolar y educación especial de la Ciudad de México. Destacó también el contingente de las secciones 10ª. y 11ª. Asimismo, participaron también delegaciones de maestros del interior del país, como de Chiapas y Guerrero.
También se sumaron a la marcha estudiantes y maestros de la mayoría de las normales de la ciudad de México, así como estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), madres y padres de familia y distintas organizaciones sociales.
El repudio a Peña Nieto y a Aurelio Nuño se expresó en cánticos, mantas y pancartas multicolores.
De nueva cuenta la policía y los granaderos impidieron el acceso al Zócalo. La marcha recorrió la avenida Reforma desde el Ángel de la Independencia hasta el hemiciclo a Juárez, sobre la avenida homónima, bajo una lluvia copiosa.
Allí, los dirigentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación dieron una conferencia de prensa donde llamaron al magisterio de todo el país a mantenerse movilizados para conseguir un “diálogo verdadero” con la Secretaría de Gobernación.
Enrique Enríquez Ibarra, dirigente de la 9ª. señaló: “La inconformidad sigue creciendo. Estamos dispuestos a convocar a un paro indefinido a partir del 5 de julio y creemos que hay condiciones para concretarlo”.
Muchos profesores de la zona metropolitana estaban estrenando su rebeldía en esta histórica jornada en la que se sumaron al paro escuelas de distintas delegaciones de la capital, como Xochimilco, Iztacalco, Iztapalapa y Azcapotzalco, entre otras.
La indignación ante la masacre de Nochixtlán venció la presión que muchos directivos y supervisores ejercen sobre maestras y maestros al frente de grupo, a los que venían imponiendo sobrecarga de trabajo para desaminarlos y que no se sumaran a la lucha.
Eso quedó atrás: el coraje que despertó la represión ha empezado a arder. Una llama que hace mucho no se veía en profesores de la zona metropolitana.
Se veía en sus sonrisas y en su seriedad, en sus pasos firmes, en el brillo de sus ojos. Profesores con muchos ciclos escolares recorridos y otros con muy pocos. Se pusieron en movimiento, por sus compañeras y sus compañeros, por sus hermanos, por las niñas, los niños y los jóvenes que están educando, ahora también sumándose a la lucha.
Una nueva demostración de la disposición a la lucha que tiene la base magisterial, contra la represión, por sus presos políticos, por la reinstalación de todos los cesados, por justicia para Nochixtlán y por la abrogación de la reforma educativa.
No están solos: madres y padres de familia y trabajadores de distintos sectores, como el sector salud, marchan a su lado y levantan sus banderas.