Las maestras y los maestros que se negaron a presentar las evaluaciones punitivas impuestas por la “reforma educativa”, están siendo despedidos. No por haber abandonado sus labores, sino por defender sus derechos laborales y la educación pública.

Sulem Estrada, maestra de secundaria Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas
Viernes 1ro de abril de 2016
La “reforma educativa” que se ha impuesto sin tomar en cuenta a las y los maestros que a diario garantizan la educación en las escuelas públicas del país, ha dejado ya más de 3300 familias sin sustento.
Aunque el gobierno de EPN prometió en un principio que estas evaluaciones no significarían despidos ni afectarían los derechos laborales del magisterio, su carácter punitivo se está evidenciando con el despido de miles de maestros y maestras que rechazaron someterse a ellas. Mientras las fuerzas represivas del Estado golpean brutalmente a las manifestaciones y encarcelan dirigentes y activistas del movimiento magisterial, para imponer su reforma a sangre y fuego.
Y no es que los maestros nos neguemos a ser evaluados, es que no reconocemos en este tipo de evaluaciones una herramienta que pueda servir para mejorar nuestra formación profesional ni las condiciones extremadamente precarias y adversas en las que desempeñamos nuestra labor. Por el contrario, estas evaluaciones son un medio para legitimar los despidos de maestros que luchan en defensa de la educación pública en beneficio de las niñas y los niños de las familias trabajadoras del país.
No es casual que los maestros y maestras que conocen las carencias de las escuelas y las condiciones de vida de sus alumnos y se preocupan por ellos, sean los que están siendo despedidos por no aceptar la evaluación ordenada por los políticos y empresarios quienes, en su mayoría, jamás cursaron en una escuela pública y mandan a sus hijos a escuelas privadas.
Los despidos buscan ser un golpe aleccionador para disciplinar a todos aquellos inconformes con la reforma educativa y los planes del gobierno
Es un hecho que los despidos en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación deben alertar a los cientos de miles de trabajadores del Estado mexicano que seremos los primeros en ser despedidos ante las dificultades del gobierno para sobrellevar sus finanzas en medio de esta crisis capitalista que ha comenzado en el 2008 y ya ha generado millones de desocupados en el mundo.
Pero aún mayores penurias traerá esta “falsa” reforma educativa para el pueblo trabajador mexicano pues es solo la punta del iceberg, ya que si efectivamente pasan sobre el magisterio, si pasan sobre el sector más grande en extensión nacional, más organizado y combativo, no solo de nuestro país sino de toda América Latina, si logran derrotarnos, saben que muy fácil les será implementar el resto de las reformas estructurales en otros sectores, las que dejarán cientos de miles de trabajadores en la calle y arrasarán con las ya pauperizadas condiciones de vida que hoy tenemos.
Una reforma estratégica del Pacto por México
Es que estoy convencida que la mal llamada reforma educativa, tiene el objetivo estratégico de derrotar a la CNTE –el sector que constantemente a resistido los planes hambreadores y da fuerza y ejemplo de lucha al resto de nuestra clase-. Por lo que imponer la derrota al magisterio, les facilitará imponer su estabilidad reaccionaria garantizando jugosas ganancias a sus amigos los empresarios, quienes podrán desarrollar su “iniciativa privada” reabsorbiendo a gran parte de los que quedemos sin trabajo, a costa de miserables salarios y un futuro de precariedad laboral y nulas prestaciones.
Las empresas ganarán mano de obra barata, el gobierno ahorra a costa de ello, y eso lo disfrazan con frases mentirosas como: “no habrá más recortes al presupuesto" o "el empleo ha crecido”. Lo que no dicen detrás de esas frases es todo lo que aquí denunciamos y lo que esto significa para la clase trabajadora.
Y es que somos los trabajadores y nuestras familias los que siempre pagamos las crisis que ellos, los capitalistas junto a sus banqueros, generan con su sistema de codicia y explotación, y esta vez, como tantas otras en la historia, pretenden descargarla sobre nuestras espaldas, mientras ellos junto a sus hijos y familiares siguen gozando de los placeres de la vida.
¡Todo el magisterio quiere ir al paro nacional!
Ya las maestras y los maestros agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación hemos salido a las calles para denunciar el ataque a la educación y a nuestro trabajo. Hemos llenado las calles del país junto a padres de familia y otros trabajadores para echar abajo la reforma educativa y alertar que el ataque viene de frente contra nuestra clase.
Al día de hoy, se plantea al interior del gremio docente la posibilidad de llevar la lucha al paro nacional, y se hace de vital importancia definirlo ya, por las maestras y los maestros despedidos, por sus familias, por la calidad de la educación de nuestros hijos y por la liberación de nuestros presos.
¿ A quien estamos esperando para el paro ?
Los maestros y maestras de la CNTE no podemos seguir postergando este paro nacional, no podemos esperar que la reforma educativa caiga por la voluntad de próximos gobiernos estatales o nacionales, tenemos una larga historia de promesas electorales que, por más buenas intenciones que los políticos puedan demostrar con sus palabras de campaña, jamás pueden ser cumplidas, pues es un sistema el que comanda los destinos de nuestro pueblo.
Solo con la fuerza arrolladora de los trabajadores unidos en las calles a los jóvenes sin futuro digno, y los sectores explotados y oprimidos de nuestra sociedad, podremos frenar este avasallamiento que implican los planes impuestos por los organismos imperiales.
Es por eso que ante los nuevos procesos electorales, como el actual en la Ciudad de México, como en los estados y también a nivel nacional, nuestra clase, debe tener sus propios candidatos, con una política independiente de todos los políticos patronales, levantando nuestras propias demandas e intereses, antagónicos con los de la clase dirigente.
Este es el sentido de mi postulación como maestra constituyente y el de mi compañero, el joven profesor Sergio Moissen, para poner esa bancada al servicio de nuestra clase, de ser el altoparlante de los que hoy no tienen voz en esos recintos donde se discuten leyes por fuera de nuestra realidad y a favor del empresariado, y utilizarla para que todas las luchas obreras sean conocidas y no queden aisladas.
Junto a las y los maestros de la agrupación magisterial Nuestra Clase, creemos que es urgente que todas las secciones que conforman la CNTE, definamos esta política de paro nacional magisterial y la llevemos acabo en las escuelas, apoyándonos en los padres de familia para garantizarlo y llamando a la solidaridad activa de los sindicatos opositores de la educación en las universidades y otros gremios.
Porque tirar la reforma educativa será un triunfo, no solo para los maestros, sino de toda la clase trabajadora mexicana que reclama hoy por sus derechos y por mejorar la calidad de vida de sus familias.

Sulem Estrada, maestra de secundaria
Maestra de secundaria