El millonario britanico Russell Edwards anunció al mundo la supuesta identidad de Jack “El Destripador” develando una de los misterios más legendarios de la historia del crimen. El culpable del asesinato aberrante de al menos cinco mujeres en 1888 habría sido Aaron Kosminski, joven inmigrante polaco y peluquero que terminara sus días en un manicomio.

Facundo Aguirre @facuaguirre1917
Martes 9 de septiembre de 2014
Edwards adquirió en una subasta en el 2007 el supuesto chal ensangrentado de Catherine Eddowes, segunda víctima del criminal. El mismo se lo habría facilitado el genetista y forense de la Universidad John Moores de Liverpool, Jari Louhelaienen quien extrajo muestras del semen del criminal y lo comparó con la muestra de una descendiente directa de la hermana de Kosminski, Matilda, con la que compartía ADN mitocondrial.
Russell Edwards revela en su libro Naming Jack the Ripper (Identificando a Jack el Destripador) que "La primera muestra de ADN demostró una coincidencia del 99,2%. La segunda arrojó un 100% de coincidencia", escribe el médico en el diario británico. "Fui capaz incluso de identificar la etnia y procedencia geográfica del ADN extraído, perteneciente al haplogrupo T1a1, común en las personas de etnia rusa y judía".
Jack “El Destripador” fue el autor del crimen de al menos cinco mujeres que se prostituían en el distrito londinense de Whitechapel, en el este de Londres. Sus victimas eran degolladas y sus cuerpos mutilados, dejando sus entrañas al aire. En ese entonces Kosminski era un peluquero que tenía 23 años. Kominski uno de los sospechosos vigilados ya que un testigo lo ubico en una de las escenas del crimen.
Sin embargo, nunca pudieron demostrar su participación en los mismos. Según el inspector jefe de Scotland Yard, Donald Swanson, a cargo de la investigación, el joven peluquero era un “probable esquizofrénico paranoico con alucinaciones auditivas y propenso a la masturbación”. En 1891, Kominski, fue ingresado en una clínica psiquiátrica donde fallecio en 1919. Un personaje de esos que seguramente hubiera llamado la atención de Michel Foucault para develar los mecanismos de construcción de la culpa de la justicia forense.
Recordemos que la leyenda de los crímenes de El Destripador pusieron bajo la mira a personalidades como el entonces primer ministro William Gladstone, el escritor Lewis Carroll y hasta príncipe Alberto Víctor, hijo de la reina Victoria.
La revelación de Edwards es puesta en dudas por los expertos en la historia del criminal, diciendo que la manipulación del chal de Edowess hace imposible rescatar pruebas fehacientes sobre el autor de los asesinatos.