Durante la jornada de ayer el gobierno logró una votación favorable para su propuesta de reajuste de salario mínimo. Pero desde la oposición y particularmente desde el Frente Amplio se anunció con bombos y platillos una propuesta de ajuste salarial al 2024 que permitiría llegar a un salario superior a los $424 mil pesos que hoy fijan la linea de la pobreza.

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile
Miércoles 15 de agosto de 2018
Después de un largo proceso de debate el gobierno logró avanzar con su propuesta de salario mínimo. Como decíamos aquí la sola idea de creer que 300 mil pesos al 2019 alcanzará para que una familia supere la linea de la pobreza es una burla para miles de trabajadores a lo largo del país.
A pesar del amplio rechazo que la propuesta genera entre las y los trabajadores, los parlamentarios de la oposición votaron divididos a la propuesta del gobierno.
Mientras las bancadas del FA, PC, PPD y PS votaron unánimemente contra el proyecto, varios diputados de la Democracia Cristiana, del Partido Radical e independientes (Auth y Alinco) votaron a favor de la iniciativa, permitiendole así al gobierno contar con los votos suficientes para que el proyecto pase ahora a la cámara alta.
Luego de la votación los ministros Larraín (hacienda) y Monckeberg (trabajo) valoraron y saludaron a los diputados que se alinearon con el gobierno.
¿Donde está la oposición?
El episodio del salario mínimo devela una vez más la completa desarticulación que existe hoy en la oposición a Piñera, que aun cuando este no tiene mayoría en ninguna de las cámaras, ha logrado avanzar en la mayoría de su agenda sin mayores contratiempos.
El hecho de que la DC y el PR hayan votado a favor de la propuesta del gobierno, situación que se repitió durante la tramitación del proyecto Estatuto laboral para jóvenes estudiantes, da cuenta de cómo luego de la derrota de la NM en las pasadas elecciones, el escenario nacional viene modificando la política de alianzas y la ubicación de los mismos partidos dentro de este.
La propuesta del Frente Amplio para el salario mínimo.
Pero mientras en el hemiciclo se discutía el proyecto del gobierno, la bancada del Frente Amplio junto al Frente Amplio de Trabajadores y trabajadoras (FATT) hicieron entrega de un documento en el ministerio de Hacienda donde se fijaba una hoja de ruta para debatir el problema del salario mínimo desde una perspectiva de mayor alcance y cuyo centro del debate no debía estar en el monto, sino en la perspectiva de qué debe considerarse el salario mínimo.
De esta forma el presidente del sindicato Starbucks y dirigente del FATT, Andres Giordano explicó que “Lo que hemos visto a lo largo de toda la transición a la democracia es una discusión centrado en el fetiche del guarismo, el que está desanclado de la realidad que viven miles de familias trabajadoras que no logran superar la línea de la pobreza respecto de la remuneración promedio que tiene el país. Tenemos el 50% de los trabajadores que ganan menos de 370 mil pesos, lo que equivale a estar debajo de la línea de la pobreza“, por lo que la propuesta que trabajó el FATT junto a la bancada del FA sería un salario mínimo de superior a los $460 mil pesos líquidos, lo que permitiría cubrir los gastos básicos de un grupo familiar de cuatro personas.
Pero a pesar de que podemos estar de acuerdo con que un salario mínimo no puede obligar a una familia a estar por abajo de la linea de la pobreza, no coincidimos con la lógica con la que el FA y su grupo de trabajadores desarrolla el debate.
En dichos del diputado Jackson elevar el salario mínimo "no puede ser de un día para otro, por cierto que se necesita consideraciones macroeconómicas", por lo que en la propuesta se integraría un sistema de reajustes que según el FATT considera reajustes anuales que permitan al salario mínimo superar dicho umbral, además de reforzar la legislación laboral vigente, como vincularlo a la negociación colectiva multisectorial. Además de subsidios para las Pymes que no puedan costear el salario.
No se puede mejorar las condiciones laborales del mundo del trabajo sin afectar las ganacias de los capitalistas.
Desde nuestra perspectivas la lógica con la cual el FA aborda el problema del salario mínimo se ajusta en toda la linea en su determinación estratégica de ser una "oposición responsable" que pueda se pueda mostrar como viable para un posible gobierno el 2022.
Recordemos que en sintonía con ello las diputadas Orsini y Yeomans votaron a favor de la idea de legislar en el estatuto laboral para jóvenes o no se armó ningún escándalo por los días sandwich que se tomaron esta semana en la cámara de diputados.
Si bien se puede tener acuerdo con que no es aceptable un salario inferior a la linea de pobreza, se debe tener claro que conquistar un salario que pueda satisfacer mínimanente las necesidades del pueblo trabajador pasa por hacer lo que la propuesta omite.
La base de las relaciones económicas es la disputa entre el capital y el trabajo, es decir dos fuerzas que no se encuentran en un equilibrio, sino que una se superpone a otra. Hoy son los empresarios y sus políticos quienes tienen la balanza a su favor. El objetivo de las organizaciones que representen al pueblo trabajador es constituir una fuerza que permita arrancar una conquista tan importante como un salario mínimo por sobre la linea de la pobreza y no a través de la "responsabilidad macroeconómica" convencer a los empresarios de que debemos avanzar aun país más equitativo.
En este tipo de debate es cuando cobra completa relevancia lo insuficiente del proyecto "antineoliberal" que representa hoy el Frente Amplio, aun en su grupo de trabajadores.
Por eso les preguntamos a esos trabajadores: ¿Se justifica en su opinión de que en aras de esa "responsabilidad" o "realismo" del que tanto se habla, seamos millones de trabajadoras y trabajadores que sigamos soportando por un tiempo indefinido o a la espera de que ustedes sean gobierno para que nuestra situación cambie?
Por último me gustaría que, aun con los límites que se correspondan, nos tomaramos el tiempo de pensar cómo nuestras hermanas y hermanos trabajadores precarizados de EEUU han levantado la pelea del Figth for $15 (fijar como piso en $15 dolares el valor de la hora) a través de organizaciones como el SEIU (organización con la que el sindicato de starbucks trabaja).
La estrategia del SEIU y organizaciones similares no ha sido sentarse con el gobierno federal norteamericano y presentar propuestas "realistas" de cómo elevar los salarios, sino a través de amplias campañas que sensibilicen sobre la realidad de los empleos precarios o manifestaciones en las afueras locales de grandes multinacionales como McDonals o Walmart.
De esta forma El Fight for 15 se caracteriza por llamar a medidas de acción directa en forma periódica con extensión nacional (y adhesiones en decenas de otros países). Si bien las acciones varían regionalmente, todas tienen en común una concentración al frente del local de comida rápida, formada principalmente por estudiantes y activistas. En algunos casos los trabajadores se suman a las protestas, y en ocasiones son arrestados por protagonizar actos de “desobediencia civil”.
Starting in January, 9,700 more workers at Disneyland will make at least $15/hr, AND many will get a 20% raise IMMEDIATELY. To win big, we can't just rely on minimum wage increases, we need to build strong unions and win good contracts #FightFor15 #union pic.twitter.com/zPOmh1z3Ny
— Fight For 15 (@fightfor15) 27 de julio de 2018
Por eso la pelea por aumentar el salario por sobre la linea de la pobreza es una urgencia para las organizaciones de trabajadores. por eso la propuesta del Frente Amplio es abiertamente insuficiente y no muy distinta a la estrategia de lobby parlamentario que por años desarrolló la CUT.
Quizás aún faltan lecciones que sacar de la experiencia del debate sobre el estatuto laboral para jóvenes que convocó a la movilización solo después de su aprobación.