El pasado martes 25 moría en Iruñea (Pamplona), nuestro hermano Elhadji Ndiaye, victima de la violencia policial. Desde el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona gritamos que no consentiremos ni una muerte más.
Miércoles 2 de noviembre de 2016
Concentración de la comunidad senegalesa en repulsa al asesinato de Elhadji Ndiaye. Foto: Twitter
El pasado 25 de octubre, nuestro hermano y compañero Elhadji Ndiaye iba en su moto cuando de repente dos agentes de la Policía Nacional le pararon e insistieron reiteradamente y de forma intimiadatoria que se identificase. Ndiaye se negó y exigió a los agentes una explicación de lo que estaba sucediendo.
Lo que viene después es la crónica de una nueva muerte por maltrato policial y por motivos racistas. Ndiaye se resistió a la autoridad porque creía que no tenía ningún motivo para ser parado en medio de la calle. Se empezó un forcejeo que llevó a que nuestro hermano y los dos agentes acabaran por el suelo hasta que llegó otro grupo de la Policía. Entonces, entre todos lograron reducirlo.
Los gritos de dolor de nuestro hermano Elhadji Ndiaye se fueron apagando hasta dar paso a un silencio asesino. La pregunta es: ¿murió Elhadji por asfixia? Fuentes de la Policía Nacional aseguran que Ndiaye fue trasladado a comisaría y pasado un tiempo, un agente se percató de su muerte.
Desde el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes denunciamos la persecución policial que la comunidad subsahariana lleva sufriendo durante muchos años. Queremos que se termine esta violencia.
Vivimos en una sociedad donde la policía no es capaz de ejercer correctamente su trabajo. En lugar de proteger a los ciudadanos, nos oprime. Nos debilita, nos ofende y nos encarcela. Y cuanto más oscura es tu piel o más pobre eres, más persecución sufres.
Aquí, en Barcelona, nuestro compañero Sidil Moctar lleva casi seis meses en prisión por el simple hecho de defenderse de los golpes de un agente de la Guàrdia Urbana. El Ayuntamiento “del cambio” de Barcelona en Comú, por su parte, se personó como acusación particular y salió a defender la actuación de la GU.
El martes pasado, los compañeros internos en el CIE -Centro de Internamiento para Extranjeros- de Zona Franca, después de protagonizar una protesta para exigir su libertad, fueron interrogados y golpeados como represalia. Los centros de internamiento son verdaderas cárceles para los inmigrantes.
Desde el Sindicato Popular queremos también mostrar nuestra solidaridad con el hermano Mouhcine Fikri, quien murió el pasado viernes asesinado por la policía en Alhucemas (Marruecos). El compañero murió tras una persecución policial.
No vamos a permitir ninguna muerte más de inocentes a manos de una brutalidad policial que actúa con total impunidad en este país y en todos lados. Exigimos justicia.