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LA CLASE OBRERA ES UNA SOLA. Ni vagos ni privilegiados: hermanos de clase

Es recurrente escuchar, en el día a día en las fábricas, a compañeros hablando contra los que cobran planes, tildandolos de “vagos”. Este sentido común tan arraigado es una idea que la clase dominante nos impuso a fuego de derrotas, y es una herramienta para mantener las cosas tal como están: “divide y reinarás”, como quien dice.

Miércoles 2 de diciembre de 2015

Imagen:Fuente:Indymedia

Después del balotaje, esta cuestión volvió a resurgir y pudimos escuchar a compañeros decidiendo sus votos por el candidato del PRO, porque iba a cortar con las planes sociales.

Los militantes del PTS/FIT desarrollamos una gran campaña por el voto en blanco, señalando que tanto Scioli como Macri quieren descargar un ajuste. Recorrimos las calles del país, plazas, escuelas, universidades, llamando a dar la espalda a Cambiemos y al FPV y prepararnos para enfrentarlos.

Sin embargo, el punto sobre los "planes" es un límite que muchos nos plantean, ante nuestra defensa de los sectores populares.

En esta nota, queremos abordar esta cuestión para el debate entre los trabajadores.

Entendemos que esta división entre obreros y sectores populares no es solo patrimonio del discurso macrista, sino que el kirchnerismo ha forjado también esta conciencia desde un lugar supuestamente progresista.

Desde el 2002, en la Argentina se universalizaron planes sociales. Estos, fueron un recurso del Estado para responder a la terrible crisis del 2001, con un país que tenía millones y millones pobres y millones de desocupados. El objetivo de estos planes fue "calmar" a los sectores populares y de paso dibujar los números del INDEC sobre cantidad de desocupados, pobres e indigentes.

La Asignación Universal por Hijo, el subsidio al desempleo y otros, son reclamos que el movimiento de desocupados y algunos sindicatos sostuvieron históricamente en nuestro país. La conquista de los mismos significó un triunfo ante una situación desesperante. Fueron conseguidos con piquetes, con luchas que largas veces fueron reprimidos por el Estado. Pero estas luchas tuvieron siempre un reclamo central "TRABAJO GENUINO". Porque en el camino de la lucha se pueden conseguir paliativos para la pobreza extrema pero jamás hay que renunciar al reclamo de trabajo para todos con salarios iguales a la canasta familiar.

La propuesta del Estado (tanto con Néstor como con Cristina) y apoyadas por la oposición (y por los poderes económicos mundiales) fue darle a estos planes un carácter permanente, condenando a enormes sectores sociales a una pobreza estructural. Contra todo el discurso, que tilda a los beneficiarios de estos planes como "privilegiados", es bueno recordar que la AUH es solo de $837. ¿Alguno de los que despotrica contra quienes cobran planes puede vivir con esta miseria?

Este plan de contención fue acompañado por un discurso liberal del esfuerzo personal, haciendo culto del individualismo.

"El que quiere trabajar trabaja y sale adelante". Escuchar esta frase en boca de la supermillonaria Cristina Kirchner, o de Mauricio Macri, hijo de Franco y gestor de empresas que se beneficiaron con las privatizaciones de los 90, seria gracioso sino fuera trágico y propio del cinismo de los patrones y sus representantes políticos.

Ese discurso, a ellos, les sirve para dividir a los trabajadores de sus hermanos, de sus vecinos, de sus amigos de la infancia. Te dicen que si llegaste acá es porque te esforzaste (y te retribuyen tu esfuerzo con un salario promedio de 6000 pesos por mes). Y, te dicen, que si tu vecino, ese que toda la vida laburó en el ferrocarril y la privatización lo dejó en la calle y que pateó y pateó y en ningún lado le daban laburo, no trabaja es porque no quiere. Porque está cómodo con cobrar el plan. ¿Alguno cree que es una vida digna y "cómoda" vivir con un plan mensualmente?

Si los trabajadores nos comemos ese discurso y nos dividimos entre nosotros, le estamos haciendo un enorme favor a nuestros propios explotadores. Porque son las mismas patronales las que quieren que haya desocupación para asi bajar el salario obrero. Si vos por el laburo que haces cobras $3.500 la quincena, te parece injusto y pedís un aumento, el patrón te puede responder que si vos no laburas por esa guita hay una cola de desocupados esperando para ocupar tu puesto, que trabajarían por el ese salario e incluso por menos. Si los trabajadores caemos en el engaño de ver a los desocupados como enemigos, perdemos de vista a nuestros verdaderos enemigos, a los que nos condenan a salarios de hambre, a la desocupación y a la falta de vivienda.

