Los alquileres se encuentran en máximos históricos. Trabajadores precarios, jóvenes y mujeres viven en habitaciones cada vez más caras. Se han fundado nuevos sindicatos de inquilinos.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Viernes 26 de mayo de 2017
Durante el año pasado, los alquileres de las principales ciudades españolas han subido más de un 10% promedio. Los grandes propietarios hacen caja a costa de los inquilinos, con una rentabilidad del 8,8% anual, mucho más que el Ibex35. En algunos barrios de ciudades como Madrid, Barcelona, Palma, Valencia, Málaga, etc. los precios se han disparado por encima del 15%. Y, aparentemente, continuaran aumentando durante este año y el siguiente.
El precio medio de los alquileres en Barcelona superan los 770€ y si es solo una habitación alrededor de 300-400. El metro cuadrado en Madrid llega a 14,4€ promedio. Es decir que un piso de 60 m2 cuesta 864€. Y, éste fenómeno, se amplía a barrios periféricos y de las afueras. Hay muchas personas que buscan una reducción de precios en los suburbios y teniendo que viajar muchos kilómetros.
No es el mercado, es la especulación
Entre las causas que explican éste ascenso meteórico del precio de los alquileres, se encuentra que la oferta es muy limitada y que la demanda ha crecido sustancialmente. Esto que parece referir a una ley de mercado, en realidad, no es tan así. No es exactamente la “mano invisible” de Adam Smith. Es la mano de la banca y la Administración pública.
Por un lado, efectivamente, la demanda de pisos de alquiler ha subido porque los turistas prefieren alojarse en pisos antes que en hoteles; la leve baja del desempleo promueve que más personas busquen alquilar pisos ya que no pueden acceder a la compra.
El caso de los pisos destinados al alquiler turístico ha sido destacado en los últimos 3-4 años. Se hicieron famosos portales como Airbnb o Homeaway. Los precios que promueven son un 256% mayor que un alquiler residencial. Este efecto tiene una gran incidencia en algunos barrios de las ciudades, y quita una parte de la oferta a la población del lugar.
Por otro lado, la oferta de pisos que apenas si ha crecido. Varias ciudades tienen problemas alarmantes por la escasa oferta de pisos, según varios portales inmobiliarios. La banca, por su parte, esconde una gran parte de sus inmuebles. La bolsa de alquileres de que disponen algunas ciudades es prácticamente inexistente.
Los bancos, los inversores buitres y grandes inmobiliarias tienen un gran parqué de pisos vacíos al margen del mercado. Tan solo en Catalunya asciende a más de 45.000 viviendas, al menos los que sí están registrados. Este dato es algo completamente obsceno en el marco de la enorme especulación que hay en el mercado inmobiliario, ya sea de alquiler o compra.
Desde los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona se han hecho algunas políticas para ampliar la oferta de pisos, pero completamente impotentes. Carmena ha ofrecido comprar 150 pisos para hacer un parqué de alquiler social. La cantidad de pisos es irrisoria. Pero también es un importante trasvase de dinero público hacia las grandes empresas que están especulando con la propiedad, mientras muchas familias se desviven por una vivienda digna.
No es solo el precio del alquiler
La reforma de la ley de alquileres promovida por el PP, en 2013, ha reducido drásticamente el período inicial pasando de cinco a tres años. Además, dicha reforma promueve la “actualización” anual del contrato, lo cual ayuda a que los aumentos que se suceden en los últimos años se reflejen más rápidamente.
Como si esto fuera poco, varios ayuntamientos están promoviendo el aumento del valor catastral de los inmuebles, lo cual llevará al aumento del valor del inmueble y por tanto del IBI. Aumento que se trasladará a los alquileres en cuanto se produzca.
A la hora de firmar un contrato de alquiler, en no pocas ocasiones, hay que pagar entre 3 y 6 meses de fianza, además del mes que se queda la inmobiliaria. Quien tenga la enorme suerte de conseguir un alquiler a 500€, además debe desembolsar 1500€ de fianza y otros 500 para la agencia. Lo cual lleva a endeudarse para poder acceder a un piso.
Nuevos sindicatos de inquilinos en Barcelona y Madrid
A principios de mes se anunció la creación del Sindicato de Inquilinos (Sindicat de Llogaters) en la ciudad condal. El nuevo sindicato está impulsado por la FAVB, el Observatorio Desc, Desllogades y 500x200 entre otros. El objetivo es acabar con las injusticias generalizadas que padecen los locatarios, denunciar la especulación y dar apoyo a quienes viven de alquiler.
Según un portavoz del Sindicato, Jaime Palomera, hay 200.000 familias que viven alquilando en la capital catalana. Sabater ha aludido a tres injusticias: "Injusticia de precios, con una presión que aumenta y que expulsa a vecinos; injusticia en la legislación, con contratos cortos; y la que está multiplicando los casos de violencia inmobiliaria, con grandes subidas al finalizar los contratos o edificios que son comprados por inversores que expulsan a los vecinos".
El Sindicat de Llogaters denuncia que en 2015, el 83% de los desahucios lo han sido de viviendas de alquiler. Recuerdan que el precio promedio de un alquiler es de 800€, mientras 1 de cada tres trabajadores ganan menos de 843€. En la presentación, los portavoces recordaron la huelga de inquilinos dirigida por la CNT en 1931.
En Madrid también se han organizado los inquilinos, asociándose para combatir la especulación. Y, también en Gran Canaria están dando los primeros pasos. Este 26 de mayo se ha reunido la primera asamblea del Sindicato de inquilinos de Madrid.
Emanciparse es una misión imposible
No se puede ser un trabajador mileurista, o un joven con pretensiones emancipatorias, y aspirar a vivir en el centro de Barcelona o Madrid. Es misión imposible. Y en el resto de la ciudad, cuesta mucho.
El Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud de España explica que los jóvenes deben dedicar la práctica totalidad de su sueldo, el 95,3%, a hacer frente a la renta de alquiler o el 67% de su salario en el caso de compra. Para los hogares jóvenes el alquiler de vivienda representaría asumir un riesgo de sobreendeudamiento excesivo.
Es imposible acceder a un piso dentro de la ciudad. Por lo tanto, los jóvenes y trabajadores nimilieuristas tienen que vivir en la periferia y en las afueras con largos desplazamientos en transporte público. O, la alternativa es vivir hacinado alquilando una habitación de un piso.
Una solución radical para un grave problema
El problema no es que no haya pisos, como dicen algunos informes de bancos e inmobiliarias. No es necesario construir más pisos para resolver el problema de oferta. Hay muchos pisos vacíos de la banca, de los fondos buitres y de las grandes inmobiliarias. Hay que expropiarlos sin indemnización y armar un parqué de alquiler público con un precio que no supere el 25% de los ingresos familiares.
Es necesaria una gran reforma urbana, gestionada por los trabajadores y comisiones de vecinos, que se proponga construir aquellas infraestructuras para resolver las necesidades en los barrios pobres y periféricos que son los eternos olvidados de las grandes urbes. Un plan así debe ser financiado a través de impuestos a las grandes empresas, la banca y las fortunas. Será la primera vez que los ricos pagan las infraestructuras de los pobres.
Para lograr un plan así hay es necesaria la movilización y la organización de los trabajadores con sus organizaciones y sindicatos a la cabeza. Y el fortalecimiento de los nuevos sindicatos de inquilinos y la promoción de éstos en todas las ciudades. Hay que sumar fuerzas para acabar con la especulación de la banca y la Administración pública. Es que solo un gobierno de los trabajadores y el pueblo puede llevar a cabo estos objetivos anticapitalistas.