La empresa Nissan realizó el primer despido masivo en su planta Civac, ubicada en Morelos. Con el pretexto de sacar de la producción el automóvil Tsuru, la empresa ha dejado a 600 familias sin sustento.
Camilo Cruz México
Miércoles 28 de junio de 2017
Luego de que dejaran de producir el modelo Tsuru en la planta Civac, los despidos se dividieron en dos etapas. En la primera etapa, se despidió a 350 trabajadores el pasado viernes, mientras que 250 serán despedidos en la segunda semana de julio.
Ésa es la decisión de los directivos de la empresa, entre quienes se cuenta Mayra González, actual presidente y directora general de Nissan en México, recientemente promocionada por la revista Forbes como una de las 100 mujeres más poderosas de México -poderosa para imponer la precarización laboral a los trabajadores, como explicamos en esta nota.
A poco más de dos meses de la huelga impulsada por el Sindicato Independiente de Trabajadores de Nissan Mexicana, la patronal ha decidido a despedir a 600 trabajadores.
El secretario general del sindicato, Andrés Lozano Rojas, confirmó la cifra de 600 trabajadores despedidos y comentó que el 99% de ellos ha optado por tramitar un “permiso sindical” que establece que, aunque los trabajadores sean cesados de sus labores y no tengan goce de sueldo, conservan su vacante y si se requiere personal en la planta, ingresan automáticamente.
Sin embargo, no hay señales de proyectos de expansión ni crecimiento que abra la puerta a pensar en la pronta reincorporación de los trabajadores.
Pese a esto el secretario general comentó que Nissan está siendo “seria y responsable con los trabajadores” ya que no los está liquidando ¡Vaya bondad de la patronal! No liquida a los trabajadores pero los deja sin goce de sueldo por tiempo indefinido.
Familias en la calle nunca más
Los despidos en la fábrica de Civac no tienen otra razón que preservar las millonarias ganancias de los dueños de Nissan y de sus directivos a costa de dejar 600 familias en la calle.
La posición del secretario general es absolutamente mezquina, luego de haber tenido un pequeño triunfo con la huelga que logró arrebatarle un aumento salarial importante, es inaceptable que mediante un sindicato que se reclama independiente se avalen los despidos con mecanismos como el “permiso sindical”, que no es otra cosa que una suspensión sin goce de sueldo.
Los empresarios y sus CEO’s están acostumbrados a prescindir de los obreros ya sea obligándolos a mantener brutales ritmos de producción, jornadas laborales larguísimas, lo que muchas veces deriva en accidentes laborales que cuestan la vida de compañeros de trabajo o simplemente porque cuando ya no es necesario sostener toda la planilla laboral, se deja en la calle a cuantas familias crean necesarias para mantener sus ganancias.
Hagamos que pierdan la costumbre de despedirnos sin repercusiones, los despidos no se matizan, se enfrentan.
Tenemos el ejemplo de los valientes obreros de Pepsico, Argentina, que frente una situación más adversa como el cierre de la fábrica, decidieron ocuparla para defender sus puestos de trabajo, rodeados de solidaridad de distintos sectores de trabajadores clasistas y combativos. Enfrentando a la burocracia sindical de su propio gremio que se negó a luchar contra la trasnacional.
Porque nuestras vidas valen más que sus ganancias, luchemos por la reincorporación de los 600 compañeros de Nissan, su sindicato se tiene que poner al frente de la lucha y las organizaciones sindicales que se reclaman opositoras deben acompañar su lucha.