La estafa del impuesto al salario

La lógica de dividir al movimiento obrero de los sectores populares, tiene un hito en la defensa de Cristina del impuesto al salario. La presidenta se encargó, en decenas de cadenas nacionales, de afirmar que el salario es ganancia. Y que en eso teníamos que ser "menos egoístas" para ayudar a los más humildes. Ridícula solidaridad que ataca a los pobres para beneficiar a los más pobres.

Esta lógica no solo alimenta las presiones más individualistas que puede haber en los trabajadores sino que también aporta al deporte preferido del kirchnerismo y de Macri: defender a los grandes empresarios nacionales y extranjeros. Si hay ganancias que atacar son las de los capitalistas que durante toda esta década la "levantaron con pala" en base a los bajos salarios y la superexplotación obrera. Son las ganancias de los empresarios del juego, de los pooles de siembra, de las multinacionales, por poner sólo algunos ejemplos las que no solo "el modelo" no atacó sino que benefició de mil maneras.

De esta forma, el kirchnerismo logró dividir y enfrentar a los trabajadores y sectores populares. Pero ¿para qué sirvió esto? Termina el ciclo kirchnerista y más de la mitad de los trabajadores cobran menos de $6.000, el 35% está en negro, 1,2 millones están desocupados. Y, estos datos son los que admite el INDEC.

Este es el gran legado del modelo K a Macri.

En la última gran crisis económica del 2001, los obreros de la ex Zanon (actual FASINPAT, bajo control obrero) se unieron a los desocupados del MTD para dar una salida obrera y popular. En sus marchas cantaban una simple canción, que resumía una pelea enorme: "vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, entre ocupados y desocupados, todos la lucha vamos a dar". Estos mismos obreros, junto a los emergentes del "sindicalismo de base" de Kraft-Terrabusi, de Pepsico, de la Ex Donnelley, de ferroviarios, telefónicos entre otros, marcaron otro gran hito cuando fueron a llevar su solidaridad y ponerse a disposición de los ocupantes del Parque Indoamericano, que luchaban por el mínimo derecho a un terreno y vivienda propia, sufriendo la represión conjunta (que se cobró vidas) de la Metropolitana de Macri y la Federal de Cristina.

La Argentina que se viene y las peleas de la izquierda

El ajustado triunfo de Macri abrió un nuevo escenario político en este país.

El kirchnerismo colaboró enormemente para que ése sea el resultado. La muestra más evidente de este fue ponerle como contrincante a Scioli, un empresario igual que Mauricio, hijo político de Menem, que proponía un gabinete de milicos como Berni y Granados y de economistas amigos de EE.UU. y el FMI como Blejer y Bein.

Pero esta no es la única muestra. La actuación en común en la legislatura porteña, la rotunda negativa al elemental derecho al aborto legal, seguro y gratuito, la condena a los piquetes y otras formas de lucha de nuestro pueblo y la voluntad de "volver a los mercados" son parte de este rosario de coincidencias entre el PRO y el FpV.

Como dijimos en la campaña si ganaba Macri o ganaba Scioli, el plan es el mismo: descargar un gran ajuste sobre los trabajadores y el pueblo.

El kirchnerismo, luego de la derrota dice que colaborará en la gobernabilidad. Esta colaboración se explica porque los une el mismo objetivo: mejorar la rentabilidad de los patrones en base al ataque a nuestras conquistas.

La resistencia obrera y popular estará a la orden del día. Las luchas por venir encontrarán a la izquierda a la cabeza de estas peleas, al igual que en los últimos 12 años.

Siendo conscientes de esto, decimos lo que decimos más arriba. Con paciencia, pero con firmeza, queremos enfrentar el ambiente que divide a los trabajadores de los desocupados, de los beneficiarios de la miserable ayuda estatal.

Juntos, ocupados y desocupados, efectivos y contratados, nativos y extranjeros, para enfrentar a los grandes empresarios y sus gobiernos. Enfrentar sus ataques sobre nuestras condiciones de vida y también la ideología que quieren meter para dividirnos.

Estas peleas son las que los militantes del PTS y el Frente de Izquierda venimos llevando adelante, y hacia los tiempos por venir no haremos más que intensificarlas.