Macarena Santelices dentro del marco de su reciente y cuestionado nombramiento como Ministra de la Mujer y la Equidad de Género ha sufrido una funa.
Jueves 14 de mayo de 2020
El día de hoy 13 de mayo del presente año Macarena Santelices sufrió una funa mientras se dirigía a visitar a las trabajadoras del Centro de Salud Familiar (CESFAM) de Ñuñoa donde aproximadamente unas 20 personas se pronunciaron con un claro mensaje “No tenemos ministra” la visita de la funcionaria tuvo que ser breve y precisa y custodiada por fuerzas policiales.
Esta funa es a raíz de que la actual ministra además de ser la sobrina-nieta de Augusto Pinochet, es partidaria de la dictadura militar y sus crímenes. La Ministra Santelices prefiere dejar en el pasado esta imagen y “ser juzgada por lo que hará de hoy en adelante” con sus propias palabras, según ella nunca ha avalado la violación de los derechos humanos.
Sin embargo las violaciones a los derechos humanos no se pueden simplemente olvidar, pues son lecciones que expresan las reales intenciones de la clase dominante y hasta dónde son capaces llegar para conseguirlo. Es necesario recordar lo que significó la dictadura que dejó un conteo de 40.000 víctimas en distintos grados (muertes, torturas) y 3.065 muertos confirmados por parte de las fuerzas armadas. En ese mismo régimen es que 3.400 mujeres declararon haber sufrido distintos tipos de violencia sexual; violaciones, abortos a golpes, insultos y secuelas que llevan hasta el día de hoy, esos datos son solo de quienes declararon, no podemos olvidar que hay víctimas que aún no se conoce su paradero.
Entonces con obvias razones Santelices dice querer dejar esa figura atrás, tratando de limpiar su imagen y la de su ideología con frases tales como “Como mujeres, como chilenos tenemos el derecho de tener tendencias políticas, pero eso en ningún caso significa vulnerar ningún tipo de derecho, o de justificar la violación de derechos humanos”. ¿Pero qué tan real es esto?
Santelices es parte de las filas de la UDI (Unión Demócrata Independiente), un partido golpista que además durante el estallido social avaló y promovio la violencia criminal de la represión con la que pretendían amedrentar a los miles de manifestantes que llenaban las calles. Es más los resultados de esta represión no son menores, pues podemos contar 445 heridas oculares,195 querellas por violencia sexual y 951 torturas y tratos crueles, entre otros casos
Entonces la llegada de la ministra es un tanto irónica y para nada representativa de la realidad de las mujeres en el país, quien son mayoría en la primera línea contra el COVID, precisamente por que la mayoría de los trabajadores y trabajadoras de la salud están exponiéndose diariamente contra las precarias medidas del gobierno frente a la pandemia y toda esa herencia del desmantelamiento de la salud estatal que inició en la dictadura. Por esto poner una representante de la dictadura en estos momentos es una carcajada y una provocación en la cara de quienes hacen todo lo posible para
afrontar las condiciones cada vez más adversas del covid.
Las critica no se han hecho esperar
Por lo mismo, apenas fue designada públicamente como Ministra Surgieron enormes críticas, que expresan desconfianza hacia ella, tanto por su postura golpista como por el nefasto rol que tuvo siendo Alcaldesa de Olmué. Sin embargo esto no es al azar, es claramente una provocación al conjunto de quienes se movilizaron en contra de las herencias de la dictadura durante el estallido social y en específico a las mujeres que se organizan denunciando la violencia de género que ejerce este estado capitalista y patriarcal, que son los mismo que sufren las consecuencia de la crisis desatada por la pandemia.
Ante estos cuestionamientos la actual Ministra de Equidad de Género se ha defendido con estas palabras: “Una posición política no tiene nada que ver con los derechos humanos y por lo mismo desde hoy soy ministra de todas las chilenas”. Pero ella no es la ministra de la mujeres trabajadoras, de las estudiantes, ni de la diversidad sexual, tampoco es la ministra de las mujeres que el gobierno manda a morir en los centros hospitalarios, que se están enfrentando a la pandemia del COVID, con falta de insumos y protección.
Sin embargo el cómo conquistemos representantes de las mujeres y del conjunto de la clase trabajadora depende tambien de como no olvidamos la lucha por la asamblea constituyente libre y soberana y el repudio contra la herencia de la dictadura, también, en cómo nos organizamos para luchar contra este sistema y levantamos nuestras propia herramientas políticas, que defiendan nuestros intereses y necesidades, olvidando el historial de concesiones con la derecha y los empresarios que los partidos de la oposición han sostenido, construyendo una nueva izquierda, que lucha por los trabajadores, las mujeres, la diversidad sexual y la juventud.