La política en educación y cultural, en los diferentes distritos, tanto la Ciudad de como en la provincia de Buenos Aires han demostrado ser no tan distintos y tener, un objetivo común: ajustar la educación pública.

Carmela Torres Contraimagen
Martes 14 de julio de 2015
En la provincia de Buenos Aires, el presupuesto para educación se redujo en los últimos dos años 4 puntos porcentuales, mientras que del año pasado a este se aumentó un 66% el presupuesto en seguridad. Es decir, mientras hubo incorporación de más de 25 mil nuevos policías por toda la provincia, sólo hubo 10 mil nuevos cargos en educación. En un sistema educativo que incluyen más de 14 mil establecimientos, 300 mil trabajadores en educación y 3,5 millones de estudiantes en todos los niveles educativos y la reducción del presupuesto implica menos infraestructura, menos calidad educativa, y que se haga aún más difícil estudiar.
El kichnerismo, dice haber dado la “batalla cultural” más importante de los últimos tiempos, pero la realidad choca con este discurso. Uno de los sectores más castigados fue la educación artística.
La Escuela Municipal de Bellas Artes de Quilmes (EMBA), está en conflicto actualmente por las condiciones edilicias. La municipalidad es la responsable mediante una desidia permanente de las deplorables condiciones edilicias: ascensores que no funcionan, sin calefacción necesaria y espacios que no son aptos para la cursada. La Escuela de Arte de San Nicolás, por más de 26 años no tuvo edificio propio, ni hablar de optimas condiciones de cursadas. Finalmente, el año pasado se consiguió un edificio, y pese a que el intendente Passaglia y hasta Daniel Scioli quisieron atribuirse el avance, esté fue conseguido por la lucha de los estudiantes y docentes con el Centro de Estudiantes a la cabeza. Y en la universidad, la situación no cambia.
La (actualmente) Universidad Nacional del Arte (UNA), la más importante en Latinoamerica de sus 9 departamentos tan sólo 4 tienen edificios propios que corresponden a edificios que eran de los terciarios. El edificio de Artes Dramáticas, que al ser pequeño, deja todos los años a cientos de estudiantes afuera por no tener cupo con un restrictivo curso de ingreso. El edificio de Artes Visuales “Prilidiano Pueyrredón” que está declarado como edificio histórico por la Cuidad de Buenos Aires, y está cerrado hace más de 4 años con peligro de derrumbe. El “Museo de Calcos y Escultura de La Carcova”, también pertenece a la universidad, y está en la Costanera Sur, que hoy en día funciona sólo como Museo y para sostener algunos negocios. Y por último, el edificio de Artes Musicales, que es una mansión ubicada en la calle Córdoba, donde también hay un restrictivo curso de ingreso, no sólo por la capacidad del lugar, sino por la orientación elitista que tiene el plan de estudios. El resto de los departamentos y las sedes donde se cursa, son alquilados y no cumplen con las condiciones necesarias para la cursada, donde hay mudanzas continuas y proliferan los anexos. Se gastan cientos de miles de pesos en contratos de alquiler, que no se pueden refaccionar ni hacer grandes cambios en la infraestructura. Ninguno de ellos están aptos para la cursada de artes.
Mientras tanto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, bajo el gobierno de Mauricio Macri, donde aparentemente “todo está mejor”, nos alcanza con tan sólo mirar los diarios. En la campaña electoral de CABA, hemos escuchado al PRO hasta el hartazgo reivindicar su política en materia de educación. Si bien es verdad que se aumentó el presupuesto en valores nominales, para hablar de un aumento real es necesario tener en cuenta el aumento de precios, cuestión que no mencionan. Por otro lado, bajo el presupuesto en educación en cuanto al porcentaje del total. En el 2007 la inversión en educación representó el 28,2% y actualmente es del 23,57%. Además, se incrementó el crecimiento en la educación privada.
En una de las ciudades con mayor oferta cultural, estudiar es más que complicado y no difiere del estado en que se encuentra la educación en provincia. Desde hace más de un mes los jóvenes secundarios se hicieron oír: se tomaron catorce colegios, se movilizaron más de tres mil estudiantes y docentes contra la aplicación de la reforma educativa Nueva Escuela Secundaria de Calidad (NESC), por la validez nacional de los títulos, contra el decreto 1990/97 que determina cerrar los cursos que tengan menos de 12 alumnos, pero, también por las alarmantes condiciones edilicias. Como parte de ese movimiento, las escuelas artísticas ocuparon un lugar importante, varias se sumaron a las tomas como el Lola Mora, el Yrurtia, la escuela de danzas Mastrazzi, la Belgrano, la escuela de cerámica. Y en otras como la Arranz, el Esnaola, la escuela de danza Jorge Donn, la Ramiconne, el Manuel de Falla, se realizaron asambleas y participaron de las movilizaciones. Estas escuelas, muchas de las cuales comparten en sus edificios el bachiller, con carreras de tramo artístico y profesorados, además de levantar reclamos en común con las medias, tienen sus particularidades: docentes en planta transitoria hace 6 años, falta de presupuesto, problemas edilicios, falta de mobiliario adecuado para el dictado de las disciplinas artísticas, malas condiciones: plagas de ratas, cucarachas, pulgas, caños rotos, pisos rotos en las aulas de danzas, etc. La problemática edilicia tiene larga data en las artísticas.
Los dos candidatos presidenciales más competitivos, Macri y Scioli no son tan distintos. La educación para los políticos patronales no es más que una variable de ajuste. Han demostrado, más allá de las promesas de campaña, que su política en el plano cultural, como en la educación sigue garantizando la desigualdad social. Son miles los estudiantes que tienen que abandonar sus estudios en todos los niveles por problemas económicos.
Por eso en este debate nacional de carrera a las elecciones presidenciales, desde la primera lista del “Frente de Izquierda y los trabajadores” junto a los pre-candidatos Nicolas Del Caño y Miryam Bregman damos la pelea en defensa de la educación pública, los derechos de los trabajadores y las mujeres, la vivienda y la salud, derechos que van de la mano para pelear por mejores condiciones para la creación artística y un acceso masivo a la cultura.

Carmela Torres
Nació en Gran Buenos Aires en 1987. Militante del PTS y miembro de Contraimagen. Licenciada en Artes Visuales de la UNA y maestranda en Artes Electrónicas de la UNTREF.