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REPRESIÓN EN XOCHIMILCO. No son delincuentes: sólo mototaxistas trabajando

Donde vivo se empezará a decir que somos narcotraficantes, por eso justificaran la presencia de la policía, también pueden traer a los militares o la Marina. La militarización de la ciudad los sufrimos sólo los sectores populares.

Viernes 4 de agosto de 2017

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Xochimilco: San Gregorio Atlapulco

Durante la mañana y parte de la tarde, del día 3 de agosto del 2017 pude ver cómo llegaron alrededor de 8 vehículos con policías y granaderos “de apoyo” al centro de la población, en un operativo para retirar la circulación de mototaxistas, la presencia de los policías provocó varios disturbios entre éstos y los habitantes.

A su llegada todo parecía tranquilo, hasta que comenzaron a retirar la calandria de las motos, 39 en total. No tardaron ni 20 minutos cuando los habitantes se reunieron en ese lugar. Comenzaron los gritos, los empujones y las agresiones.

Los pobladores sólo estaban defendiendo su fuente de trabajo. Los mototaxis son el transporte de San Gregorio, no importa si son 100 metros es mejor tomar el mototaxi y existen hace muchísimos años, antes se llaman bicitaxis. Así, la sustitución del pedaleo por uso de motor era un avance en el servicio que recibimos.

Un poco más tarde, cuando los oficiales se habían movilizado unos cuantos metros, comenzó la represión y los habitantes se defendieron con piedras y con lo que tenían a su alrededor. Poco a poco, en la entrada de San Gregorio se hacía presente la llegada de más granaderos y un helicóptero.

En un momento, todo se paralizó, los comerciantes cerraron sus negocios, la gente se metió a sus casas. Parecía que todo había pasado.

Su “derecho” a despojarnos

Sin embargo, alrededor de la 13:30 de la tarde, un grupo de 200 personas venían corriendo con las cosas que tenían para defender su fuente de trabajo, no querían que se llevaran sus mototaxis, la fuente de donde alimentan a sus familias, la bronca era muy grande. Empezó el enfrentamiento. La gente corría y se refugiaba en las casas por donde pasaba, con niñas y niños, mujeres embarazadas y caras cubiertas de horror. Los ruidos eran estruendosos.

Los policías se comenzaron a esparcir para evitar el conjunto de mototaxistas nuevamente, y el helicóptero rondaba, como si estuviese coordinando todo.

A las 2:30 de la tarde se había logrado dispersar a la mayoría de gente. Pero mientras todo esto pasaba, durante la refriega, escuché:

"Nosotros comenzamos hablando, les preguntamos por qué se llevaban nuestro medio de trabajo, a lo que ellos respondieron: tenemos derecho a retirar los vehículos por presuntos delitos".

Fue así como comenzó todo.

Y seguiremos de pie

Las cosas no se han normalizado absolutamente nada, la gente tiene pánico y mucho coraje. El gobierno está militarizando diversas delegaciones de la Ciudad de México, el narco ya está en nuestra ciudad, también en la universidad donde estudio, y la única solución que impulsan es militarizar y opresivas medidas de seguridad.

El empleo informal no es un delito, en donde vivo la gente busca cómo sobrevivir y mantener a sus familias. Si hoy el poblado se defendió, no es porque sean delincuentes, yo también tenía coraje de ver que varias familias se iban a quedar sin su fuente de trabajo, sino trataban de repeler a la policía más de 100 familias no tendrían sustento para mañana. El defender su fuente de trabajo no es ningún delito.

Aunque con la presencia policiaca es imposible que mañana puedan trabajar, la gente seguirá en pie de lucha, acompañada de toda la población. Su militarización sólo la padecemos los sectores populares, los que sobreviven del trabajo informal y los asalariados cada vez más empobrecidos.