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Red Internacional
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MEDIDAS DEL GOBIERNO. No debemos nada. Que los capitalistas nos devuelvan lo que nos deben

La última modificación del Estado de alarma del 29 de marzo determina que sólo deben realizarse los “trabajos esenciales”. Sin embargo, rápidamente el decreto guardaba la espalda de los empresarios: las horas que no se trabajen deberán ser devueltas.

Viernes 3 de abril de 2020

La última modificación del Estado de alarma determina que sólo deben realizarse los “trabajos esenciales”. El resto de trabajadores deberán permanecer en su casa so pena de toparse con la policía y recibir una multa (o cosas peores por lo que hemos podido ver). Sin embargo, rápidamente el decreto guardaba la espalda de los empresarios: las horas que no se trabajen deberán ser devueltas con fecha límite del 31 de diciembre de este año.

Resulta irónico que, con la misma rapidez que nos echamos las manos a la cabeza, ellos aseguren que «bueno, después de todo, estamos pagando por un trabajo que no se realiza». Sin embargo, empresas, bancos y demás magnates capitalistas parecen olvidar todo lo que ellos no han devuelto o no han pagado:

1. Los 65.725 millones de dinero público que se inyectó a la banca a partir del 2009, tras el estallido de la crisis financiera. Ya entonces se gritaba «que la crisis la paguen los capitalistas». Tristemente, es una cifra que distan mucho de haber pagado: apenas se ha recupera un 7% en estos años y se estima que no va a ser recuperable en su totalidad (según el Banco de España sólo se recuperará un 21%). Este dinero es el que procede de los recortes habidos en tiempo de crisis, destacando los 21 millones que pudieran haberse dedicado a sanidad y que fueron al sector financiero.

2. En 2019, a pesar del decreto que obligaba a fichar a los trabajadores para regular las horas extraordinarias, se realizaron más de 6 millones de horas extras no remuneradas. En otras palabras, las empresas se ahorraron más de 63.000 empleos a tiempo completo que se realizaron sin coste alguno para su bolsillo, prácticamente trabajo esclavo. Las medidas de los últimos años, como la famosa Reforma Laboral, han permitido a los empresarios lucrarse de una manera tan descarnada; medidas que aunque promoviera el PP, el gobierno de PSOE-UP no ha tirado por tierra. Es esta una cifra digna de recordar cuando en los próximos días nos pidan hacer más sacrificios: parece que las deudas siempre recaen en la clase trabajadora y nunca en ellos.

3. Esto es consecuencia de una inmensa cantidad de trabajo destruido que las empresas generan anualmente. Sólo en 2019, hubo 30.871 despidos por ERE. A principios de la crisis del Coronavirus se estima que, sólo en marzo, la cantidad de despidos fruto de la epidemia asciende a un millón. Estos puestos de trabajo no han sido denunciados y han servido a las empresas para rebajar, de nuevo, los costes en medio de la epidemia; quedando millones de trabajadores sin posibilidad de encontrar otro trabajo y, en consecuencia, sin capacidad de sostener a ellos y sus familias.

4. El 2019 se saldó con un total de 635.227 accidentes laborales, de los cuales 695 fueron mortales. Ni qué decir tiene que la prevención nunca ha sido de principal interés para las empresas, y muy particularmente en los sectores más precarizados. En los últimos días, ID ha recogido testimonio de la falta de prevención en las empresas con la crisis del Coronavirus, a la cual cabe achacar la inmensa mayoría de los contagios, pues son consecuencia de una mala prevención en el puesto de trabajo (en la que entra forzar a trabajar en lugar de dar una baja de prevención al trabajador) o de un trabajo precariamente realizado debido al intento de sacar de beneficio en todos los servicios (tal es el caso de las precarias condiciones higiénicas de hospitales y transporte, cuyos trabajadores han visto duplicada su carga). Es difícil contabilizar cuál es la falta de inversión de las empresas en esta materia, aunque la siniestralidad habla por sí misma y basta hablar con cualquier trabajador para reconocer que ninguna empresa toma la seguridad de los trabajadores demasiado en serio. Son las empresas las que deben costear la seguridad de sus trabajadores y cada recorte que se hace en este sentido es una deuda contraída que el trabajador paga con su salud.

5. Las horas que gratuitamente realizan las mujeres fruto de la brecha salarial. En el año 2019 las mujeres cobraron una media de 23% menos que los hombres, lo que equivale a decir que, si ambos realizaron el mismo trabajo, a partir de principios de noviembre las mujeres trabajaron gratis (unos 55 días sin sueldo). De este trabajo realizado de manera no remunerada tampoco hablan las empresas, ni tampoco se han llevado las medidas estructurales pertinentes para obligar a las empresas a igualar los salarios por el mismo trabajo. El machismo no sólo le cuesta la vida a las mujeres, sino que también engrosa los bolsillos de los empresarios, los cuales están lejos de querer pagar la deuda que tienen con ellas.

6. Pero hablando de deudas que tienen con las mujeres, no hay que olvidar la inmensa deuda en horas de trabajo no remunerado que se realizan para labores de cuidados y que es fruto también de la organización social consecuente del sistema capitalista y patriarcal. Sólo en 2019 se realizaron más de 2300 horas de cuidado del hogar no reconocido, de las cuales 1600 (29.6 horas dedicadas a la semana) recayeron sobre las mujeres, las cuales siguen soportando el trabajo de cuidados. Estos trabajos son los que permiten a las familias sostenerse diariamente, las que les permite a los trabajadores sostenerse y sostener a los suyos en pos de realizar los trabajos que no pueden permitirse perder. Juegan un papel esencial en la economía del país a pesar de no estar regularizados ni remunerados. En última instancia son costes que hacen los trabajadores, por la cuenta que les trae, para poder llevar a cabo su trabajo y vivir con una mínima dignidad y salud.

7. En los tiempos del «yo me quedo en casa» hay que recordar la inmensa cantidad de desahucios que en los últimos años se han llevado a cabo en el Estado Español. Sólo en 2019 se llevaron a cabo 54.006 desahucios, 54.006 núcleos familiares que se han visto abocados, en el mejor de los casos, a hacinarse en las casas de sus progenitores con la esperanza de no contagiarse unos a otros. Casi el 68% de los casos se ha debido al impago del alquiler, siendo los restantes por ejecuciones hipotecarias. Viviendas arrebatadas por los mismos capitalistas que se beneficiaron de financiar las empresas que promovían la precariedad y los recortes y que, ahora, permanecerán vacías, cuando deberían ser expropiadas y ocupadas en pos de la salud pública.

Estos son sólo algunos ejemplos de deudas que tienen los empresarios y los capitalistas con la clase trabajadora, las mujeres y la juventud precaria. Antes de plantear lo que les debemos, que nos paguen lo que nos deben a nosotros, desde trabajo y salario a viviendas y medidas de protección laboral. Sin embargo, los decretos que salen a cuentagotas están encaminados a que seamos nosotros quienes costeemos sus gastos, mientras que ellos conservan los beneficios; una situación que sólo puede ser invertida mediante la lucha y la organización en los puestos de trabajo, forzando a las empresas a asumir los gastos de esta crisis sanitaria y de las medidas de protección y sostenimiento de la vida, además de las deudas con el sector público que tienen contraídas las empresas y el sector financiero.

Antes de pedir las horas, que nos devuelvan lo que nos deben.

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