Cada 24 de Marzo llenamos las calles, marchamos por la memoria de nuestros desaparecidos y exigiendo juicio y castigo a todos los genocidas, a los civiles empresarios y de la Iglesia que sostuvieron y promovieron la dictadura del 76.

Gloria Pagés @Gloria_Pages
Sábado 23 de marzo de 2019 00:02
Cada aniversario del golpe marchamos, gobierne quien gobierne, para terminar con la represión, la impunidad y las políticas contra los trabajadores y el pueblo. Lo hacemos manteniendo la independencia de todos los partidos que sostienen esta democracia para ricos y su régimen social.
Este año, el aniversario del golpe está atravesado por la crisis política que desató el caso D’Alessio. Expuso ante los ojos de millones lo que son los servicios de inteligencia y la podredumbre del Poder Judicial. Fiscales y jueces administran "justicia" al servicio de grandes negocios, con poderes monárquicos y que nadie eligió.
Antes de asumir, Macri agitaba que "había que acabar con el curro de los derechos humanos" e hizo de eso una bandera.
Claro está que nada dice del curro de la patria contratista y de que el Grupo Macri, durante la dictadura, se enriqueció escandalosamente. No pudo ir hasta donde hubiera querido, no pudo imponer la "teoría de los dos demonios" porque la lucha en las calles impidió que se impusiera el beneficio a los genocidas llamado "2x1".
Tampoco pudo terminar con las movilizaciones y las luchas, pero no hay dudas de que el macrismo ha profundizado la represión y la persecución a luchadores. Mantiene preso a Daniel Ruiz, el dirigente petrolero detenido luego de las movilizaciones de diciembre de 2017.
Te puede interesar: El mejor homenaje: este 24 de Marzo, a las calles contra el nuevo saqueo
Te puede interesar: El mejor homenaje: este 24 de Marzo, a las calles contra el nuevo saqueo
A esta altura, es innegable que el ajuste pasa solo con represión, y va dirigida a todo el que pise la calle para protestar.
Este año, la exigencia de justicia por Santiago Maldonado va a ser una de nuestras banderas, porque este crimen de Estado no sólo está impune, sino que implica a todos los estamentos del Estado y del gobierno: la Gendarmería fue la responsable directa de la represión a la comunidad mapuche Pu Lof Cushamen y de la desaparición y muerte de Santiago. Pero estuvieron funcionarios de Patricia Bullrich presentes allí defendiendo el accionar asesino.
En ese momento se montó un andamiaje enorme que avaló y protegió a la Gendarmería, que hizo espionaje contra la familia, con jueces y fiscales que garantizaron la impunidad, y contó con medios de comunicación que replicaban una a una las mentiras del Gobierno.
Podemos decir que gran parte de la "batalla cultural" del Gobierno fue el ataque a las libertades democráticas y polarizando contra los defensores de los derechos humanos, lugar en el que ubicó al kirchnerismo para afianzar a su base social más reaccionaria.
La herencia
En esta polarización, que desde ya como decíamos antes se basa en graves ataques, el desprecio a las más mínimas libertades democráticas y en el intento de clausurar los juicios a los genocidas, el gobierno anterior aparece como el indiscutible abanderado de la defensa de los derechos humanos.
Es insoslayable que el gobierno de Macri significa un cambio respecto del kirchnerismo, que había acusado recibo de la relación de fuerzas heredada de 2001, y tomado como propias las banderas de lucha de los organismos de Derechos Humanos, familiares de desaparecidos y sobrevivientes.
El gobierno de Néstor Kirchner, en búsqueda de legitimidad, y como parte de una serie de políticas para recomponer el muy cuestionado régimen político, tomó la demanda de “juicio y castigo” y favoreció la votación en el Congreso de la nulidad de las leyes que impedían el juzgamiento de los genocidas en agosto de 2003. Una demanda a la que hasta entonces la mayoría de los legisladores peronistas y radicales se habían opuesto.
El costo fue volver a exponer ante los ojos de millones el papel contrarrevolucionario de las fuerzas represivas y los atroces crímenes cometidos; pero las limitaciones planificadas con que se establecieron esos juicios denotaron el objetivo de que en última instancia, condenando a un grupo de represores, se salvaguardara a la enorme mayoría de los mismos, preservando a las Fuerzas Armadas, de Seguridad y del servicio penitenciario de conjunto, especialmente a sus altos mandos, todos provenientes de la dictadura.
Te puede interesar: Final de la dictadura y los dos demonios de Alfonsín
Te puede interesar: Final de la dictadura y los dos demonios de Alfonsín
Esta “depuración” la veían como necesaria para iniciar un proceso posterior de relegitimación social de las fuerzas represivas.
La cooptación o estatitización, según el caso, de referentes de organismos de derechos humanos que pasaron a la defensa acrítica de las políticas estatales, quitándoles todo perfil de lucha, tuvo la grave consecuencia de que gran parte de ellos se mantuvieron mucho tiempo en silencio frente a la desaparición de Julio López, así como ante la designación de César Milani como Jefe del Ejército.
Este silencio se extendió ante hechos gravísimos que llevaba adelante el Gobierno kirchnerista, chocando cada vez con sus gestos y discursos.
Que hayan utilizado el aparato de espionaje estatal, como fue el Proyecto X, para espiar a trabajadores y organizaciones sociales, o que el oficialismo impulsara y lograra la votación de la Ley Antiterrorista. Que hayan reprimido y usado personal de inteligencia contra los obreros de Lear en Panamericana, que el ex carapintada de Berni dirigiera esos ataques. Que Luciano Arruga haya sido asesinado por la policía de Scioli. Y que no se haya dado ni un paso en la apertura de los archivos de la dictadura para ir hasta el final y encarcelar a todos los genocidas, y que esto no no fuera denunciado por los organismos oficialistas, constituyó un retroceso gravísimo en la tradición política de los organismos en nuestro país: la independencia del Estado.
Un Estado, que más allá de los matices y orientaciones políticas, es el de los empresarios, los poderosos, los CEOs y sus fuerzas armadas y de seguridad.
El domingo estos sectores marcharán, como nosotros, repudiando al macrismo y sus ataques. Pero lo harán sin la menor reflexión crítica, de manera nostálgica llamando a volver a un "pasado" con muchas manchas negras a las que no van a mencionar, como tampoco se hablará de los gobernadores como Alicia Kirchner, que reprime en su provincia para pasar el mismo ajuste que Macri.
Marchamos contra la represión, la impunidad, el ajuste y la entrega del gobierno y el FMI, que aplicarán gobierne quién gobierne. Lo haremos junto a los trabajadores, los estudiantes y las mujeres para demostrar en las calles que no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!
Te puede interesar: Menem lo hizo: el indulto de 1989 a los genocidas
Te puede interesar: Menem lo hizo: el indulto de 1989 a los genocidas