El sábado 10 de abril se nos notificó la internación en terapia intensiva por Covid-19 de un chofer de la empresa “El Corcel” (líneas 4 y 102), a través de un comunicado por redes sociales de sus compañeros de línea.
Lunes 12 de abril de 2021 14:25
En diálogo con La Izquierda Diario, un trabajador de "El Corcel", que para evitar posibles persecuciones de la patronal pidió preservar su identidad, aseguró que: “Ninguna empresa cumple los protocolos de seguridad en Tucumán. Yo no sé dónde se ha contagiado mi compañero. En realidad, lo que a mí me interesa es que todos estamos expuestos. Somos trabajadores esenciales y estamos expuestos a esto. Ninguna empresa cumple el protocolo, ninguna empresa te brinda los elementos de bioseguridad, ni siquiera los plásticos, ni se respeta el protocolo de pasajeros únicamente sentados. Los coches van abarrotados de gente, y es peligroso para nosotros y para todos los pasajeros”.
Y es que las empresas han reducido al mínimo las frecuencias y los trabajadores tienen la orden de llenar los colectivos, que pueden llevar hasta 90 personas en simultáneo cuando desde noviembre los protocolos establecen un máximo de 43 personas (33 asientos y 10 paradas). Protocolo que, por cierto, ya quedó desactualizado por la virulencia que viene mostrando la segunda ola de contagios por Covid-19.
También en numerosas líneas los choferes denuncian que las empresas no entregan elementos de bioseguridad (barbijos, alcohol en gel, etc), que no se hace la desinfección y que en muy pocas apenas pusieron una cortina plástica.
“Todos estamos expuestos, día a día. Yo, con mi familia, todos tenemos miedo todos los días porque a mí me parece injusto que yo me pueda contagiar y contagiar a más familiares, tengo a mi madre y a mi suegro que son personas de riesgo, y sentiría una gran culpa contagiarlos por mi trabajo. La vacuna nos traería cierta tranquilidad a muchos de nosotros (…) Hay personas que están trabajando que son personal de riesgo y hoy en día las están haciendo trabajar, las empresas les exigen que trabajen. Pero los gobernantes de nuestra provincia miran para otro lado, nuestro gremio también mira para otro lado. Estamos disconformes en todo sentido con nuestros dirigentes gremiales, con nuestros delegados, la verdad que nos hemos dado cuenta en todo este tiempo de pandemia, realmente qué clase de dirigentes y qué clase de delegados tenemos (…) Si con mis compañeros fuéramos más unidos, creo que nada de estas situaciones pasarían. En todas las empresas pasa lo mismo. No solo hablo por la mía, sino al conversar con otros compañeros de otras líneas. Parece que los intereses de por medio son más grandes, valen más que el bienestar y la seguridad de los compañeros.”
Este testimonio se suma al de muchos choferes del transporte público que denuncian la alta exposición al contagio que las empresas imponen no sólo a los trabajadores del transporte, sino también los usuarios del servicio que traslada estudiantes, docentes, jubilados, trabajadores de la salud, del comercio, administrativos.
La extorsión patronal en pos de subsidios y tarifazos no tiene límites. Junto al reclamo por el pago de los salarios, es necesario poner en pie comités de higiene en cada empresa, organizados desde abajo, para controlar que las empresas cumplan con los protocolos y la provisión de elementos de bioseguridad, para exigir que aumenten las frecuencias, y que haya vacunas para todos los choferes, prohibiendo que las empresas llamen a trabajar a personas de riesgo, a las que deben garantizar el aislamiento con sueldo completo. Las vidas obreras importan.