El pasado Jueves 16 de Julio se estrenó la obra de teatro “No tenemos que sacrificarnos por los que vendrán”, la cual narra los cinco días en 1979 donde se discutió el actual Código Laboral que rige a las y los trabajadores de Chile, un arma para la desorganización del Movimiento Obrero Chileno. Desde la Compañía Teatro Obrero Luis Emilio Recabarren y La Izquierda Diario hemos realizado una entrevista al Colectivo Zoologico quienes realizan el montaje que se estará presentado hasta el 9 de Agosto en Matucana 100.
Viernes 24 de julio de 2015
¿Qué los motivó a realizar una obra sobre el código laboral de José Piñera?
El ejercicio teatral que estamos poniendo a prueba por estos días consiste en escenificar el contenido del ACTA SECRETA 372-A, que recoge los diálogos que intercambiaron Augusto Pinochet, José Toribio Merino, Fernando Matthei, César Mendoza (generales miembros de la Junta de Gobierno), José Piñera (ministro del trabajo) y una secretaria de legislación, durante 5 días entre los meses de julio y agosto de 1979.
Este documento secreto se mantuvo oculto hasta el año 2012, cuando fue publicado por la biblioteca del congreso. El objetivo de estas reuniones era dar a luz un paquete de leyes cuyo conjunto se llamó “Plan Laboral”. Estas leyes norman las relaciones entre trabajadores y empleadores, y siguen vigentes hasta hoy. En realidad han sufrido pequeñas modificaciones, pero su espíritu, su propósito, su estructura, el ideario que traslucen, se ha mantenido intacto.
Respecto a las motivaciones, creemos que hay de dos tipos: unas concretas, coyunturales, políticas; y otras de orden más abstracto o trascendente.
Pertenece a las primeras la intención de participar del debate sobre la actual reforma laboral que nuestro poder legislativo está tramitando. Cualquiera que vea la obra podrá darse cuenta de que el diseño de estas leyes buscaba limitar la capacidad de negociación de los trabajadores y provocar la atomización del movimiento sindical, situación que no se altera con modificaciones cosméticas como las que se discuten actualmente. En esta misma línea, nos interesaba destacar el rol que jugaron algunos civiles durante la dictadura. Rol que no siempre se recuerda. José Piñera, Rolf Lüders, Hernán Buchi, Sergio de Castro, entre otros, tuvieron una importancia capital en la introducción del experimento neoliberal. En la obra es posible observar a un joven José Piñera, que recién llegado de estados unidos, contando sólo 30 años, introduce a la junta en las bondades del mercado, instalando de paso mecanismos muy costosos para los trabajadores, como la subcontratación, el reemplazo en huelga, el paralelismo sindical, etc. Por último intentamos hacer un puente o más precisamente un túnel temporal, que hiciera viajar de lo privado (una oficina en el edificio Diego Portales, en 1979, legislando a espaldas de la ciudadanía, en secreto) a lo público (una sala de teatro, en 2015, un lugar de observación y escucha, transparente ojalá) materias que nos importan y que deben pertenecernos a todos: en este caso la organización de nuestros trabajos.
En el otro universo de motivaciones aparecen reflexiones permanentes en nuestro trabajo, como son mirar al poder a la cara, interrogarlo, intentar desentrañar las fibras que lo articulan; asomarse a un momento secreto de la historia a la vez destructivo y creativo, convulso, cargado de energías poderosas. Quisiéramos destacar en este momento un texto de la obra que recalca esta situación: José Piñera:… sí… se construye sobre ruinas, sobre otro edificio, siempre se construye sobre ruinas, ésa es la historia de la construcción a lo largo del tiempo...
¿Cómo fue el proceso de montaje?
Desde las primeras conversaciones hasta el estreno pasó casi un año.
