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Red Internacional
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Tribuna Abierta. "No nos dejaron solos", relato de una manifestante

Francis Zúñiga, manifestante desde el día 1 de la protesta social y pobladora de Pudahuel Sur relata un gran ejemplo de solidaridad que vivió por parte de dos desconocidos cuando iba de camino a su hogar.

Benjamín Pérez Zúñiga Trabajador informal

Sábado 23 de noviembre de 2019

Desde que comenzó el estallido social, el punto de encuentro fue la Plaza Dignidad, ex Plaza Italia, miles de personas de todas las comunas de Santiago marchaban hacia allá, no importaba de dónde veníamos ni quiénes éramos, todos juntos, todos unidos éramos uno solo, EL PUEBLO.

Desde muy temprano comenzaban las manifestaciones en repudio a todos estos años de abuso, de las personas cansadas de tanta desigualdad sin nada más que con su cacerola y cuchara, pitos, pancartas, gritos, banderas, canciones, marchábamos en una caminata sin importar cuántas cuadras serían hasta llegar a nuestro punto de encuentro.

Pero hubo algo que nadie pensó, que nadie sopesó, ¿Cómo devolvernos a nuestros hogares? La locomoción colectiva hacía su recorrido hasta cierta hora, metro comenzó a cerrar sus estaciones a media tarde.

Comenzaba la caminata Alameda arriba, Alameda abajo, esos miles de manifestantes nos devolvíamos a casa, en distintas direcciones de la ciudad, caminando, no teníamos miedo, ni cansancio, nunca habíamos caminado tanto, pero valía la pena porque nos habíamos manifestado, porque nos dimos cuenta de que no estábamos solos en nuestro sentir, porque tenemos la confianza de lograr los cambios que necesitamos, porque no estamos equivocados, por que a pesar de la represión que el gobierno ejerce sobre nosotros, nuestras convicciones de querer un país mas justo y equitativo hace que valga la pena cada paso que damos.

El día jueves 22 de noviembre de 2019, ya iba de vuelta a casa, a la comuna de Pudahuel Sur, decidí sentarme a descansar un momento para seguir mi rumbo en el paradero que está frente a la Estación de Metro Pajaritos, ahí me encontré con muchas personas que estaban en la misma situación, esperando alguna locomoción que pudiera llevarlos a sus hogares, varios hacían dedos, otros esperaban familiares que los pasaran a buscar, de pronto se detuvo un auto y se llevó a cuatro personas.

Comencé a hablar con una señora y me di cuenta de que iba para mi misma comuna, angustiada por la hora ya que eran las 23:30 hrs, le dije que no se preocupara que podía llamar un auto y nos podíamos ir juntas, pero mi celular estaba descargado, de pronto se detuvo una camioneta, y el conductor nos preguntó hacia dónde íbamos, en el paradero solo quedábamos la señora, un joven y yo.

Todos les explicamos nuestras direcciones, hablaron entre ellos y nos dijeron: "súbanse, nosotros los vamos a dejar a sus casas", ante la invitación y de forma incrédula aceptamos. Ya dentro del vehículo entablé conversación con ellos, un joven matrimonio, César y Gabriela, le consulté cuánto nos saldría el viaje, y rieron, "no se preocupen", fue la respuesta de César.

Ellos viven detrás del paradero, en los edificios, vieron que estábamos esperando hace rato y no nos íbamos, por lo que decidieron sacar su camioneta e ir a dejarnos, decisión que por lo demás me sorprendió y me reconfortó gratamente, primero pasamos a dejar a la señora, luego a mí, les dí mi nombre y les indiqué mi departamento, ofrecí mis agradecimientos y disposición por si alguna vez andaban por ahí y necesitasen algo, me di cuenta de que no se fueron hasta que entré a mi hogar, al joven lo iban a dejar a la comuna de Cerro Navia.

Decidí hacer esta nota, principalmente, para visibilizar que esta es otra forma de apoyo a las movilizaciones sociales, por la emoción que sentí esa noche de estar en mi hogar sana y salva gracias a dos seres maravillosos que tuvieron esa disposición hacia nosotros sin siquiera conocernos.

Gracias César y Gabriela, son un gran ejemplo para seguir.