Reproducimos el siguiente comunicado del Comité de Empresa, sección sindical CGT del Hospital Sant Pau y Santa Tecla de Tarragona denunciando la falta de material de seguridad para el personal sanitario.
Jueves 30 de abril de 2020
Desde el Comité de Empresa, sección sindical CGT del L’HOSPITAL SANT PAU I SANTA TECLA de Tarragona, informamos que, a día de hoy, habiendo pasado ya casi dos meses desde que la pandemia del COVID 19 diera lugar a la declaración del Estado de Alarma, el personal de este hospital no ha sido dotado del material de protección que, según Cat Salut, entregaron a nuestro hospital y al hospital Juan XXIIII.
Hemos comprobado que el equipamiento del hospital Juan XXIII es mucho más seguro que el que usamos nosotros; no solo para su propia protección sino para garantizar la seguridad de los pacientes a los que tratan. En L’HOSPITAL SANT PAU I SANTA TECLA no hemos recibido aún ese material. ¿Ha sido entregado al hospital y este no lo distribuye? ¿Se han hecho distinciones entre ambos hospitales por parte de las autoridades sanitarias? ¿A qué esperan para que podamos al fin sentirnos protegidos en nuestro trabajo y poder tratar a los pacientes sin miedo a contagiarles? ¿Por qué en nuestro hospital solo llega material donado por empresas sin ninguna garantía de seguridad?
Sirvan de ejemplo los cinco modelos de batas que nos han proporcionado. Primero fueron batas quirúrgicas que consideramos fueron las más adecuadas pues eran impermeables y cubrían todo el cuerpo. Pero se agotaron y llegaron las batas verdes, que no solo no cubrían los brazos, sino que eran permeables por lo que teníamos que añadir delantales de plástico. Llegaron entonces las batas azules, donadas por una empresa; agradecemos el gesto, pero estas batas no eran transpirables y provocaron algún desmayo, casos de deshidratación y erupciones en la piel. Entonces llegaron las batas verdes claro, donadas por otra empresa distinta; más finas, más transpirables, pero a las que hay que añadir esparadrapo en las muñecas para no dejar la zona del guante al descubierto. Y por último llegaron las batas de tela blancas que tampoco son impermeables y las que añadir mandil, maguitos para los brazos y, una vez, a las que hay que pegar con esparadrapo las mangas con los guantes. Imaginamos aún llegará una nueva colección de batas; la pena es que no hablamos de moda sino de facilitar un trabajo que debe hacerse desde la seguridad personal y la tranquilidad de no ser parte del contagio.
Respecto a las mascarillas, debemos decir que las quirúrgicas se nos han entregado “bajo llave” y que las FPP2 solo nos las han dado para pacientes que han requerido intubación. Las mascarillas quirúrgicas nos protegen a los sanitarios, pero no a los pacientes a los que tratamos y podemos contagiar. Hemos llegado a tener mascarillas quirúrgicas con advertencia “esta mascarilla solo puede utilizarse una hora.”
Nos vimos obligados a entender que debíamos trabajar sin la debida protección; nos vimos obligados a entender que debíamos ir utilizando los diferentes equipos de protección que nos han ido cambiando. Hemos aprendido a usar cada uno de esos equipos, reforzando como hemos podido la poca seguridad que nos ofrecían, no solo a nosotros, sino a los pacientes con los que tratamos, contra el contagio. Llegados a este punto, solo nos queda la DENUNCIA PÚBLICA de lo que está pasando. Queremos que se entienda que no queremos otra cosa que trabajar con la seguridad necesaria en esta lucha contra un virus mortal, pero, sobre todo, que queremos que nuestro trabaje sane, alivie y beneficie a nuestros pacientes sin sentir que, en cualquier momento, estamos añadiendo riesgo a sus enfermedades.
Nuestra lucha no es nuestra.
Es de todos.
No somos super héroes: no tenemos capas que nos protejan ni super poderes para proteger a los demás. NECESITAMOS LAS HERRAMIENTAS QUE HAGAN SEGURO NUESTRO TRABAJO.