Primero realizamos una investigación bibliográfica. Por una parte teníamos las 350 páginas de diálogos de las actas: lo dicho. Por otra teníamos el texto de José Piñera La Revolución Laboral en Chile, donde él relata cómo vivió su trabajo en esos 5 días, es decir, lo que se dice de lo dicho. Contrastando estos dos materiales fue posible entender dónde el personaje maquillaba la realidad, dónde omitía información y dónde, francamente, mentía. Nuestro compañero Juan Pablo Troncoso se hizo cargo de convertir esta operación en una dramaturgia teatral, editando, sintetizando, reordenando y cuando fue necesario escribiendo material ficcionado. Estructuralmente se adquirió rápido la convicción de que la obra tenía que ser episódica. Con capítulos que empiezan y terminan independientes entre sí. Cada episodio se haría cargo de un tema específico: subcontratación, reemplazo en huelga, sacar a los trabajadores del cobre de la constitución, etc.
Para documentarnos respecto de los temas específicos de legislación laboral, trabajamos con CIPSTRA, un grupo de estudio experto en esta materia.
Paralelamente realizamos un “árbol genealógico” donde fuimos ubicando las personas que participaron en la introducción del modelo neoliberal, desde la firma del convenio para estudios de posgrado de economía de la U. Católica con la U. de Chicago a principio de los 60, donde se formarían los Chicago Boys. Este árbol creció inesperadamente y se llenó de nombres como Agustín Edwards y los miembros de la Cofradía Naútica Austral, Manuel Cruzat y los redactores del “Ladrillo”, etc. Realizamos intentos escénicos por incorporar directamente en la obra este material, al modo de una funa, pero fracasaron.
De ahí en más el trabajo consistió en movilizar las discusiones. En imaginar acciones donde emplazarlas. Los actores trabajaron documentándose audiovisualmente. Existía un tono. Una caracterización que había que encontrar.
A ratos nos reímos. A ratos también –si se permite la imagen futbolística- parecía que nos habíamos tirado encima un melón.
Nuestra compañera Laurene Lemaitre es quien dirige y se encarga de la escenografía. Permanentemente ella dibuja posibles espacios y cuando ya se opta por alguno (por certeza o porque el tiempo no deja más opciones) nos ponemos a construir. En especial para este trabajo, el vestuario tomó mucho tiempo. Había que vestir a cuatro generales. La ropa militar es detallada y escaza. Valentina Iturrieta hizo una pega increíble en este sentido.
El carácter episódico pedía que cada capítulo se introdujera con un título. Para esto el trabajo de Pablo Mois fue fundamental. Él fue vistiendo con luz el espacio y colocando estos títulos.
La estructura general de la obra ya estaba dibujada a un mes del estreno. El último período consistió en someterla a prueba y trabajar sobre los detalles.
¿Qué opinan sobre la reforma - agenda que busca realizar Bachelet?
Asumiendo el riesgo de repetirnos, diremos que la reforma no se hace cargo del problema de fondo. Podrá modificar algunas situaciones, pero en lo estructural todo sigue igual. El terreno del trabajo está diseñado para que cada trabajador se relacione individualmente con su empleador y no colectivamente. Si alguien quiere ver una virtud en eso, allá él. Para nosotros, por el contrario, resulta evidente que esa es una relación asimétrica, que sólo puede equilibrarse con la agrupación efectiva y la organización de los trabajadores.
¿Cual ha sido la recepción luego de la primera semana de funciones?
Estamos entusiasmados. El ejercicio parece comprenderse. Se levantan temas interesantes que estimulan la conversación después de la función. El público ríe. Aún estamos entendiendo nosotros algunas cosas, eso sí, y modificando detalles. Algunas personas nos preguntan si de verdad los personajes dijeron lo que ahí está. A veces cuesta creerlo.
En realidad resulta difícil responder esta pregunta porque es como hablar en nombre de otras personas. Por lo menos, si da cuenta de algo, la sala ha estado prácticamente llena todos los días. Ojalá quien lea esto considere como una posibilidad ir a ver la obra y se arme su propia apreciación. Así la rueda seguiría girando.