El coronavirus de consecuencia a causa de la crisis. Una operación ideológica para justificar que sean las mayorías las que paguen los costos sanitarios y económicos de la irracionalidad capitalista. La pospandemia de manos de los responsables del caos. Una salida de otra clase.

Gastón Remy Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.
Miércoles 29 de julio de 2020 17:53
Editorial en Pateando El Tablero, 101.7 Jujuy FM
- A medida que crecen los contagios de covid-19, los fallecimientos y los efectos de la cuarentena se hacen sentir sobre una economía que va en caída libre, se ha ido instalando un cierto sentido común donde el propio virus sería la causa de la crisis sanitaria, social y económica, y no la consecuencia de un sistema social organizado en función del lucro.
- Con esta suerte de “inversión de pruebas” los verdaderos responsables de la crisis salen relativamente bien parados, incluso mostrando un rol activo con un moderado atisbo de vuelta del Estado, otorgando algunos fondos públicos a mitigar los efectos de la pandemia, con tal de evitar asumir lo que le realmente le toca frente a la crisis.
- Sobre el origen del coronavirus distintos investigadores, como es el caso del biólogo Rob Wallace, lo rastrean en el creciente avance de los negocios sobre la producción agrícola, las granjas de animales y las cadenas globales de valor. La propagación de virus es el resultado de la irracionalidad capitalista que en pleno siglo XXI aplica la ley del lucro pasando por encima de la naturaleza y su propio ecosistema, del cual el hombre no es ajeno, sino es parte.
- Es esta misma clase empresarial que domina el país y el mundo la que junto a sus gobiernos y, desde los Estados, fueron reconfigurando los sistemas públicos de salud construidos desde la Segunda Guerra, a favor de la lógica de las ganancias. En los últimos cuarenta años dieron paso a la redituable medicina privada. Son ellos, entonces los responsables de que hoy los hospitales estén devastados y que no cuenten con camas, respiradores y los insumos elementales para hacer frente a la pandemia.
- El caso de Jujuy es elocuente, con más de 1900 personas positivas de covid-19, con una tasa de duplicación de siete días o menor según los especialistas y con tan solo setenta respiradores, apenas 0,1 por cada 1000 habitantes, cuando el país en promedio tiene 3,5 y la OMS recomienda 8, el sistema sanitario de la provincia se encamina al colapso.
Si la familia Blaquier del ingenio Ledesma pagara el impuesto extraordinario presentado por el FIT se podrían adquirir 4900 respiradores.
- Sin embargo, ni el gobierno provincial ni el gobierno nacional parecen acusar recibo ante la realidad. Así se pudo ver durante la conferencia de prensa del COE el domingo pasado donde funcionarias del ministerio de Salud de la Nación evitaron mención alguna a los escasos respiradores y se limitaron a poner la responsabilidad en las personas o la “gente” quienes tienen que asumir con “mayor responsabilidad” la cuarentena.
- Lo contrario sería reconocer que el desguace de la salud pública no empezó con el macrismo, si no que viene de los últimas cuatro décadas, incluida donde hubo un período excepcional de crecimiento motorizado por los altos precios de la soja, pero esta bonanza no llegó a los hospitales, sino que se mantuvo en manos de no más de diez multinacionales mayoritariamente extranjeras que colocaron sus excedentes en dólares fugados del país.
- Pese a que en muchos casos se presenten como del lado de la vereda contraria, intelectuales y periodistas afines a la heterodoxia económica, terminan reproduciendo en medio de esta crisis, una máxima de la ortodoxia que en las facultades de Ciencias Económicas se explica por medio de la escuela de pensamiento neoclásica. De aquí que definen a la economía como una disciplina dedicada a “administrar los recursos escasos”, los cuales no solo se aplican al terreno de la salud, como es este caso; sino también sirve de latiguillo para encubrir que el principio de escasez cobra todo su peso cada vez que se ponen en discusión las condiciones de vida de la clase trabajadora.
Considerando las máximas neoclásicas, son prioridades políticas definir este tipo de administración de los recursos del país para un sector y no para otro.
- Veamos algunos números, el gobierno nacional, lleva pagados 7 mil millones de dólares en deuda pública este año, una cifra que hoy equivale a 700 mil respiradores o a dos meses de un salario de cuarentena de 30 mil pesos para las 9 millones de personas que hoy perciben el IFE. Considerando las máximas neoclásicas, son prioridades políticas definir este tipo de administración de los recursos del país para un sector y no para otro.
- Pero además con estas premisas propias de los economistas neoclásicos se intenta justificar que hay una delegada línea que no se va a traspasar. La sacrosanta ganancia y las fortunas de los grande empresarios. Una categoría, la ganancia, que por cierto, no figura dentro de los manuales de este cuerpo teórico. El retroceso de expropiar Vicentín, tiene su correlato en el proyecto de impuestos a los millonarios que nunca llegó al Congreso de manos del oficialismo. Por ejemplo, solo si la familia Blaquier del ingenio Ledesma lo pagara se podrían adquirir 4900 respiradores. Claro está, para ello sería necesaria la voluntad del oficialismo para tratar el único proyecto presentado al respeto, el del bloque de diputados del Frente de Izquierda.
- Otro tanto sucede en Jujuy donde el grupo Ledesma o las mineras no solo hacen lo que quieren con los protocolos exponiendo a sus trabajadores al covid-19; si no que gozan de beneficios fiscales que fueron ratificados este año por el gobernador Morales y legisladores del PJ, como es el Pacto Fiscal firmado con Macri. Por el mismo, en 2018 y 2019, entre los ingenios azucareros, multinacionales del tabaco y mineras (que no pagan ingresos brutos desde 2001), al menos, se ahorraron en impuestos el equivalente a 3.250 respiradores.
- Que no te metan el “chip” de la economía neoclásica donde la escasez solo rige para las mayorías sociales. Hay que dar vuelta el axioma de uno de los economistas neoclásicos, Vilfredo Pareto, quien para justificar los mecanismos del mercado y sus equilibrios, planteaba que una situación social “óptima” se alcanzaba cuando en el propio mercado un sector podía esta mejor sólo a costa de que otro empeore. Traducido a la sociedad capitalista conformada por dos grandes clases sociales, empresarios y trabajadores, se trata de afectar a unos pocos para que la mayoría pueda evitar que la crisis se lleve puesta nuestras condiciones de vida.
- No es el virus, son los grandes empresarios, banqueros, especuladores, terratenientes y sus gobiernos de hoy (y de ayer) los responsables de una crisis que afecta la salud y el bolsillo de las mayorías. La pospandemia que se discute hoy, tiene a estos mismos gobiernos, apostando a estos mismos empresarios, para como ellos dicen, “sacar el país adelante”. Si queremos evitar un nuevo fracaso, necesitamos desde ahora, preparar una salida de otra clase tomando medidas que afecten esa libertad garantizada por los gobiernos para poner sus negocios por encima de nuestra salud y de nuestras vidas.

Gastón Remy
Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.